Un día cualquiera en Madrid llaman a la puerta de tu casa. Al abrir, dos bellos mancebos, un joven trajeado y una muchacha en microshorts de piernas infinitas, se identifican como comerciales de Endesa. Comienza el festival de la mentira.

Muestran tarjetas de visita con un logotipo ya caduco y afirman pertenecer al departamento de incidencias de Endesa, lo que te sorprende porque tu suministro está contratado con Gas Natural. Consigues que se identifiquen con nombres y apellidos, lo que sólo te servirá para determinar que él, A.L., con 25 primaveras, lleva un par de años sin actualizar su cuenta de Twitter y que ella, L.M., es una extenista de Valdemoro de 19 años sin más presencia en Internet que algunas fotos de estudio en un portal de candidatos a castings.

Te informan de una presunta “irregularidad” en el contrato. “Está pagando usted impuestos adicionales en la factura por estar su compañía en Barcelona. Si no lo resuelve, en cinco días tendrá que acudir a Campo de las Naciones a subsanarlo”, subrayan.

Básicamente, es como si llama a tu puerta un cliente de Vodafone y te pide cambiar a Movistar porque tienes un error en la factura. Un timo descarado para lograr la portabilidad que en telecomunicaciones se descartó hace años pero que en el mundo de la electricidad, donde casi ningún español sabe exactamente cómo funciona este complejo mercado, sale gratis. Especialmente entre personas mayores o sin una formación que les permita zafarse de este tipo de personajes.

En este caso, con el fin de desenmascararlos, les pides que te pongan en contacto con sus superiores. “Yo soy mi propio jefe y tengo 80 personas a mi cargo. No tengo superior. Mis jefes están en Miami y son mis accionistas”. Cuate, nos hemos topado con alguien importante. Sin duda, se trata no de un cani prepotente sino de un alto directivo de Endesa que se sienta en el consejo junto al presidente, Borja Prado, y personalidades como Miquel Roca Junyent, exportavoz de CiU en el Congreso, padre de la Constitución y abogado de la infanta Cristina. O eso, claro, o se lo está inventando todo.

En cuanto abandonan el rellano, contactas con la compañía para confirmar sus identidades y depurar responsabilidades. En Endesa te confirman que, efectivamente, no trabajaban para el Departamento de Incidencias sino que eran simples comerciales a sueldo de una subcontrata. Se excusan alegando que se trataba de simples “prácticas comerciales” y se congratulan en secreto de que no hayas firmado nada. Si no hay rúbrica, no ha reclamación posible ante las autoridades de Consumo.

El escenario aquí recreado, verídico en cada punto, no es siquiera algo original, sino una constante para miles de ciudadanos que abren la puerta a comerciales de electricidad y se exponen al timo.

En febrero de este año, la asociación de consumidores Facua trasladó a la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) 270 denuncias por fraude de comerciales de las eléctricas. En mayo de este año, el regulador ya multó con 400.000 euros a Galp por este tipo de prácticas.

Preguntamos directamente al portavoz de Facua, Rubén Sánchez, y éste nos remite al segundo capítulo de su libro Timocracia, en el que habla precisamente de este tipo de prácticas.

“Las engañosas campañas publicitarias de las grandes energéticas -Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa- y el despliegue de sus hordas de comerciales por nuestros domicilios están logrando que cientos de miles de usuarios caigan en la trampa. Si no nos chupaban bastante la sangre con la carísima tarifa parcialmente regulada por el Gobierno, los millonarios vampiros que controlan las compañías de electricidad y gas han decidido lanzar otras ofertas paralelas, generalmente más caras, aunque las presentan como una garantía de ahorro. Y si no convencen con sus mentiras, en no pocos casos nos falsifican los contratos”.

Sánchez explica cómo es el proceso de captación de estos infelices: “Para conseguir la mano de obra que les haga el trabajo sucio, envían a sus lacayos a cazar a sus presas en los lugares que suelen frecuentar, especialmente la cola del paro y páginas web dedicadas a la búsqueda de empleo. Generalmente son jovencitos que apenas acaban de superar la mayoría de edad –¿Les suena de algo?–, personas que llevan años sin conseguir trabajo e inmigrantes carentes de recursos económicos que ni siquiera dominan aún el español. Tras captarlas, les dan un rápido curso donde los convierten en zombis, aleccionándolos sobre cómo inocular el virus en nuestros recibos mediante una, dos o a lo sumo tres frases, que repetirán una y otra vez en cada domicilio que visiten sin que posiblemente entiendan su significado. Muchos abandonan tras descubrir que su trabajo consiste en engañar a la gente. Pero otros siguen, acuciados por la necesidad de ingresos económicos, y al no lograr los suficientes se vuelven cada vez más agresivos”.

El experto en consumo recomienda, ante todo, no dejar jamás que toquen uno de tus recibos. “Si consiguen zombificarte las facturas, en poco tiempo sufrirán todo tipo de mutaciones extrañas: la parte correspondiente a la potencia contratada se hinchará, o quizás eso le ocurra al precio de la energía consumida, además de crecerles apéndices aberrantes en forma de servicios de reparaciones y mantenimiento que no quieres para nada”.

Recopilamos, a continuación, algunos de las prácticas que ha identificado Sánchez. La nuestra ha sido una versión que combina la mentira número quince con la número siete y un toque de ‘número dos’. Muchas de estas prácticas llevan años vigentes, tal y como se demuestra en los foros en los que los usuarios se quejan de lo sucedido, infructuosamente. Si se ha encontrado con alguno de estos personajes, puede comentarlo en Twitter a través de la etiqueta #TimoComerciales.

1. La del premio.

– Queremos recompensar su fidelidad y venimos a regalarle un descuento en la factura por llevar tanto tiempo con nuestra compañía.

2. La de las compañías con buen rollito.

– Venimos de Iberdrola, la otra compañía del grupo Endesa, del que usted es cliente.

3. La de la multa.

– Menos mal que por fin le pillamos en casa. Su tarifa ha caducado y no se ajusta a la nueva ley, así que el Gobierno puede ponerle una multa si no la cambia antes de que finalice el mes.

4. La de la devolución.

– Como ya sabrá, el Gobierno nos ha ordenado que le devolvamos unas cantidades que por error le cobramos de más en sus facturas. Para hacerlo, necesitamos que nos confirme que es cliente nuestro firmando este papelito.

5. La de la tarifa plana.

– Le ofrecemos una tarifa plana para evitarle sobresaltos y pagar siempre lo mismo en su factura.

6. La del descuento.

– Con nuestra oferta, tendrá para siempre un descuento en su factura.

7. La del recargo por el desplazamiento.

– Usted paga la luz tan cara porque su compañía tiene su sede muy lejos y le cobran aparte el desplazamiento.

8. La de la tarifa misteriosa.

– Sabemos que esto de la factura de la luz es un lío que nadie entiende. Pero no le quepa duda de que le ofrecemos una tarifa más barata que la que usted está pagando en la actualidad.

9. La del contador averiado.

– Hemos comprobado que su contador lleva un año averiado y cada mes le estamos cobrando unos 20 euros de más.

10. La de la tarifa que desaparece.

– Su tarifa va a desaparecer y tiene que firmar un nuevo contrato para no quedarse sin luz.

11. La del IPC.

– Con nuestra tarifa tendrá la tranquilidad de que no le aplicaremos las subidas del IPC.

12. La del cambio de contador.

– Para que le cambien el contador y poder beneficiarse de la nueva tarifa por horas, tiene que firmar aquí.

13. La del suplantador.

– Venimos de su compañía y necesitamos que nos enseñe un recibo para comprobar qué tarifa le estamos aplicando. Es posible que haya que cambiarla para que no tenga que pagar tanto.

14. La del contador inactivo.

– Le hemos instalado el nuevo contador de telegestión y para activárselo tiene que firmar aquí.

15. La del impuesto.

– Hemos detectado que su compañía ha comenzado a leer su contador desde Madrid, donde tiene su sede, y allí el Gobierno impone una tarifa muchísimo más cara porque incluye un impuesto para sufragar el transporte público y reducir la contaminación.

Foto: Israel Olandi en Flickr