Los consumidores demandan nuevos servicios financieros y las fintech vienen a ocupar este hueco que la banca no ha sabido capitalizar. Este es el propósito de Mooverang, la aplicación oficial de la OCU dedicada a la gestión del ahorro y de la economía personal de forma directa e independiente.

Esta aplicación nace en 2014 y su principal distintivo es que no incluye ningún tipo de publicidad, lo que supone un valor añadido y una garantía de confianza para sus clientes. El respaldo de la principal asociación en defensa de los consumidores en España también es un plus para la compañía, que ofrece un servicio premium personalizado para obtener sus ingresos.

De su estrategia de negocio, sus planes a futuro, del sector fintech y de su polémica relación con la banca nos ha hablado Alexandre Lima, director ejecutivo de Mooverang.

¿Qué valor añadido ofrece Mooverang respecto a otras aplicaciones de servicios financieros?

Por un lado tenemos el respaldo de la OCU, que es la asociación de consumidores más importante de España, y eso da una garantía a nuestros usuarios sobre cómo tratamos sus datos. No cedemos información a terceros, no tenemos publicidad, garantizamos la seguridad, etc…

El otro elemento diferenciador es la parte de contenidos y consejos que nosotros incluimos dentro de la aplicación. Mooverang tiene dos misiones: una es ayudarte a organizar tus cuentas, pero también ayudarte a ahorrar y a gastar de forma más inteligente. Nosotros aportamos mucho contenido basado en gran medida por la información producida por la OCU. En este sentido, analizamos tus gastos y los comparamos con los indices de precios la OCU, después hacemos una asignación personalizada y cada vez que detectamos una fuente de ahorro te enviamos una notificación.

Esto ocurre en el servicio de pago, en el básico tenemos un programa de cash-back, que te permite tener la opción de reembolso en más de 200 tiendas y tenemos otra parte de consejos generales para ahorrar y vivir mejor aunque menos personalizado.

Al no tener publicidad, ¿cómo se rentabiliza Mooverang?

Nuestro objetivo es poder vivir de la versión premium, esperamos ampliar el rango de servicios que ofrecemos en la aplicación y tener servicios de pago que generen ingresos. De momento es a largo plazo, ahora mismo estamos trabajando para que la gente conozca esta opción. Con la cuenta premium pueden hasta 2.000 euros, así que al final les sale rentable.

Desde que nacisteis en 2014, ¿cómo ha evolucionado el perfil del consumidor?

Se nota que la crisis ha pasado, o por lo menos lo más importante, y la gente vuelve a consumir más. En verano es más evidente que nunca por las vacaciones. Estamos claramente en una fase en la que la gente está gastando más que hace dos años. Hay una evolución muy positiva en el poder adquisitivo y el consumo.

La seguridad es uno de los temas más polémicos dentro del mundo fintech, ¿cómo se gana Mooverang la confianza de sus clientes?

Tenemos todas las medidas tecnológicas que tienen los bancos ahora mismo para garantizar la confidencialidad de los consumidores, por lo que la capa de seguridad y protección de los datos es la misma. También hemos hecho una auditoría con una compañía externa para verificar que se han hecho todas las pruebas necesarias y el sistema es válido.

Dentro del mundo fintech ha habido una fase inicial de hostilidad con la banca y ahora parece que comienzan a haber sinergias, ¿creéis que estas colaboraciones son positivas y duraderas a largo plazo?

Esta claro que iremos de la mano, al fin y al cabo, estamos todos en el mismo sector y el objetivo es ofrecer valor a los consumidores. Hay oportunidades de negocio para ambos. Pero como siempre la banca tarda más en adaptarse, ahora hay muchos más competidores y estas startups funcionan de un manera mucho más vertical, mientras que los bancos hacen un poco de todo.

Al principio nos veían como una amenaza, pero están cambiando el chip porque nosotros también les aportamos mucho a nivel de conocimiento del mercado y velocidad de adaptación. Esta filosofía de colaboración con la banca es positiva, porque mutuamente nos vamos a aportar mucho. Nosotros estamos muy en contacto y hemos visto cambios en la postura muy importantes.

¿A qué tiene que renunciar la banca para adaptarse definitivamente a la era digital?

Los bancos tienen que hacer un gran trabajo de reconversión cultural, porque el primer problema es adaptar tanto su negocio como su modelo a la nueva realidad del mercado. Y una vez que se produzca este cambio nacerán otras oportunidades. Parece que las cosas son muy negativas: los bancos cierran oficinas, despiden a gente, pero en parte eso está compensado por las incitativas fintech, nosotros estamos contratando.

Algunos bancos en España se han adelantado a ese proceso de cambio cultural y están desarrollando actividades más tecnológicas e integrándolas en su negocio, creando empleo en esas áreas. Lo que deberían hacer es canalizar a esa gente a otras actividades, es un cambio de la oficina tradicional a empleos más tecnológicos.

¿En qué posición está España dentro del mundo fintech?

España no está mal, aunque primero están muy por delante Estados Unidos e Inglaterra. En Europa Reino Unido se beneficia de un contexto financiero muy fuerte y un regulador muy favorable, pero si lo excluimos, España es uno de los países más activos en el mundo fintech. Junto con Francia, nos situamos muy por delante de países como Italia.

Un reflejo de nuestra fuerza es que Apple Pay o Samsung Pay eligen España como primer país europeo para lanzar sus productos. Hay bancos grandes, hay un ecosistema fintech desarrollado y tenemos un mercado con una tasa de penetración del smarthphone muy alta, lo que permite hacer muchos experimentos.

¿Cuál es el hándicap de España respecto a los países más punteros?

El problema es regulatorio, este es el punto negro que tiene España respecto al resto de países. El regulador debe entender que un exceso de normas tanto para los bancos como para las fintech es negativo. Este exceso de regulación no ha conseguido evitar la crisis que hemos tenido, que al nacer a partir de las malas prácticas de los bancos nos muestra que la super regulación europea no ha sido capaz de proteger a los consumidores.

Reino Unido demuestra que puede haber regulación, protección de los consumidores y al mismo tiempo cierta flexibilidad que permita al ecosistema desarrollarse de forma dinámica. En este momento no tenemos esta filosofía, ni en el BCE, que es el que da las directrices generales, ni a nivel nacional. Tanto los bancos como las fintech estamos deseando tener una regulación más flexible, que no sea una barrera de entrada.

¿Cómo puede influir en el ecosistema fintech que Reino Unido salga de Europa?

Es complicado porque no sabemos qué puede pasar. Será un proceso largo y todo dependerá de los acuerdos bilaterales que se establezcan entre Reino Unido y Europa. Quizás con estos acuerdos a nivel económico la situación sea muy similar a la que tenemos ahora. El principal problema a día de hoy es la incertidumbre. El pasaporte europeo que permita a una empresa financiera estar en Londres y tener su actividad dentro de Europa es la clave y no sabemos si se mantendrá o no. Si la respuesta es no, muchas empresas emigrarán para desarrollar su actividad en el mercado común.

Reino Unido luchará todo lo posible por seguir al frente del sector financiero europeo, pero todo depende de los acuerdos. Ya existen muchas ciudades que están intentando posicionarse para robar el papel a Londres: Berlín, Paris, Madrid, pero no creo que a corto plazo veamos muchos cambios.

¿Habéis notado algún cambio en el comportamiento de los consumidores durante los últimos seis meses de Gobierno en funciones?

No hemos identificado ninguna diferencia, por lo menos a nivel de consumo y ahorro. De momento las cosas están bastante estables y vemos un comportamiento bastante similar a lo que había el año pasado; una tendencia positiva.

¿Cuál es el siguiente objetivo de Mooverang?

Primero queremos salir de España, nuestro proyecto está construido desde el principio para ser internacional, por lo que está en nuestra hoja de ruta. De momento estamos mirando hacia Europa y Latinoamérica medio plazo.

La OCU ya pertenece a una red de asociaciones de consumidores a nivel europeo y hay una colaboración muy estrecha. Estos grupos conocen el proyecto de Mooverang y ya tenemos algún acuerdo firmado para ir a esos países. Lo que queremos es exportar el posicionamiento de nuestro proyecto en España y seguir ayudando al consumidor y siendo independientes.

También queremos seguir construyendo servicios que aporten valor al consumidor y que les ayude a ahorrar. Intentamos trabajar en nuevas ideas e innovar en base a los datos que tenemos.

¿Os planteáis algún futuro acuerdo con la banca?

Sí que podríamos llegar a acuerdos con algunas empresas externas, lo que no queremos es dar malos consejos a nuestros usuarios o dar consejos únicamente dependiendo de los ingresos que genere. Una cosa es hacer una recomendación cobrando una comisión y otra es hacerla porque el producto o servicio que te estoy proponiendo es verdaderamente interesante. Esa es la frontera que nosotros nos imponemos.

En el origen de Mooverang está el hecho de que la gente desconfía cada vez más de los bancos, de las instituciones, de las empresas, y una de las pocas entidades que todavía conservan esa confianza son las asociaciones de consumidores. Mientras otras aplicaciones ofrecen recomendaciones que ocultan publicidad, nosotros intentamos conservar la independencia. Los acuerdos con empresas no son imposibles si tienen un buen producto y la OCU lo apoya.