Ryanair ha firmado un acuerdo con la compañía de análisis visual, Qlik, para mejorar la gestión de sus rutas, las reservas y los servicios al cliente. La aerolínea low cost incrementó un 4% sus beneficios en el último semestre y opera una media de 1.800 vuelos diarios.

La aerolínea irlandesa ha apostado por la plataforma analítica de Qlik -una compañía estadounidense cotizada en el Nasdaq- para ampliar su tráfico de pasajeros y mejorar sus servicios de cara a los resultados del próximo semestre.

Parece que el big data está en el punto de mira de la compañía, cuyos últimos resultados (primer semestre) dejaron un beneficio de 256 millones de euros, un 4% superior al del año anterior.

Para la visualización de los datos y el análisis de la información, Ryanair ha contratado una plataforma que facilita el autoservicio y el manejo directo. Qlik tiene su sede en Pensilvania y cuenta con clientes del nivel de la alemana Accenture o la portuguesa CPI.

Gracias a este servicio, el propio equipo de la aerolínea tendrá acceso a la información agregada de toda la organización. Para su implementación se utilizarán dos tipos de tecnologías distintas: QlikView, para análisis en mayor profundidad, como en finanzas o marketing, y Qlik Sense, para los empleados que necesitan analíticas de forma inmediata, por ejemplo en operaciones en tierra o durante el vuelo.

“Cada departamento necesita ver la información de forma distinta. La plataforma les ofrece un análisis de los datos de forma visual y sencilla que les permite conocer qué está pasando, dónde hay un problema, cómo afecta a la compañía y cómo debe resolverse”, señala Shane Finnegan, Senior BI Developer en Ryanair.

La compañía registró un aumento del 4% de su beneficio hasta el mes de julio, con 256 millones de euros en total, además de un 11% en el tráfico y una reducción del 9% en sus costes.

Respecto a su postura sobre el ‘Brexit’, la aerolínea irlandesa sigue en contra de la salida de la UE. En respuesta al resultado del referéndum, la compañía ya anunció su intención de canalizar en el medio plazo sus inversiones en Reino Unido a otros aeropuertos en Europa. Además, Ryanair recortará capacidad y frecuencia en varias rutas conectadas con Londres en los próximos dos años, aunque no cerrará ninguna.