En los 16 años de existencia del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocido como la “hucha de las pensiones”, el colchón de los trabajadores ha pasado de 600 millones de euros a multiplicarse por 100 hasta alcanzar los 66.815 millones. Sin embargo, las estrecheces económicas de la crisis han obligado al Gobierno a romper la hucha y a dejar el fondo al borde de la extinción.

Cuando se complete la última retirada de 1.000 millones, aprobada para pagar el IRPF de las pensiones, el Gobierno habrá consumido un total de 56.901 millones de euros en tan sólo 5 años. Los 9.700 millones detraídos en julio (los nuevos 1.000 millones se suman a los 8.700 ya anunciados para este año) abundan en la sustracción acumulada de 47.201 millones hasta final del año pasado, de acuerdo con los datos aportados por la Seguridad Social.

fondo de reserva hucha de las pensiones

Fuente: Seguridad Social

La “hucha de las pensiones” acabó el año pasado con 32.481 millones de euros, así que ahora mismo quedan 22.781 millones de euros en el Fondo de Reserva.

El diagnóstico está claro: los trabajadores no son capaces de cubrir las necesidades de pago de las pensiones actuales con sus aportaciones a la Seguridad Social, así que ha habido que echar mano de la hucha. Una eventualidad que estuvo prevista desde que se tejió esta red de seguridad.

Historia de una hucha

Todavía no había empezado el otoño del año 1999. El Gobierno estaba presidido por José María Aznar en su primer mandato, esos primeros cuatro años en los que los nacionalistas vascos y catalanes le llevaron en volandas hasta las puertas de la Moncloa. El Partido Popular se enfrentaba a unas inminentes elecciones, las del año 2000, aunque estaba próximo a la mayoría absoluta de la que gozó en su segunda legislatura.

Por aquel entonces, el ministro de Trabajo Manuel Pimentel le dio el último empujón al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que comenzó a conocerse como “la hucha de las pensiones”. Aunque su creación estaba prevista desde la firma del Pacto de Toledo de 1995, esta provisión excepcional todavía no había empezado a recibir aportaciones.

En septiembre de 1999, Aznar anunció la constitución de este fondo para el ejercicio siguiente. En un primer momento iba a recibir 60.000 millones de pesetas, que se ampliaron hasta los 100.000 millones (600 millones de euros) en febrero, pocos días después de que Pimentel dimitiera por diferencias de criterios en las políticas del Ejecutivo.

“Hubiese sido un magnífico momento para introducir un sistema mixto de pensiones”, asegura a SABEMOS el director del área del Sector Financiero de IE Business School y profesor del IE, Manuel Romera.

Demografía y economía

En opinión de Romera, España tiene “un problema estadístico y matemático”: “A día de hoy, 3 jóvenes mantienen con sus cotizaciones a un anciano. Cuando los jóvenes de hoy sean mayores, 1 joven tendrá que pagar las pensiones de 2 ancianos”, calcula.

Este desajuste se debe a la inversión de la pirámide poblacional, de manera que cada vez hay más personas mayores con derecho a cobrar su pensión mientras que hay paulatinamente menos empleados en edad de trabajar para sufragar las jubilaciones con sus contribuciones. Si la curva de nacimientos se hubiera mantenido, indica Romera, el Fondo de Reserva no habría hecho falta. Pero el envejecimiento de la sociedad se ha agravado durante la crisis, en parte por la merma en los flujos migratorios que aumentaban la población activa.

A este fenómeno se le ha sumado una bajada en la recaudación del sistema, dado que las empresas y los trabajadores tienen menos rentas que se puedan gravar.

Manuel Romera: “Lo más probable es que el año que viene empecemos a tener problemas con la hucha de las pensiones”

Por un lado, con el impuesto de sociedades “se recauda menos de la mitad” que en 2009, según Romera, mientras que, por otro lado, el número de cotizantes a la Seguridad Social se ha recuperado en los últimos meses pero todavía no es comparable a los niveles de 2007.

“Lo más probable es que el año que viene empecemos a tener problemas con la hucha de las pensiones”, resume Manuel Romera. “Si ahora mismo lo que cotizas a la Seguridad Social es un dinero para el anciano, eso significa que lo que pagó el anciano ya se ha consumido”, añade.

En este sentido, este profesor de la IE Business School cree que lo importante es que los contribuyentes perciban que parte del dinero que cotizan es para su disfrute durante su jubilación, “que no vean que se va por el desagüe del pensionista actual”. Por ello cree que ese momento de creación de la “hucha de las pensiones” fue una oportunidad perdida para sacar adelante “reformas lógicas” en el modelo de las prestaciones para la jubilación. Ni José María Aznar ni José Luis Rodríguez Zapatero fueron capaces de dejar a un lado sus intereses políticos y electorales, subraya Romera, para crear un sistema mixto.

Lo importante ahora es diseñar un modelo sostenible, apunta el economista, para lo que se muestra partidario de primar los planes de pensiones individuales. “Tendría que haber desgravación casi indefinida” para estos fondos, según Romera, para estimular su contratación y así garantizar las pensiones de los trabajadores actuales.

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