Repasemos un poco lo que llevamos de julio, así a vuelapluma y sin orden cronológico:

  1. Atentado en Niza.
  2. Masacre en Munich.
  3. Un refugiado sirio que explota una bomba en un bar alemán.
  4. Un torero muere y hay gente que cree que es buena idea molestar a su viuda.
  5. Pokémon Go se convierte en la puta locura.
  6. España sigue sin Gobierno.
  7. Trump proclamado candidato por los republicanos.
  8. Erdogan demuestra que no era un chaval tan majo.
  9. Leticia Sabater vuelve a demostrar que de geografía va justa.
  10. Varios youtubers demuestran que igual no es tan buena idea confiar en ellos ciegamente (o que no se han leído sus contratos o están mal redactados).
  11. Se hace un remake de ‘Cazafantasmas’ y el pifostio que ya venía oliéndose que se iba a producir, se produce.
  12. Se archiva la causa sobre la financiación ilegal de Podemos.
  13. En la Audicencia Nacional confirman que la libertad de expresión no debería ir por barrios, aunque la Fiscalía se empeña en que sí.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que igual necesitamos hacer una parada técnica.

Entre mensajes de odio (malditas feminazis que han venido a joder nuestra infancia, torero bueno el torero muerto, putos moros que vienen a matarnos) y la maldita impaciencia por ser el primero en sacar los pies del tiesto demostrando que se odia mucho más que los de enfrente, para luego en lugar de meterse la lengua en el ojete seguir dando la chapa con que los demás son los malos, igual nos viene bien hacer una paradita técnica.

Se nos está yendo de las manos mucho todo, nada más hace falta darse un paseo y despejar nuestra mente para ver qué nos pasa: estamos en tensión. Y eso se demuestra en todo: declaraciones de los políticos (que no ayudan mucho), periodistas a cientos y miles de kilómetros de distancia intentando ser los primeros en informar sobre algo y lanzar hipótesis, gente que no sólo no hace caso a la policía sino que además considera que su criterio está por encima de la labor policial y mucha, demasiada, superioridad moral porque nosotros lo valemos y los demás son escoria sin ningún tipo de sentido y además deberían leer más lo que nosotros les decimos, que ni leer saben.

¿No creéis que sería mejor pararnos un poco, reflexionar y cerrar la boca para que la gente siga pensando que somos tontos en lugar de abrirla y demostrarlo de forma fehaciente?

Imagen | ‘latimes.com