El grupo chino Wanda ha decidido cerrar definitivamente el proyecto del Edificio España y vender el inmueble al ‘holding’ murciano Baraka, propiedad del empresario Trinitario Casanova, por 265 millones de euros. Tras más de dos años de negociaciones para tirar la fachada, la promotora ha decidido romper su acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid.

Al empresario chino Wang Jianlin, presidente del grupo Wanda, se le ha acabado la paciencia. La venta del Edificio España ya es una realidad a pesar de los intentos del consistorio por llegar a un acuerdo sobre la fachada y mantener el proyecto; la construcción de un hotel de lujo en el centro de la capital junto a un complejo de oficinas y una zona comercial. Finalmente, la promotora ha pactado con el grupo murciano Baraka, propiedad de Trinitario Casanova, la venta del inmueble por 265 millones de euros.

El emblemático rascacielos situado en Plaza de España llevaba en venta desde enero, y a pesar de que la fecha límite para presentar las propuestas era el pasado 30 de junio, la oferta de Baraka ha sido la más jugosa al superar el importe inicial pagado por Wanda al Santander.

La operación se haría efectiva después del verano, aunque ninguna de las fuentes oficiales han confirmado todavía la venta. El grupo Baraka tiene ya una importante presencia en la capital, con la adquisición del Parque Empresarial El Olivar (Valdebebas) o un local en Gran Vía que posteriormente vendió. La promotora con sede en Murcia se dedica además a la explotación de supermercados, superficies agrícolas y a la inversión empresarial.

Con este movimiento, Wanda pone punto y final a dos años de conflictos con el Ayuntamiento de Madrid, desde que adquiriera el emblemático edificio en 2014. Los desencuentros entre ambos versaban principalmente sobre la protección del edificio: la empresa quería desmontar la fachada de poniente y los laterales y luego reconstruirla mientras que la corporación exigía mantenerla intacta por su valor histórico y simbólico para la ciudad.

El equipo de Gobierno de Ahora Madrid siempre ha mantenido que Wanda compró el edificio en el verano de 2014 -con el objetivo de poner en marcha un hotel, un centro comercial y viviendas- a sabiendas de que el inmueble estaba entonces protegido con un nivel 3 parcial por su valor histórico-artístico, lo que impedía tirarlo abajo.

Poco después, la Comisión local de patrimonio histórico -en la que participan la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid- accedió a rebajar su blindaje para favorecer la puesta en valor de un edificio muy degradado debido a su inactividad -está desocupado desde hace años-, pero obligando a respetar la fachada.

Sin embargo, la promotora china no desaparece completamente del mapa, ya que este mismo año se iniciará la ‘Operación Calderón’, un macroproyecto urbanístico en el sur, firmada con el Atlético de Madrid, club de fútbol del que Wanda es propietaria en un 20%.