Las infracciones cometidas entre 2007 y 2009 por una serie de aerolíneas de bajo coste que Aena evitó tramitar y que investiga la Audiencia Nacional podrían remontarse a años anteriores y estar presuntamente relacionadas con la quiebra, en diciembre de 2006, de Air Madrid.

El titular del juzgado de instrucción n 4 de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, investiga si Aena eludió tramitar sanciones a varias aerolíneas de bajo coste por incumplimiento de los derechos de vuelo de unos 200.000 trayectos, y pudo dejar de ingresar por ese concepto unos 600 millones de euros sólo entre los años 2007 y 2009.

Aunque el procedimiento se limita a las infracciones no tramitadas entre 2007 y 2009, la Fiscalía General del Estado ha trasladado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional una denuncia presentada en marzo de 2015 relacionada con la querella contra directivos de Air Madrid.

La causa se inició con una denuncia interpuesta por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que posteriormente fue elevada a querella por el ministerio fiscal.

En ella, se les acusaba de un delito de estafa por la venta de billetes cuando era inminente el cese de las operaciones de la compañía, que concluyó con la suspensión de su licencia, lo que afectó a más de 130.000 usuarios y dejó en tierra a 64.000 pasajeros, y la entrada en concurso de acreedores.

La denuncia y posterior querella fue sobreseída por el juez Grande Marlaska, que entendió que no había ánimo defraudatorio en los directivos de Air Madrid. Pero posteriormente, a petición de la Fiscalía, el sobreseimiento se quedó en parcial. Así, se dejaba abierta la posibilidad de decretar su culpabilidad en la insolvencia de la aerolínea.

Según la denuncia que obra en poder de la Fiscalía, Air Madrid estuvo vendiendo masivamente billetes para determinados vuelos operados en Barajas sin disponer de determinados permisos, y sin posibilidad de obtenerlos.

Esto le supuso al Ministerio de Fomento un coste de cerca de siete millones de euros en concepto de recolocación de pasajeros, un importe que no se ha recuperado.

Aena cursó reiteradas advertencias a la aerolínea que posteriormente, durante el proceso de resolución de la quiebra de la aerolínea y la regularización del concurso de acreedores, que concluye en enero de 2017, fueron ocultadas a la autoridad judicial.

Ya en febrero de 2006 se advirtió a Air Madrid de que no podía seguir vendiendo billetes en horario no autorizado, unos avisos que prosiguieron a lo largo de todo el año 2006.

En total, están documentadas hasta 21 infracciones por parte de Air Madrid a partir de mayo de 2006, pero durante el juicio por la quiebra de la aerolínea no se informó al juez sobre ellas, como tampoco se le presentaron los tres expedientes sancionadores que Aena abrió a la compañía en diciembre de 2006, cuatro días antes del colapso de la aerolínea.

Entonces, se remitieron a la dirección General de Aviación Civil tres peticiones razonadas (como se denomina a una denuncia si parte de la administración) para que se sancionara a Air Madrid por incumplimientos entre noviembre de 2005 y marzo de 2006, y también durante el verano de 2006.