El baloncesto europeo languidece. Las jóvenes estrellas dan el salto a la NBA cuando apenas han madurado en la Euroleague. Incluso los americanos que llegan al viejo continente lo hacen con la esperanza de volver a Estados Unidos sin el mínimo remordimiento. Si la tendencia continúa, las ligas europeas se verán abocadas a la irrelevancia, y cualquier competición de clubs a nivel internacional, seguirá el mismo camino.

La marcha del jugador del Barça Lassa Alex Abrines a la NBA ha vuelto a disparar las alarmas. El talento europeo emigra con demasiada facilidad. Si a eso añadimos que este año la mejor liga del mundo ha revisado su sistema salarial, y ahora puede pagar mejores contratos, ¿quién se va a resistir?

Los ejemplos se suceden. Este año se irá Domantas Sabonis, Bogdan Bogdanovic estudia su futuro al igual que el español Juancho Hernangómez. Y el año pasado la última gran perla del Barcelona, Mario Hezonja, también quiso probar en la NBA. A todo esto se suma que algunos veteranos, como el madridista Sergio Rodríguez (que retorna), o el ruso de CSKA Sasha Kaun que quería experimentar, también están en Estados Unidos.

Pero es que no solo se marcha el talento europeo. Los jugadores americanos que vienen a Europa también ponen rumbo a la NBA para intentar una y otra vez probar. Viene y van sin poder asentar proyectos y muchas veces con cláusulas que les liberan para poder marcharse si reciben una oportuna llamada.

Analizando el ranking de mejores jugadores de la pasada campaña de Euroleague, resulta terrible observar el destrozo entre los que se van, los que dudan y los que quieren irse.

Los que se van

Malcolm Delaney, unos de los mejores estadounidenses del año pasado probará suerte en Atlanta. Y tras sus pasos, están el mencionado Alex Abrines, el también jugador del Barça Tomas Satoransky o el propio Sergio Rodríguez.

A este selecto club se suman el lituano Mindaugas Kuzminskas, uno de los europeos con mayor presente y futuro en el basket mundial, y el croata Dario Saric, que fue drafteado hace dos años y finalmente vestirá la camiseta de Philadelphia la próxima temporada.

Además, se podría sumar el exbase de Caja Laboral, Darius Adams, que fue una de las grandes revelaciones de la última temporada.

Los que estuvieron y pueden volver

Hay una serie de jugadores que han estado en la NBA y, debido a su gran año en Euroleague, pueden coger las maleras y regresar. Resistirse es complicado. En esa situación está Nando De Colo, que si vuelve a exhibir el mismo nivel, es posible que abandone CSKA.

El Real Madrid debe tener cuidado. Tanto Gustavo Ayón como su nuevo fichaje, Anthony Randolph, han estado a un nivel superior durante la pasada campaña. El americano, sobre todo, ha flirteado este año con la intención de irse. Sería otro golpe perder un jugador así.

Los que están deseando

El pívot del Barça Lass, Ante Tomic, sabe que está ante sus últimas oportunidades de ir a la NBA. Lo bueno para el croata es que el kilo de hombre alto en Estados Unidos está muy cotizado, por eso sabe que siempre tendrá una puerta abierta.

La misma que tiene Adam Hanga. Drafteado por San Antonio Spurs, si vuelve a hacer un año con las prestaciones que ha dado en Baskonia, estará muy pronto en Texas.

Este es el panorama al que se enfrenta el baloncesto europeo. No es nuevo. Desde que se abrió la puerta entre Estados Unidos y Europa con billetes de ida y vuelta, los jóvenes jugadores salen a la NBA. Pero ahora no hay edad, no hay nacionalidad. Todo el talento que juega en el viejo continente se va a EEUU. Peligro.