Los mercados de renta variable van evolucionando y todo parece apuntar que los inversores también evolucionan en consecuencia. A lo largo de la historia hemos vivido como la inversión en bolsa trataba de comprar barato y esperar un largo periodo de tiempo para poder generar una rentabilidad. Esa era la estrategia del inversor retail, por supuesto los inversores institucionales trabajaban de otro modo.

Desde entonces la tecnología ha avanzado mucho y a día de hoy prácticamente cualquier ciudadano de a pie tiene la posibilidad de hacer varias operaciones durante el día. La operativa intradía es una práctica que cada vez más se está poniendo de moda, sólo necesitas un ordenador, una conexión a Internet y por supuesto capital.

Es curioso ver como los pequeños inversores pueden aprovecharse de los rápidos movimientos del mercado durante la sesión, para coger pequeños trozos de dicho movimiento. Obviamente las oportunidades de trading se multiplican y las comisiones igual.

El problema radica cuando aumenta radicalmente la volatilidad, ya que hay determinados datos macroeconómicos que pueden generar un gran movimiento durante una sesión.

Acontecimientos como una reunión del Banco Central Europeo o de la Reserva Federal sobre política monetaria o una decisión sobre un retoque de los tipos de interés puede generar una volatilidad en la que la irracionalidad y los sentimientos de miedo y avaricia luchan por encontrar su camino. Otro ejemplo lo encontramos en la presentación del dato de desempleo y las nóminas no agrícolas de Estados Unidos que se publican el primer viernes de cada mes.

Si hay algo seguro es que no está a nuestro alcance el conocer cuál será el resultado y cómo lo interpretará el mercado, ya que la información de la que pueden disponer antes del dato los pequeños inversores brilla por su ausencia, lo que me lleva a la siguiente reflexión, si operar horas antes de este dato es tirar una moneda al aire.

Daniel García

Analista de XTB