El fondo de capital riesgo Providence Equity ha resuelto todas las dudas que le han acosado durante los últimos meses y cerrará en breve su entrada en el capital de MásMóvil, que utilizará como herramienta para tomar el control de Yoigo y Pepephone. Estas, además, serán muy probablemente las únicas enseñas que mantendrá en el mercado a medio y largo plazo, una decisión que ya barruntaba el presidente de MásMóvil, Mainrad Spenger.

Fuentes próximas a las negociaciones han confirmado que la decisión de entrar en MásMóvil es ya definitiva y que la suma a aportar, más de 300 millones de euros, convertirá al fondo en el máximo accionista de la compañía. Si bien la operadora que preside Mainard Spenger siempre ha señalado que estaba negociando con más inversores, y que ha movido la operación entre numerosos posibles partícipes, Providence era la única sociedad dispuesta a hacer el desembolso principal lo bastante deprisa como para permitir que la operación saliese adelante y no impacientar a Telia y sus socios españoles.

Especialmente porque Zegona ha mantenido durante todo este tiempo la escopeta de su oferta cargada a la espera de una debilidad en la propuesta de los amarillos, y la no entrada de Providence era ya la única opción viable, que ya parece evaporada.

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Pero la entrada del fondo, paradójicamente, no garantiza que el proyecto de MásMóvil vaya a seguir adelante exactamente según lo previsto. “Es imposible que con ese desembolso, que les convertirá en los principales accionistas, Providence no vaya a imponer sus criterios en la gestión de la compañía. La sensación del mercado es que no va a comprar MásMóvil, va a comprar Yoigo y Pepephone utilizando a MásMóvil. La operación no tiene por qué pasar por adquirir el proyecto, las ideas o todo el equipo de profesionales de la compañía amarilla, les basta quedarse con las piezas que le interese y armar el puzzle a su manera”, explican fuentes familiarizadas con el proceso.

El problema de MásMóvil es que no había operación posible sin Providence, y probablemente su desembarco sirva para vencer cualquier reticencia de los bancos a la hora de cerrar definitivamente la sindicación para la parte de la compra que va apalancada.  En SABEMOS siempre hemos defendido que no había proyecto MásMóvil sin Yoigo, y en el sector muchos han cuchicheado que si la operación no hubiese ido hacia adelante probablemente la compañía no habría conseguido recursos ni siquiera para cerrar la compra de Pepephone. “Ha sido una una huída hacia adelante que ha salido bien, pero es imposible que superen el último obstáculo sin entregar las riendas del proyecto a Providence”, explican.

Ahora a Providence le quedan por resolver varias cuestiones pendientes, como la del liderazgo. ¿Mantener a Eduardo Taulet, verdadero responsable del crecimiento de ventas de Yoigo gracias a la puesta en marcha de su red de tiendas? ¿Conservar a Pedro Serrahima, el ‘niño bonito’ del sector debido al éxito del modelo de negocio de Pepephone? ¿Traer a gestores propios?

Salvo juntar a Taulet y Serrahima, que son incompatibles en el proyecto por motivos personales, cualquier alternativa es posible a estas alturas.

También está por ver si Pepephone se mantendrá independiente o no del negocio de Yoigo, o qué modelo de red desarrollará, si finalmente firma con Vodafone o sigue con Movistar para conectar a sus clientes en aquellas zonas –cada vez menos–donde no tiene sus propias antenas. ¿Tendrá el la compañia de lunares acceso a la red de fibra de MásMóvil? ¿Qué querrá hacer Providence con el negocio de electricidad? ¿Siguen adelante los planes de Pepephone en América Latina de la mano de Telefónica?

Todas estas cuestiones se cerrarán en las próximas semanas, pero en los cuarteles de verano de MásMóvil tienen motivos para estar satisfechos. Quede como quede el accionariado, y mantengan o no el control de la compañía, han conseguido crear el cuarto operador en España.

[ACTUALIZACIÓN]  Horas después de publicarse esta noticia, MásMóvil ha remitido un ‘hecho relevante’ en el que indica que el importe definitivo de la operación será entre 165 y 200 millones de euros. Esto quiere decir que el resto de la inversión se ha conseguido con el compromiso de otros inversores.