El gigante de la distribución y la logística Amazon no quiere escapar de su burbuja. Justo un par de días después de su ‘Prime Day’ de rebajas donde batió todos los records, anuncia la apertura de una nueva oficina en Madrid para seguir creciendo.

De este modo, Amazon mete presión a todos los actores del sector, tanto los que ya están, como quienes entran en su terreno digital. En concreto, el anuncio habla de la apertura de una nueva oficina corporativa en el centro de Madrid en 2017.

Así, la compañía trasladará su sede central en España, actualmente en Pozuelo de Alarcón, a un nuevo edificio de 12.000 metros cuadrados en Madrid capital. Las nuevas instalaciones serán el lugar de trabajo de los 400 empleados corporativos con los que Amazon cuenta actualmente y proporcionarán a la compañía el espacio suficiente para acoger, en total, a más de 1.000 profesionales.

El objetivo de la compañía, según afirma en un comunicado, es continuar invirtiendo y creando nuevos puestos de trabajo en España. “El comercio electrónico sigue creciendo a muy buen ritmo. Cada vez más familias españolas eligen Amazon.es como su tienda online preferida y gracias a ello tenemos previsto seguir invirtiendo intensamente y creando empleo en España”, afirma François Nuyts, director General de Amazon.es.

Las nuevas oficinas de Amazon se ubicarán en el edificio sur del complejo Prado Business Park, en la calle Ramírez de Prado. La situación en el emergente parque empresarial de Méndez Álvaro garantizará, según la compañía, a los equipos de Amazon un fácil acceso tanto al eje comercial y financiero Prado-Castellana como al anillo de la M-30.

Una situación delicada

Mientras que Amazon festeja la apertura de esta nueva oficia, tiene otros frentes abiertos, en concreto con su tributación fiscal en España. ¿Compensa la creación de empleo que promete la compañía con esos euros de menos que ingresa el fisco español debido a la ingeniería fiscal?

Desde el diario ‘Expansión’, hace unos meses, advertían sobre la compleja estructura societaria con la que opera Amazon en España y cómo no nos permite conocer con exactitud el volumen de negocio que mueve en el mercado nacional la compañía. En 2015, estas sociedades facturaron en total 59 millones de euros, una cifra que se sitúa algo lejos de la verdadera actividad de la tienda y por la que declararon un impuesto sobre beneficios agregado de 2,9 millones de euros.

Hasta mayo de 2015 las ventas realizadas en España a través de Amazon EU se facturaban en Luxemburgo, país donde podían reducir al mínimo su factura fiscal. Sin embargo, a partir de mayo, cuando se establecieron las sucursales en España, Alemania, Italia, Reino Unido y Francia, Amazon comenzó a tributar en cada país el Impuesto de Sociedades por las ventas minoristas. El problema viene cuando nos damos cuenta de que Amazon EU no desglosa sus cuentas, lo que nos impide conocer realmente sus ingresos en cada país.