La atención de la economía a la inteligencia artificial ya es un fenómeno consolidado. De acuerdo con los datos de KPMG, el 85% de los consejeros delegados están preocupados por la inclusión de procesos de negocio automatizados en sus compañías, con lo que abrirían la puerta del mundo empresarial al pensamiento robótico.

El 20% de los consejeros delegados entrevistados por la consultora KPMG para su estadística anual reconocen que la tecnología cognitiva, la que trata de funcionar como un cerebro humano, está entre las 3 principales áreas en las que van a invertir en los próximos 3 años.

Las cifras que arrojan los líderes empresariales invitan a pensar en una revolución en el terreno laboral, ya que los robots inteligentes podrían sustituir a los empleados humanos en puestos de trabajo convencionales cuya automatización no se concibe por el momento.

Por ejemplo, un negocio tan tradicional y pegado a la realidad como la banca está comenzando a experimentar este fenómeno. Con unos sistemas tecnológicos cada vez más certeros a la hora de detectar las necesidades de cada cliente, los bancos son capaces de estimular la contratación de productos a través de los canales digitales.

El 85% de los consejeros delegados están preocupados por la inclusión de la inteligencia artificial en sus empresas

Este movimiento lo están sufriendo los trabajadores, ya que la progresiva digitalización de los procesos bancarios y de las relaciones con los clientes está provocando que las sucursales dejen de ser rentables. Cada vez los usuarios acuden menos a las oficinas de sus entidades, así que lo lógico es reducir la red física y despedir a los comerciales que trabajan en esta. Es lo que ha decidido, por ejemplo, el Banco Santander, pero también es algo que tiene en mente BBVA.

Sin embargo, la destrucción de empleo puede ser circunstancial.

“Yo no creo en el escenario pesimista de que la inteligencia artificial va a generar un desempleo enorme”, explica el socio de KPMG en Estados Unidos encargado de Innovación y Soluciones de Negocio, Cliff Justice. “Las grandes revoluciones siempre han producido nuevas oportunidades en el pasado. El desafío es descubrir con antelación esas oportunidades. Nadie tiene todas las respuestas, pero en general este proceso va a ser positivo. La computación cognitiva va a liberar a los humanos de muchas tareas, así que podrán gastar más tiempo en innovaciones para el avance tecnológico”, añade Justice.

Tal y como explicó a SABEMOS la directora de la Fundación Everis, Karla Alarcón, en el año 2020 va a haber 1 millón de puestos de trabajo vacantes en la Unión Europea tan sólo en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Por su parte, el director de Randstad Research, Valentín Bote, indicó que tres cuartas partes de los empleos que se van a crear en los próximos 10 años van a estar dirigidos a perfiles formativos medios y altos.

Por lo tanto, el empleo que se destruya por “culpa” de la inteligencia artificial con toda seguridad volverá a surgir, pero en forma de trabajo tecnificado y de alta cualificación.

Las oportunidades

Uno de los ejemplos que menciona KPMG entre las aplicaciones de la inteligencia artificial es el de la oncología. En este campo de la medicina prolifera la publicación de artículos científicos e investigaciones que pueden influir en el tratamiento que reciben los pacientes para curar sus dolencias. Los médicos no son capaces de procesar toda la información que se genera sobre el cáncer, mientras que los supercomputadores y los sistemas de inteligencia artificial sí pueden digerir todos los datos e incluso buscar conexiones entre diferentes hallazgos.

Lo que está claro es que el cambio va a venir y todas las industrias lo van a sufrir.

“El ritmo del cambio continúa acelerando conforme la cuarta revolución industrial acompaña al aprendizaje automático de las máquinas, a la computación cognitiva y a la inteligencia artificial. Los próximos 3 años van a ser críticos en la transformación. Esta velocidad del cambio significa que los consejeros delegados deben actuar ya”, sentencia KPMG en el informe, para el que han sido entrevistados 1.268 consejeros delegados de todo el mundo.

El estudio de KPMG revela que el 72% de los líderes empresariales están convencidos de que en los próximos 3 años sus industrias van a experimentar cambios más radicales que los que han sufrido en los anteriores 50 años. El 89% de ellos creen que sus compañías están capacitadas para la transformación empresarial que se avecina.

La innovación es una de las tres prioridades principales de los consejeros delegados para los próximos 3 años; el 77% considera un acierto haber incluido objetivos de I+D en sus estrategias de negocio.

La misma proporción, el 77% de los ejecutivos, están preocupados por la adaptación de sus empresas a la evolución tecnológica. A la luz de los datos, los consejeros delegados están convencidos de que el futuro digital -y robótico- va a revolucionar su industria.

Foto: Flickr – Logan Ingalls