Las consecuencias del referéndum británico podrían no ser tan graves si comparamos los números con las principales economías de la Unión. La tasa de paro en Reino Unido o la deuda pública durante los peores años de la crisis tocaron mínimos inalcanzables para países como España o Italia.

Reino Unido atraviesa la que podría ser la peor crisis de su historia reciente tras la decisión de poner fin a su estatus de miembro en la Unión Europea. La reacción de los mercados ha sido inmediata –con la libra a mínimos y la inversión paralizada ante el riesgo de ‘corralito’- y el pánico se ha generalizado en la que hasta ahora era la city financiera de Europa.

El escenario es poco alentador, sin embargo, la economía británica está más saneada que la media de las europeas y ha sido uno de los principales motores de crecimiento durante los años más duros de la recesión.

Los riesgos asociados al ‘Brexit’ pueden cambiar las tornas en este sentido, pero hasta el momento los peores datos de Reino Unido han igualado o mejorados las cifras más bollantes de economías como la española o la italiana en plena recuperación o incluso en toda su historia.

Paro

El mercado laboral británico tocó fondo en 2011 cuando la tasa de paro superó el 8%. Desde el 2009 la crisis fue incrementando el número de desempleados hasta alcanzar esta cifra, que tardó menos de dos años en corregirse y volver a su entorno natural del 5%.

Poco tiene que ver esta cifra con la tónica general europea, excepto Alemania (4,7%) el resto de países superan de lejos este número, con una media comunitaria del 10,2%. Si dejamos fuera casos extremos como el de España (20,1%) o Grecia (23,3%), tampoco el resto de socios salvan las apariencias: Francia (9,9%), Portugal (12%), Bélgica (8,7%) o Finlandia (9,1%).

En la misma línea, la ocupación en el mercado británico se sitúa actualmente en el 74,2%, una cifra demasiado ambiciosa para países como España, que ha logrado alcanzar el 59% en plena recuperación.

Inflación

La inflación ha sido el quebradero de cabeza del Banco Central Europeo (BCE) durante los últimos años. Las tasas de precios negativas se han convertido en un continuo dentro de la Unión y el peligro de entrar en un proceso deflacionista se encuentra siempre a la vuelta de la esquina. A pesar de los estímulos, poco o nada ha conseguido la autoridad bancaria a este respecto, ya que no se ha logrado romper la barrera del 0% de manera estable.

Una vez más, Reino Unido lleva la iniciativa en este ámbito con una inflación (IPC) positiva del 0,3%. La media comunitaria se sitúa en torno al -0,1%, pero esta tendencia se agudiza en países como España (-0,8%) o Grecia (-0,9%). El resto de referentes tampoco superan el marcador británico, con Alemania en un tímido 0,1% o Francia en la barrera del 0%.

Salarios y pensiones

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en el mercado británico (1.529 euros) es de los más altos en la UE, seguido de cerca por grandes economías como la alemana (1.473 euros) o la francesa (1.467 euros). A mucha distancia quedan países como España, con 764 euros mensuales, o Portugal, con 618 euros.

Sin embargo, no se trata tanto de garantías como del poder adquisitivo real donde se marca la diferencia. Mientras que el salario medio británico alcanza los 2.742 euros brutos al mes, en España apenas roza los 1.640 euros. Aunque la relación de precios entre ambos países no es comparable, la media europea sigue siendo superior, con un salario medio de 1.995 euros.

Pocas economías superan a la británica en este sentido, es el caso de Dinamarca (3.553 euros) y Luxemburgo (2.994 euros), sin embargo son muchas las que están a la cola como Grecia (1.011 euros) o Portugal (986 euros).

Respecto a la pensiones, la cobertura británica está fundamentalmente extendida en el sector público, con un 87% de miembros públicos y un 55% del sector privado, aunque menos del 45% del total del sistema está compuesto por pensiones contributivas de jubilación.

En España el panorama es más desolador, ya que casi el 61% de las pensiones actuales pertenecen a este grupo y se prevé el crecimiento de esta cifra en los próximos años. Si a eso le sumamos la diferencia en el volumen de población ocupada, se explica la bancarrota del sistema contributivo español, que actualmente ya se come el 10% del PIB.

Deuda y prima de riesgo

Los británicos son de los europeos menos endeudados, con un pasivo que alcanzó los 2.265.943 millones en 2015, un 89,20% del PIB. Ciertos vecinos comunitarios mejoran la cifra de Reino Unido, como el caso de Alemania (71,20% del PIB) o Austria (86,20%).

Sin embargo, son muchos más los que superan esta cifra con diferencia: Italia (132,7%), Portugal (129%) o Francia (95,8%).

En el mismo sentido, la prima de riesgo refleja la confianza del mercado en el país y Reino Unido, a pesar del Brexit, ha mantenido sus niveles de riesgo a mínimos. La prima británica actualizada se encuentra en 94 puntos básicos, tras la subida inicial a los 127 puntos tras el referéndum.

El resto de Europa acumula un riesgo mucho mayor en su conjunto, con primas como la de España (136 puntos), Italia (141 puntos) o Portugal (325 puntos), que logran equilibrarse en parte por el contrapeso de países como Francia (31 puntos) o Bélgica (35 puntos).