El Partido Popular, en plenas conversaciones para conseguir apoyos de cara a la investidura de Mariano Rajoy, sigue teniendo en Pedro Sánchez a su peor enemigo, especialmente si el dirigente socialista hace caso de los barones que le animan a volver a intentar ser investido y especialmente, si gana tamaño en el seno de Podemos una corriente, planteada por la responsable andaluza, Teresa Rodríguez, en la que propone permitir que el PSOE gobierne en solitario y trabajar desde la oposición.

Se antoja difícil, porque los planteamientos de Pablo Iglesias son ambiguos y no parece que el secretario general de Podemos, que siempre se ha significado a favor de una entrada en el Gobierno, esté dispuesto a dejar gobernar en solitario a PSOE con los apoyos de otras fuerzas como Ciudadanos, el Partido Popular o ellos mismos. Sería una legislatura compleja que se jugaría siguiendo las doctrinas del Cholo Simeone: “Ley a ley” en lugar de “partido a partido”.

En una propuesta exclusivamente personal, la dirigente gaditana proponía que Podemos alcance un acuerdo de mínimos con el PSOE para que se cumplan una serie de exigencias básicas, como la derogación de la reforma laboral y de la Lomce, a cambio de que su partido vote sí a una investidura de Pedro Sánchez.

Una opción sin Podemos en el gobierno facilitaría al PSOE llegar también a acuerdos con Ciudadanos, que podrían respaldar cambios en la reforma laboral y que siempre han defendido un gran acuerdo por la educación.

Sin embargo, esperar que se consiga ahora lo que con mejores mimbres no se alcanzó antes de los segundos comicios parece complejo si no cambian radicalmente las posturas de muchos de los involucrados en el proceso negociador.