El fenómeno fintech ha cogido por sorpresa al sector financiero y su entorno regulatorio. Mejor dicho, ha dejado cogerse por sorpresa. Los cambios tecnológicos llevan avisando mucho tiempo sobre la transformación que sufrirán todos los negocios. No se puede demorar la situación: las fintech necesitan operar dentro de un marco regulado.

En este contexto, la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) impulsa el desarrollo de un ‘Libro Blanco’ con el que pretende hacer visible a los supervisores y reguladores las necesidades que requieren este tipo de startups para competir en el entramado financiero. Así, este miércoles, su presidente Jesús Pérez ha presentado el proyecto que tienen pensado culminar el mes de octubre. Posteriormente lo presentarán ante las autoridades regulatorias pertinentes, así como al futuro Gobierno.

Pese a que se trata de un sector atomizado, y en el que no todos están de acuerdo con todo -como se pudo ver durante la presentación- sí coinciden en una serie de elementos vertebradores que avalan este ‘Libro Blanco’. El conjunto de empresas o servicios fintech, aseguran que llegan al mercado siendo más eficientes, con una gestión más personalizada y aumentando la calidad. Esas son las premisas por las cuales piden competir contra la banca tradicional en un marco regulatorio equiparable, aunque con facilidad en el acceso.

Durante la presentación del futuro ‘Libro Blanco’, se han ofrecido algunos datos que ponen en contexto la situación de las fintech en España. Ahora mismo cuenta con 1.200 empleados en un total de 128 fintech y 28 insurtech, con más de 200 millones de euros acumulados de inversión. Todo son datos positivos. Aunque algunos ponen de relieve una burbuja que puede estar viviendo el sector: actualmente se crean dos fintech cada semana en España.

Ante esta cifra con olor a burbuja, nadie parece estar escandalizado. Prefieren centrarse en sus legítimas reivindicaciones: el desarrollo de una regulación que les permita operar con mayor libertad. Desde la AEFI creen que es fundamental que la innovación vaya acompasada con la regulación. Confiesan que actualmente hay muchos riesgos para montar una startup, a nivel de inversión, financiación, modelo de negocio… y no quieren que la regulación sea otro más.

Por ese motivo, abogan por crear un ecosistema que alimente que los mejores se queden en España para trabajar con libertad (y seguridad). En esa línea, Marta Plana, vicepresidenta de la Asociación, manifestó durante la presentación que el ‘Libro Blanco’ debe hacer ver al Gobierno la necesidad de legislar y equiparar a las fintech con todo el entramado financiero.

Los problemas que deberán solventar las ‘fintech’

El viaje que llevará a las fintech a igualarse con las entidades tradicionales tendrá que salvar algunos problemas, tal y como han puesto de manifiesto durante la presentación del ‘Libro Blanco’.

De entrada, el presidente de la Asociación ha hablado de 10 verticales de actividad, más los que pueden llegar. Asesoramiento, finanzas personales, financiación alternativa, criptomonedas… encontrar un lugar común para todas esas actividades y adaptarlas a un marco normativo no será nada sencillo. Cada una tiene peculiaridades, negocios fuera y dentro de la Unión Europea, servicios que rozan el límite legal en algunos aspectos ya regulados…

Pero no será lo único. Otro problema a la hora de buscar un entorno regulatorio es que los organismos se basan en esquemas tradicionales y tienen una visión de acoplamiento y no de crear un nuevo entorno. Y no solo eso. Los cambios se centran en lo que ya hay, en asegurar que la banca tradicional encuentre el mejor acomodo posible para sus servicios.

Otro aspecto que destacó durante la presentación Enrique Fernández, de E&Y, es que no se deberían pedir los mismos requisitos regulatorios de entrada a las startups que a las entidades financieras ya asentadas. En esa línea, aseguró que muchos proyectos se han caído por la validación necesaria para operar. Por lo que urge a una mayor velocidad administrativa.

Una lucha que no cesa

Durante el último año, en SABEMOS, hemos entrevistado a algunas de las fintech más representativas del sector, así como personas con peso específico dentro del mismo. Es el caso de Marta Plana, que al margen de ser vicepresidente de la AEFI, también es cofundadora de Digital Origin. En un reportaje sobre microcréditos hacía especial hincapié en la necesidad de equipararse al resto de entidades financieras. Destaca que una mayor transparencia les permitiría competir mejor.

Como en el caso de Quebueno.com, startup financiera que pertenece a Digital Origin, Diego Bestard, director general en España de Spotcap, ellos han adoptado modelos británicos para estar ajustados a la regulación. O lo que más se pueda parecer.

Desde La Bolsa Social, una startup que financia empresas con la particularidad de que deben producir un impacto positivo constatable en la sociedad y el medio ambiente, su director general, José Moncada, explicó a SABEMOS que “se necesita una regulación de forma urgente. Pero una regulación que se adecúe al mercado. Muchos players del sector temen que se pueda regular imitando ciertos patrones del mundo analógico, y al final no beneficie a nadie”.

Ante todos estos ejemplos, parece evidente que no hay tiempo para la demora. En octubre estará el ‘Libro Blanco’ de las fintech. Luego es turno de quien competa.