Fomento exige para hoy mismo un plan de contingencia para garantizar la operativa de este verano y vigilará in situ en el aeropuerto de Barcelona la atención que presta a los viajeros. El Govern catalán crea una comisión de seguimiento a la que debe acudir la compañía cada semana para dar cuenta de cómo se presta el servicio.

Vueling dice estar comprometida para resolver los problemas que en los últimos días han provocado decenas de retrasos y de cancelaciones de vuelos. La mala planificación de la operativa para la temporada alta y la falta de personal y medios para cubrir el ambicioso crecimiento han dejado a miles de pasajeros afectados en las últimas dos semanas.

El propio presidente de Vueling, Javier Sánchez Prieto, reconoce fallos operativos que la compañía “trata de reparar, poniendo en marcha más recursos y más medios para que no vuelvan a repetirse”. La aerolínea, controlada por IAG (55%) e Iberia (45%), confirmó ayer la contratación de una treintena de pilotos y de 130 empleados de atención al cliente, así como el alquiler de seis aviones adicionales.

El nuevo presidente de Vueling insistió ayer que los problemas se van resolviendo y que la operativa ha mejorado, pero también se escudó en factores externos para justificar los fallos. Esto es, la aerolínea de bajo coste insiste en señalar a la huelga de controladores en Francia como desencadenante de toda la situación. De hecho, Vueling suspenderá hoy 40 vuelos por los paros en el control galo.

Pero se diría que las Administraciones –que también se la juegan en una temporada alta en pleno boom del turismo- no se fían de Vueling y se disponen a atar en corto a la compañía para garantizar que la situación se reconduce y que no se quedan centenares de viajeros tirados en los aeropuertos por cancelaciones o por largos retrasos.

El Ministerio de Fomento convocó ayer de urgencia a una reunión a la cúpula de Vueling, a la que también asistieron representantes de Aena, Enaire, el aeropuerto de El Prat y de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa). Y de esa reunión salieron los directivos de Vueling con la obligación de presentar hoy mismo un plan de contingencia que detalle los aviones y la plantilla con los que cuenta para garantizar la operativa en los meses de julio, agosto y septiembre.

El Gobierno pretende revisar “a fondo” el plan que presente Vueling para determinar si le exige a la compañía más medios para hacer viable la planificación de vuelos de este verano. Y es que desde la propia Aesa se señala que, según su estudio preliminar la de la situación, existe una “posible falta de recursos” para atender los 700 vuelos diarios (400 vuelos desde Barcelona) que tiene previsto operar Vueling en temporada alta. En paralelo, Aesa desplazará equipos al aeropuerto de El Prat para comprobar in situ la calidad de la atención a los viajeros que presta la compañía hermana de Iberia.

La Generalitat de Cataluña también pretende tener en vigilancia permanente la evolución de los fallos que han provocado el caos en varios aeropuertos. El Govern catalán convocará cada semana a Vueling a una comisión de seguimiento para supervisor la manera en que se está prestando el servicio e insiste en dar por hecho que acabará aprobando sanciones contra la aerolínea. La Generalitat no tiene competencias en materia de transporte aéreo, pero sí en defensa de los consumidores.