El Gobierno abre expediente a la aerolínea y Cataluña amenaza con sanciones si continúan los problemas de la compañía hermana de Iberia. Vueling oficialmente sólo pide disculpas, pero no da explicaciones. Una mala planificación y el exceso de oferta de vuelos para los recursos que tiene, las causas de los problemas.

Vueling lleva días en un caos organizativo que está dejando miles de afectados por los retrasos y por cancelaciones de vuelos. Los problemas no son nuevos, se han repetido en otras temporadas de verano. El pasado verano se concentraron en el aeropuerto de Roma, pero éste están afectando de lleno al corazón del negocio de la compañía: el aeropuerto de Barcelona-El Prat, en el que la aerolínea participada por Iberia y su matriz IAG concentra en torno a un 40% de todo el tráfico de las instalaciones.

Vueling ha protagonizado durante años una intensísima expansión de sus rutas, y ha sido la única que en España ha conseguido mantener el ritmo de crecimiento que marcaba la todopoderosa Ryanair. La aerolínea elevó el año pasado un 11% sus pasajeros, y en años anteriores los crecimientos se acercaban más al 20%. Vueling presume de haber triplicado su flota de aviones en tres años, hasta superar el centenar de aeronaves.

Pero ni la flota y ni el personal parece que estén siendo suficientes para absorber el crecimiento ejecutado. Una mala planificación de la operativa para la temporada de verano (condicionada, además, por los ambiciosos objetivos de beneficios marcados a la compañía por el cuartel general de IAG) está dejando un reguero de decenas de retrasos y también algunas cancelaciones. La compañía ofrece 400 rutas este verano, frente a las 360 que comercializó el pasado. Demasiado.

Lo ajustado de la operativa hace que un problema en un vuelo o un avión genere decenas de retrasos en cadena, y está llevando a la compañía a cancelar vuelos (ayer fueron catorce las cancelaciones, y cerca de 60 en los últimos daías) con el objetivo de reorganizar sobre la marcha la conexión de operaciones.

La solución de urgencia que ha dado Vueling pasa por la contratación de 34 pilotos más y de 130 empleados de atención al cliente, así como el alquiler de seis aviones adicionales con los que operar parte de la oferta de vuelos a la que ahora no llega, según ha anunciado en una entrevista con Rac1 el director comercial de la aerolínea, David García Blancas.

La aerolínea, controlada en un 55% por IAG y en un 45% por Iberia, públicamente sólo pide disculpas por los problemas acarreados a los pasajeros, pero no da explicaciones de los porqués del caos que está tiñendo de rojo los paneles informativos del aeropuerto de Barcelona. O al menos más allá de responsabilizar a la huelga de pilotos de controladores en Francia, que, sin embargo, no ha generado problemas tan graves en otras compañías.

Sin embargo, en una comunicación enviada a la plantilla, desvelada por El Confidencial, el nuevo presidente de Vueling, Javier Sánchez-Prieto, reconoce “debilidades en la planificación” de la operación y apunta como responsable a la anterior cúpula de la empresa, comandada por Álex Cruz, hoy ascendido a presidente de British Airways.

Ante la situación, Vueling ya se prepara para recibir sanciones por parte de las administraciones como consecuencia del caos operativo y por la deficiente atención a los clientes afectados. El Ministerio de Fomento, a través de la Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa), ha abierto ya expediente a la compañía para determinar el origen de los problemas.

Y desde la Generalitat de Cataluña se ha apuntado ya que se estudian sanciones “tanto por los problemas que están afectando a su operativa como por las deficiencias graves que se están dando en la atención a los usuarios”.

La Dirección General de Aviación Civil y la Generalitat catalana han convocado a la cúpula de Vueling a sendas reuniones de urgencia este lunes para exigir soluciones.