Los bancos y cajas españoles sólo mantienen un 3,6% de la propiedad de las acciones en la bolsa nacional. Los inversores extranjeros y las familias continúan siendo los principales titulares. Las empresas no financieras avanzan y se hacen con el 19% de la cuota del mercado.

Los bancos y cajas españoles tenían al cierre de 2015 apenas una cuarta parte de la participación que poseían en acciones españolas cotizadas en el año 1992, primero de la serie histórica elaborada por el Servicio de Estudios de BME.

La cuota actual del 3,6% es 12 puntos inferior a la de aquel año y está 5,8 puntos por debajo de 2007, inicio de la crisis financiera mundial. Esta evolución es producto de los profundos cambios estructurales experimentados en el ámbito empresarial de la economía española en los últimos 25 años y del impacto de las crisis más recientes.

En 2015 la participación de las entidades financieras bancarias cae un 0,7% respecto al año anterior, consecuencia del descenso de cotizaciones de algunas empresas y de la continuación de la tendencia desinversora neta aplicada por estas instituciones para reforzar la liquidez y el capital bancario por la crisis.

La inversión en renta variable ha dejado de ser un negocio para los grandes bancos. Muestra de ello es la evolución en el último año de los márgenes y valores de algunos fondos propiedad de estas entidades: el BBVA BOLSA, registra una rentabilidad acumulada en 2016 del -21,33%, con una caída de 9,75 euros en su valor liquidativo.

Del mismo modo, el SANTANDER ACCIONES ESPAÑA, tiene una rentabilidad acumulada del -11,47% en 2016 y su valor liquidativo ha descendido 2,92 euros desde 2015, en ese año la rentabilidad se situó en torno al 9,40%.

Si se agrega la participación de los bancos y cajas con las Instituciones de Inversión Colectiva, compañías de seguros y otras financieras, la participación conjunta en la Bolsa española es del 11,5% y representa el registro mínimo de la serie histórica del estudio, muy lejos del 23,1% que llegaron a acumular en 1997.

Los inversores no residentes finalizaron 2015 con una participación en la Bolsa española del 42,3% del valor de mercado, el segundo mayor nivel de la historia de este estudio y 5,5 puntos por encima de los datos de 2007, inicio de la crisis. Los inversores extranjeros se mantienen como los principales propietarios de acciones españolas cotizadas y su participación está por encima de la media de la Unión Europea.

Cerca de la cuarta parte (24,4%) de la propiedad de las acciones de empresas cotizadas estaba en manos de familias españolas al finalizar 2015. Este porcentaje se ha reducido 1,8 puntos respecto al año anterior, pero supera en 4,3 puntos la participación del inicio de la crisis en 2007.

El mayor aumento de participación en la propiedad de acciones se lo apuntan en 2015 las empresas no financieras que pasan a ser propietarias del 18,9% del valor de las empresas cotizadas en la Bolsa española, 1,8 % más que en 2014, que viene a romper la tendencia de 4 años consecutivos de descensos iniciada en 2010. Este grupo permanece en el tercer lugar de propietarios más relevante de la Bolsa española.

La posición de las Administraciones Públicas (a través de diversos organismos estatales o entidades dependientes) como propietario de acciones cotizadas en la Bolsa española aumenta un punto porcentual en 2015 hasta el 2,9%, el porcentaje más elevado de los últimos 18 años, debido a la Salida a Bolsa y privatización parcial del operador aeroportuario AENA que se llevó a cabo en el primer trimestre del pasado año.

Tras esa operación la participación de las AAPP en la compañía se situó en el 51%, con un valor al cierre de 2015 superior a los 8.060 millones de euros. Esto ha supuesto que la cartera del sector público en las compañías cotizadas en la Bolsa española haya aumentado más de un 60%, hasta acercarse a los 19.500 millones de euros.