Con el vino como referente a nivel mundial, el siguiente reto de los productores españoles está en el mercado internacional de cerveza.  España ya es el cuarto país productor de esta bebida y el undécimo a nivel mundial.

España sigue en el empeño de internacionalizar su cultura, y tras el boom de los vinos denominados en nuestro país, llega el momento de la segunda bebida predilecta de los españoles: la cerveza.

Este producto no sólo se consolidó a nivel local en 2015, con el mayor crecimiento de ventas de los últimos diez años (+3,1%), sino que supone uno de los mayores motores para el negocio hostelero, llegando a acaparar hasta el 40% de la facturación para locales pequeños.

La venta por canales también arrojó resultados positivos en el último año, el consumo en la hostelería se ha elevado un 6% y las ventas en el canal hostelero se elevaron un 3,2%.

“El aumento del consumo en hostelería es un dato indicativo de la recuperación económica de España. Estos datos reflejan una tendencia positiva, cuya continuidad pasa por seguir trabajando en la estabilidad económica y en la recuperación de la plena confianza en nuestra economía”, señalaba Carlos Cabanas, secretario general de Agricultura y Alimentación, en la presentación del ‘Informe Socioeconómico del sector de la cerveza en España 2015’.

El sector cervecero se ha convertido en uno de los más representativos del país: casi el 90% de la cerveza consumida en España es de elaboración nacional y el consumo per cápita asciende a los 41,18 litros anuales de media.

La industria vive una época dorada, la producción de cerveza creció un 4% respecto al año anterior, con una elaboración total de casi 35 millones de hectólitros, lo que sitúa a España como cuarto país productor de cerveza en la Unión Europea y décimo primero del mundo.

La exportación de cerveza se ha presentado como el mercado con mayor potencial de crecimiento a medio plazo, sólo en 2015 se incrementó en un 28,6% respecto al ejercicio anterior. Además,  2,3 millones de hectólitros exportados fueron a parar a países de gran tradición cervecera, lo que sitúa a las marcas españolas como referentes a nivel mundial.

Pero no sólo de cerveza se vive en el sector, la producción de lúpulo y de cebada también suponen un negocio lucrativo. En concreto, España es el sexto productor de lúpulo en la Unión Europea, cuya producción tiene un marcado carácter social, principalmente en Castilla y León, y con presencia también en Galicia, Navarra y La Rioja.