Se acabó. Basta. Finito’. Ese podría ser el lema de los ingenieros informáticos. Y es que desde 2008 ningún Gobierno se ha atrevido a modificar el Real Decreto 1837/2008 relativo al reconocimiento de cualificaciones profesionales. Siguen en una especie de limbo profesional agraviado con el resto de ingenierías, que les lastra en muchos ámbitos de su vida laboral. Por eso, han planteado una hoja de ruta muy clara con sus reivindicaciones, y esperan zanjar esa hilarante situación lo antes posible.

El asunto ha pasado de insostenible a broma de mal gusto. Hace unas semanas, las principales organizaciones relacionadas con el mundo de la ingeniería informática lanzaron de manera conjunta un comunicado volviendo a poner de relieve la situación. Así, el Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería en Informática (CCII y Conciti), la Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática (CODDII) y representantes de los estudiantes (RITSI), de forma unificada, reclaman al Gobierno el reconocimiento de la cualificación profesional de la profesión tras haber sido excluido respecto al resto de ingenierías.

La situación, que podría estar instalada en el surrealismo simplemente por el hecho de no estar equiparada a otras ingenierías, toma tintes de comedia dramática cuando, a instancias de la Comisión Europea, se pide a España que revise el RD 1837/2008 por un asunto de calendario europeo, pero es probable que la ingeniería informática siga sin aparecer en esa lista, según cuenta a SABEMOS el presidente del CCII, Juan Pablo Peñarrubia.

Hay un hecho evidente y claro: esto no pasa en ningún país de Europa”. Así de rotundo se muestra Peñarrubia. Tienen claro que la situación es insostenible, pero lo que ven todavía con menos sentido es que vaya a actualizar el Real Decreto y no se tomen las medidas necesarias para resolver su conflicto.

¿Qué problemas genera la falta de reconocimiento?

A simple vista, como ocurre con otras profesiones, no parece tan grave que la ingeniería informática no tenga el reconocimiento como cualificación profesional. Pero la realidad es que genera un agravio evidente con respecto a otras ingenierías como la de telecos o la industrial. Algo simple tiene que ver con la homologación a nivel europeo. Es decir, eso valdría para que un ingeniero informático español en Bruselas no tuviera problema a la hora de acreditar su titulación, pero como el Gobierno español no lo estima oportuno, tiene menos oportunidades.

También hay problemas a nivel académico. Como cuenta a SABEMOS el presidente de CODDII Eduardo Vendrell, de cara al pago de tasas y las consiguientes becas, los alumnos de ingeniería informática están en desigualdad de condiciones con respecto a quienes sí figuran en ese Real Decreto. Eso provoca, según Vendrell, que sean las distintas organizaciones las que peleen con las distintas administraciones un trato igualitario en el pago de tasas y la proporcionalidad en la cuantía de las becas.

Asimismo, como destaca Vendrell, los profesionales del sector tratan con sistemas informáticos críticos en el ámbito del transporte, la banca o la salud, por lo tanto, debería existir una acreditación que determine de manera legal que esas personas tienen la total capacitación para ejercer esa actividad.

¿Y cuál es el camino a seguir?

Peñarrubia no quiere conflictos ni mal ambiente. Solo que se rectifique una situación que no es justa. “No queremos decir que esto haya sido intencionado, simplemente ha sido por dejación”. Esa puede ser la clave, de otra manera no se entiende. No se explica, además, que incluso en países donde la regulación es muy laxa, esta situación esté dentro del marco legal, y en España no.

Aunque lo peor, desde su punto de vista, es que esta situación está perjudicando al tejido productivo y económico español. Algo que ningún Gobierno parece entender. “En lugar de consolidar la percepción de que se trata de una carrera con futuro y ver que se trata de una disciplina sólida, lo que hacen es debilitarla y hacerla de menos con respecto al resto de ingenierías”, señala algo decepcionado Peñarrubia.

En este contexto, lo que han hecho las organizaciones involucradas fue ponerse en contacto con los cuatro principales partidos para trasladarles la situación. Aunque el problema, como asegura Eduardo Vendrell, es que al final todo depende de la voluntad política y su implicación con el cambio del Real Decreto.

Por lo tanto, una vez que los principales partidos con opciones de Gobierno están enterados, también se remitió una carta al presidente en funciones, Mariano Rajoy.

¿Y ahora? Peñarrubia aclara que habrá que dejar un tiempo prudencial para esperar la respuesta. Asegura que, incluso, serán “generosos con el tiempo”. Pero también tienen claro que debe resolverse sí o sí. Por eso, hay dos medidas algo más drásticas. Por una parte la huelga, la cual no descartan, pero asumen como último recurso, sobre todo por el impacto laboral que puede suponer a muchas empresas. Y, por otro lado, Vendrell asegura que se mirarán las alternativas legales para resolver la situación.

¿Ni como arma electoral?

Entre estudiantes y titulados, en España (y fuera) hay más de 200.000 ingenieros informáticos. ¿De verdad que no le interesan esos votos a ningún político? Desde que la situación está abierta, ha habido tres elecciones generales y ningún político ha tenido la picardía, o al menos la cara dura, de decir que va a solucionar el conflicto.

A modo de anécdota, ambos representantes no entienden no haber sido usados como propaganda electoral. Son un sector movilizado, con empleo, pero que buscan una reivindicación legítima. Un caladero de votos bastante propicio, parece.

En tal caso, están confiados pero a medias. Saben que del sentido común de los políticos ya no se pueden fiar. Ni de su credibilidad tampoco. Un segmento de profesionales que cada vez son más demandados, tanto en España como en Europa, pero que no son reconocidos igual que sus otros compañeros ingenieros. Solo los políticos lo entenderán.