La profesión va por dentro. Bastante pánico se generó en todas las bolsas del mundo tras el ‘sí’ del Brexit, como para que las compañías de telecos se pongan nerviosas. Por eso, Telefónica y Vodafone mantienen la calma y están a la espera de movimientos. Aunque se abren algunos frentes resbaladizos, como la situación regulatoria una vez que Bruselas quede al margen, y cómo se afrontará a nivel local la competencia en el mercado móvil y fijo.

Entre los grandes operadores de telefonía europeos que tienen intereses en Reino Unido, hay dos que destacan por encima del resto. Vodafone, cuya matriz es británica; y Telefónica, que tiene a O2 y una operación (Telxius) corporativa de gran nivel abierta de par en par. Aunque no son los únicos, Orange y la alemana Deutsche Telekom también están presentes en el mercado británico, y como todos los demás, están atentos a los movimientos.

Telefónica, presente en el mercado británico a través de su filial O2, mantiene todos sus objetivos de negocio para 2016. La semana pasada ya señalaron desde la compañía que Telefónica tiene coberturas “desde el punto de vista del balance”, y que no tiene ningún problema desde el punto de vista de la financiación. Así, el operador azul ha rechazado que haya retrasado la eventual salida a bolsa de su filial de infraestructura, Telxius, al destacar que no hay “ninguna decisión tomada” al respecto, ni ningún calendario aprobado, “ni interno ni externo”, y ha recordado que antes debe haber una decisión del consejo. En cuanto a la filial de telecos, afirman que no tienen “ninguna prisa” para adoptar una decisión sobre una eventual venta parcial o total de O2, que en 2015 facturó 1.752 millones de euros y cuya venta a Hutchison fue vetada el mes pasado por la Comisión Europea.

Aunque sí ha habido un duro golpe para Telefónica en este viaje. Según la firma financiera Kepler Cheuvreux, el valor de O2 tras el Brexit podría reducirse un 20%. Asimismo, prevén que la búsqueda de comprador sea más difícil por un doble motivo: la incertidumbre financiera propia de la situación, y cómo queda la regulación o, mejor dicho, en manos de quién durante los próximos meses. En este sentido, el propio regulador británico, Ofcom, tampoco era partidario de la fusión. Pero ahora es distinto, o eso se presupone, ya que tendrán la responsabilidad al completo sobre futuras operaciones.

Por lo que respecta a Vodafone, todavía no ha expuesto de forma pública su posición ante el Brexit. Se trata de uno de los líderes en telefonía móvil en el país, y cualquier movimiento debe ser tomado con cautela. En España, por ejemplo, la compañía tampoco ha querido precisar su actual situación, y por ejemplo esta semana está centrada en promocionar la llegada de la próxima temporada de Juego de Tronos. Es decir, aparentemente quiere estar al margen de lo que suceda en los próximos meses.

Mientras, Orange, sí ha dejado claro que mantendrá su presencia en Reino Unido a través de la red de oficinas que todavía tiene, donde emplea a casi 1.000 trabajadores. Actualmente no se encuentra de forma directa en la comercialización de servicios desde la venta de su participación en EE a BT, aunque ha conservado un 4% en BT tras la operación.

Por último, Deutsche Telekom, que tiene una participación mayor (12%) en BT, tras la venta de EE, de momento confía en que no caiga el nivel de la inversión que hicieron en su momento. Aunque todavía no se han manifestado sobre su postura oficial ante el Brexit.