Parece que MásMóvil ha hecho lo más difícil: estampar su firma en un acuerdo para comprar Yoigo. Aunque realmente eso solo ha sido el inicio. Con el frente económico abierto para cubrir esta compra, así como la de Pepephone, hay otros costes que pueden ser igual de caros (o más) si quiere competir con los grandes operadores de telefonía.

Se trata del acceso al espectro radioeléctrico para que su tecnología móvil esté a la altura de sus rivales. Y su precio, repasando los antecedentes, no será barato. Por ejemplo en 2011, en la subasta de frecuencias en la banda de 800 Mhz, donde el 4G funciona con la mejor calidad, Orange fue el operador que menos gastó con un desembolso de 391 millones de euros. Sin embrago, por el momento MásMóvil no ha hecho ninguna referencia a cómo afrontará este gasto para estar en la primera línea de las telecos españolas.

Para los planes de fibra, desde MásMóvil sí han provisionado los costes de hacerse con la red sobrante de Orange tras la compra de Jazztel, después de la obligación de Bruselas, o el despliegue de los 2,3 millones de hogares que pretender cubrir. Pero en cuanto a la inversión que deberán hacer para conseguir espectro en la banda de 700 Mhz, la que servirá para el 5G, ni una sola palabra.

Y es que antes del 30 de junio de 2017, los países (aquí será el Ministerio de Industria el que disponga) han de publicar una hoja de ruta sobre la liberación del 700 Mhz. Y el 30 de junio de 2020 es la fecha límite para que el 700 MHz ya esté ocupado por la telefonía móvil. Todo esto porque el futuro 5G, que será fundamental para el desarrollo del internet de las cosas, y el mundo conectado, tendrá mayor calidad en esa banda.

¿Qué dice MásMóvil y por qué tienen un problema?

En la primera aparición pública del consejero delegado de MásMóvil, Meinrad Spenger, -tras la compra de Yoigo- fue muy escueto y disperso cuando se le preguntó por la cuestión del 5G. “Nosotros hemos venido a competir”. “Esperamos una oportunidad justa”. Estas dos afirmaciones encierran cuál puede ser la realidad para el nuevo grupo tras la integración de Yoigo y Pepephone.

MásMóvil y la compañía de lunares tienen 4G. Pero condicionado a acuerdos mayoristas de red con Orange y Movistar, respectivamente. Es decir, alquilan su red para dar servicio a sus clientes. Mientras, en la subasta de espectro organizada por el Ministerio de Industria en 2011, Yoigo solo adquirió frecuencias altas (1.800 y 2.600 Mhz) para el uso de 4G. Las de peor calidad. No participó en la puja por la banda de 800 Mhz, la que garantiza mejor calidad y velocidad en la red.

Por eso la cuestión es pertinente. En dicha subasta el gasto total en frecuencias fue de 1.647 millones. Telefónica (668M), Vodafone (518M) y Orange (437M). Aunque no fue todo íntegro en la banda de 800 Mhz, también se hicieron con lotes superiores. Como Yoigo.

Por ejemplo, Vodafone se gastó, solo en la banda de 800 Mhz, un total de 458 millones. Varias veces más de lo que ha costado Pepephone. Por lo tanto, si este jueves en la Junta de accionistas se pone sobre la mesa la ampliación de capital para el pago de las operaciones, ¿qué sucede con la inversión en espectro? ¿Cómo competir sin 5G?

¿Existe la posibilidad de que cueste poco?

Retomando las palabras de Spenger sobre la “oportunidad justa”, está claro que se refiere a la tipología de licitación que haya. Es decir, si es por concurso, subasta o adjudicación. Incluso, también dependerá del spectrum cap (límite de espectro) que ponga Industria sobre las frecuencias subastas y que puedan ser otorgadas a los operadores. Pero esto, incluso, a lo que ya tuvo acceso Yoigo en la banda de 900 Mhz, tendría un coste superior a los 100 millones. En 2011, por 5 Mhz de frecuencia, tendría que haber pagado 169 millones de euros, y no quiso.

También podría existir la adjudicación directa, aunque igualmente debería pelear en costes. Por ello, lo lógico es que se vuelva a hacer por subasta y, entonces, tendrá un gran problema. Los tres grandes operadores no pueden permitirse no conseguir las mejores frecuencias que, incluso dentro de la misma banda, también hay distinciones. Por lo tanto, a medida que salgan los paquetes irán pujando. La suma a pagar irá subiendo [ver ejemplo del gráfico], y aquí es donde MásMóvil tendrá un problema. ¿Podrá llegar a las cifras de los tres grandes tomando el ejemplo del 800 Mhz?

pujas

Con más de 15 millones de clientes cada una, no pueden dudar. Volverán a sacar la cartera. Entonces, ¿en qué situación quedarán los de Spenger? Mala y complicada. Si no están dispuestos a entrar en la puja del 5G (al menos con una mínima cantidad de espectro aunque sea de peor calidad), deberán llegar a algún tipo de acuerdo mayorista con los otros tres operadores. Eso ya sería un contratiempo añadido a que ahora mismo no tienen 4G propio de calidad sobre su red. Ni siquiera la de Yoigo.

¿Más problemas a la vista?

A finales del año pasado, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), elaboró un informe mediante el cual proponía aumentar el límite de espectro al que los operadores podían tener derecho. Se trataba de encauzar una posible compra de Yoigo por parte de algún gran operador. Nadie esperaba que fuera a ser un virtual.

Por lo tanto, este informe aprobaba que, por ejemplo, un operador pudiera conseguir aumentar la frecuencia de espectro dentro de una banda. Esto se debe a las nuevas necesidades de conexión (como los videos) que requieren más capacidad en la transmisión de datos. La condición para los tres grandes, teniendo en cuenta que uno podría comprar Yoigo, es que luego darían acceso mayorista a los OMV.

Ahora, por el contrario, hay un competidor más, pero sin la precisión de si participará en la subasta. Bien porque no lo ha dicho explícitamente, bien porque no se sabe de dónde y cómo sacará el dinero. Esto puede llevar, de nuevo, a una situación de desventaja a MásMóvil, porque se podría revocar la situación y no ampliar los márgenes de espectro. Por lo tanto, habría más pelea en la subasta.

MásMóvil tiene un año para establecer una estrategia por la cual consiga esos más de 300 millones para hacerse con alguna frecuencia en la banda de 700 Mhz, o adaptarse a los contratos mayoristas que le impongan los tres grandes operadores si quiere ofrecer a sus clientes un futuro servicio 5G de calidad.