La política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que se ha decantado por los tipos de interés negativos para tratar de estimular la economía de la Eurozona, está comenzando a tener repercusiones serias en los modelos de negocio de la banca. Uno de los giros que está provocando, tal y como ha podido comprobar el banco holandés ING, es un cambio en la contratación de hipotecas.

En España, la gran mayoría de este tipo de créditos se contratan con un interés variable, sujeto a los cambios en el índice de referencia Euribor. Por lo tanto, si los tipos bajan, los intereses que pagan los hipotecados bajan.

La cuota del tipo fijo en el mercado hipotecario español se ha mantenido tradicionalmente en el 2% sobre el parque total, según la directora general de ING España, Almudena Román. Sin embargo, la nueva realidad impuesta por el BCE ha provocado que cada vez más consumidores se olviden del variable: en este momento, ha precisado Román, el 15% de las nuevas hipotecas de ING son de tipo fijo.

Hasta este año era buena idea contratar hipotecas a tipo variable, dado que los intereses a pagar han ido mermando en los últimos años. Los tipos negativos han empujado al Euribor hasta mínimos históricos, así que las hipotecas variables son más baratas ahora que nunca. La cuestión es que la situación no puede durar eternamente y es muy posible que cambie en los próximos meses, en línea con las subidas de la Reserva Federal estadounidense.

Por eso, muchos ya hacen suya la expresión “virgencita, que me quede como estoy” y se decantan por las hipotecas a tipo fijo, con las que se aseguran que su interés no va a variar. De ahí que el número de hipotecas a tipo fijo multiplique por 7 su peso sobre el total, del 2% de media al 15% que está registrando ING.

Para el banco neerlandés, como para el resto de entidades, el nuevo escenario es todo un reto. Adaptar la oferta de productos es el menor de los problemas, ya que sobre la industria se cierne la posibilidad de comenzar a repercutir los tipos negativos en los clientes. Esto es, empezar a pagarles a las deudores en lugar de cobrarles intereses.

No existe consenso en el sector sobre esta posibilidad; aunque algunos lo descartan de entrada, otros creen que todavía queda mucho para que la tortilla se dé la vuelta. La directora general de ING no se ha querido mojar: “El reto de los tipos positivos y negativos tendrá que tener una solución de la industria”, ha afirmado Román, quien ha añadido que la entidad está trabajando en el seno de la patronal bancaria AEB para analizar la situación.

Del ‘Fresh banking’ al ‘People in progress’

La directora general del banco naranja ha abordado la actualidad financiera durante un encuentro con los medios de comunicación, en el que ha explicado la estrategia comercial de ING en España.

Entre los asuntos más urgentes para satisfacer las necesidades de los clientes está el de los cajeros automáticos, ya que la entidad ha visto cómo el resto de competidores han comenzado a cobrar a los usuarios de ING por las retiradas de efectivo, cosa que antes no sucedía. Para compensar esta pérdida, el banco tiene la intención de ampliar su escasa red de cajeros en España, de los 28 actuales a los 100 con los que quiere terminar este año, de acuerdo con Almudena Román.

Todo para adaptarse a las demandas de los clientes. “Nos toca seguir cambiando. Nos enfrentamos a un entorno de márgenes decrecientes”, ha resumido la directora general de la entidad.

Parte de ese cambio de ING también se lo lleva el lema, que pasa del ‘Fresh banking’ -un tanto “ingenuo”, en palabras de Almudena Román- al ‘People in progress’. Bajo este nuevo paraguas, según la directiva, se recoge la estrategia de la entidad, que ofrece cada vez más servicios a través de los canales digitales y, en especial, de los móviles.

De acuerdo con los datos que manejan en ING, el 28% de los préstamos que solicitan los clientes se contratan directamente desde los teléfonos móviles de los consumidores. En el caso de las hipotecas, el 7% ya se solicita a través de estos dispositivos.