El E3 celebrado recientemente en Las Vegas ha dejado claro que el futuro del entretenimiento pasa por la realidad virtual, BMW y Volvo han creado aplicaciones que permiten a los usuarios simular la conducción de sus automóviles e Ikea en Suecia ha lanzado un programa con el que poder construir toda una cocina virtual. Así, esa tecnología que hace algunos años era cosa de ciencia ficción comienza a entrar poco a poco en los hogares de los ciudadanos y a una mayor velocidad en el mundo comercial.

Cada vez está más presente en nuestras vidas la realidad virtual. Solo hay que echar un vistazo para darse cuenta de que hasta en los cereales se regalan ahora gafas de cartón para que cualquiera pueda experimentar la sensación de estar dentro de la pantalla sin la necesidad de desembolsar una gran cantidad de dinero.

Un smartphone y unas gafas de cartón. Ya está, con eso es más que suficiente. Esta facilidad para acercarse a la realidad virtual es la que han sabido aprovechar marcas como Nesquik, Kellogg’s o McDonald’s, que han ofrecido a sus clientes una versión de las Google Cardboards, las gafas de cartón de Google. De esta forma aumenta el número de personas que tiene acceso a la realidad virtual y que por tanto podrá visualizar nuevas campañas publicitarias pensadas para esta tecnología.

Si las empresas quieren producir anuncios en realidad virtual, primero necesitan un público que pueda acceder a esos anuncios. Y es que esta tecnología cambia por completo la forma de conocer el producto, ya que permite al usuario tener sensaciones únicas y la posibilidad de probar antes de comprar. Por ejemplo hacer un viaje por Atenas antes de visitar la ciudad griega, pasear por las instalaciones del hotel o meterse en un BMW y vivir la experiencia de conducirlo son algunas de las opciones que puede ofrecernos la realidad virtual.

Pero claro, no todo es mirar por el bien del usuario. Deloitte ha publicado un informe en el que se prevé que para finales de 2016 el negocio de la realidad virtual alcance los mil millones de dólares, de los cuales cerca de 700 millones se corresponderán con la venta de hardware y el resto con la de contenido.

Teniendo en cuenta estas previsiones no cabe duda que la apuesta por la realidad virtual será fuerte. Para empezar Youtube y Facebook ya ofrecen en sus plataformas vídeos y fotos en 360o y fabricantes como Samsung han lanzado al mercado dispositivos que permiten grabar también en 360o.

Por lo tanto, existen herramientas y espacios que están prácticamente al alcance de todos los usuarios y que permiten grabar, compartir y visualizar contenido de realidad virtual. Ahora está en manos de las agencias de publicidad y de su capacidad para promocionar a las marcas y sus productos el hacer de esta tecnología una eficaz estrategia de ventas.

“Hemos estado trabajando con las marcas sobre cómo crear puntos de acceso a la realidad virtual a través de las Cardboard” explicó Debbie Weinstein, directora de soluciones de marca e innovación para Europa, Oriente Medio y África de Google. “Estamos alentando a la gente a comenzar con el vídeo 360o o grabando con una cámara GoPro”.

Aún hay barreras que derribar

A pesar de los avances y las facilidades de acceso a la realidad virtual, lo cierto es que esta sigue siendo una tecnología a la que aún le queda un largo recorrido para convertirse en el mejor aliado de la publicidad. Los grandes dispositivos como las Oculus Rift, a pesar de haber bajado su precio, siguen siendo demasiado caros para los ciudadanos y los costes de producción del contenido son también muy altos.

“En este momento la realidad virtual es una experiencia exclusiva, debido al hardware”, señaló Sol Ghafoor, director de estrategia digital de Publicis en Reino Unido. “Una vez que se superan las barreras físicas se convertirá en la corriente principal, e irá más allá de los juegos”.

Desde luego hay marcas a las que los altos costes no les supone ningún problema, sobretodo porque sus productos van dirigidos a un público muy exclusivo y económicamente poderoso. Así Etihad Airways lanzó el mes pasado lanzó una película en realidad virtual protagonizada por Nicole Kidman para promover los vuelos de primera clase en sus aviones. La película, de cuatro minutos de duración, mostraba una visión 360o del interior del avión, en el que se podía ver a la conocida actriz ensayando un guion, hablando por teléfono y caminado alrededor de la cabina.

La agencia de publicidad que desarrolló el vídeo para la aerolínea explicó que la realidad virtual “no va a vender salsa de tomate”, pero sí un Lamborghini.