Las empresas de transporte no son futurólogas, pero cuando vas a construir en el desierto la arena es un elemento esencial. Aunque ahora ya es tarde para lamentos, y Bombardier demandará en las próximas semanas al consorcio del Ave a La Meca por el incumplimiento del contrato.

El motivo se debe a que no han asumido, según los demandantes, los riesgos asociados a la limpieza de las vías, lo que podría acelerar la erosión de las ruedas de los trenes, de cuyo mantenimiento se encarga el fabricante canadiense.

Bombardier ha decidido recurrir a los Tribunales, al no lograr que se formalizara hasta ahora un acuerdo que ambas partes cerraron en 2012 sobre el mantenimiento y la limpieza de las vías de la línea, una vez que ésta se ponga en servicio, según han explicado a Efe fuentes del fabricante canadiense.

Como adelantó este viernes el diario ‘Expansión’, el conflicto tiene su origen en la fase anterior a la adjudicación del concurso en 2011, cuando se recurrió al ‘Pato’ la serie 112 de Renfe, con tecnología Talgo-Bombardier, después de que Saudi Railway Organization (SRO) descartara el tren de doble piso de Alstom y el prototipo ‘Avril’ de Talgo. Al optar por el ‘Pato’, la multinacional canadiense se convirtió en el subcontratista del proyecto, asumiendo entre otras tareas suministro y mantenimiento durante doce años, pero siempre y cuando el consorcio asumiera los riesgos asociados a la limpieza de las vías, expuestas a un posible efecto negativo que pueda tener la arena del desierto sobre el tren.

Dadas estas características del terreno, a la hora de firmar el contrato, Bombardier puso dos condiciones: contar con un derecho preferente para instalar los sistemas de señalización a bordo y un compromiso firmado por el consorcio para hacerse cargo de los riesgos asociados a la limpieza y mantenimiento de las vías.

Con estas condiciones, Bombardier se comprometió a realizar un mantenimiento de las ruedas cada millón de kilómetros recorridos -en España se hace cada dos millones- o, si fuera necesario, antes, según fuentes del fabricante canadiense.

Ese compromiso nunca llegó a firmarse por el consorcio, a pesar de los intentos de Bombardier de resolverlo a finales de 2015 en un acto de conciliación en un arbitraje, por lo que ahora ha decidido llevar el asunto ante el juez.

Desde Bombardier explican que si las vías no están mantenidas y se llenan de arena, las ruedas se estropean mucho antes de recorrer millón de kilómetros, lo que implica cambiarlas con más frecuencia, elevando así los costes del proyecto.