Por el momento Vodafone no tiene miedo. A la espera de la venta de Yoigo, bien sea a Zegona o MásMóvil (ahora con más papeletas), dará como resultado un cuarto operador que difícilmente llegará a los 5 millones de clientes. Los rojos tienen 14,3 millones, su obsesión es alcanzar a Orange (15,3) y acortar distancias con Movistar (17,1). Para ello vuelve a dar una vuelta de tuerca a sus terminales de marca blanca.

Los terminales móviles son un buen reclamo para aumentar el número de portabilidades. Todos los operadores lo saben y, tras dejar su venta a través de subvenciones, ahora lo siguen haciendo pero asociando ciertos dispositivos a algunas tarifas. La clave está en conjugar un buen terminal pero con mayor rentabilidad que si fuera de un fabricante externo.

Así, de la mano de ZTE y Alcatel-TCT, Vodafone ha presentado sus nuevos smartphones propios con el objetivo de generar mayor confianza ante sus futuros clientes. Es más, según el director del negocio de terminales de la compañía, Nuno Taveira, no se trata de tener una mejor rentabilidad porque sean de marca blanca, sino que se busca ofrecer productos más baratos a los usuarios.

Esa es la clave. Se trata de ofertar unos móviles relativamente solventes, a un precio asequible, debido a los acuerdos con estos fabricantes. No obstante, Vodafone mantiene la capacidad de configurar lo requisitos técnicos como ellos prefieran, así como el diseño.

El propio Taveira ha insistido una y otra vez durante la presentación de que esto es para vender más, no para ganar más dinero. En este contexto, durante el último año Vodafone colocó en el mercado más de 400.000 dispositivos de su anterior edición de marca blanca. Eso supone un 14% del total (unos 2,7 millones) de terminales que vendió el operador rojo a través de sus distintos canales.

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Así pues, en cuanto a la venta de terminales está en sintonía con el resto de fabricantes, el problema son los clientes de servicios móviles. Los rojos están con un millón de clientes menos que Orange, que el año pasado creció un 20%. Luego, aunque Movistar solo aumentó su cartera de clientes un 1%, pero en estos momentos está en un techo de 17,1 millones. Cifra que parece muy lejana a las aspiraciones de Vodafone.

Por lo tanto, y pese a que los periodistas nos afanamos en preguntar a Taveira por qué prefieren potenciar su marca blanca antes que los acuerdos con fabricantes externos, y si eso se debe a la rentabilidad, en el fondo tiene razón. Vodafone debe seguir captando clientes móviles. No puede perder esa batalla, incluso sabiendo que tras la compra de Yoigo, puede generarse un player muy agresivo en ese segmento y que haga que los tres grandes no crezcan más, de momento.

El chasis para las tarifas

Vodafone tiene sus tarifas preparadas, y ahora les falta ponerle la carrocería. Para ello cuenta con tres terminales móviles, a bajo coste, que intentarán ser el cebo para capturar nuevos clientes móviles.

El más básico de todos, con un precio de 109 euros si se adquiere libre, es el Vodafone Smart Prime 7. Se trata de un smartphone muy fino (7,9 mm) y con una gran y nítida pantalla de 5 pulgadas. Además, está especialmente diseñado para los aficionados a la fotografía -con acceso instantáneo a las cámaras en el botón de volumen-. El Vodafone Smart Prime 7 incorpora un procesador Qualcomm de 4 núcleos, cámara principal de 8Mpx y secundaria de 5Mpx y batería de 2500 mAh. También incluye 1GB de RAM y permite navegar con velocidades de hasta 150Mbps en descarga de datos y disfrutar de llamadas con voz HD.

En segundo lugar, y con un precio libre de 195 euros, está el Vodafone Smart Ultra 7. Viene con un procesador Mediatek 6755 de 8 núcleos, apoyado por una RAM de 2GB para un uso fluido de las aplicaciones 4G, y Android 6.0 (Marshmallow). Tiene una pantalla Full HD de 5,5 pulgadas cubierta con cristal Dragontrail para reducir el riesgo de roturas. Además, el Vodafone Smart Ultra 7 tiene un diseño atractivo e incluye un altavoz de 2,4 vatios, 16 GB de memoria,  batería de 3000 mAh y cámara principal de 13 Mpx y secundaria de 5Mpx con flash para selfies.

Por último, han presentado el Vodafone Smart Platinum 7, por 395 euros, con el que hacen su aparición en la gama media-alta con un terminal propio. Dispone de Gorilla Glass 2,5D curvado en la parte frontal y trasera para darle más profundidad, además de cuerpo de aluminio 6061. El Vodafone Smart Platinum 7 incluye 4G+ que permite conectarse a la red con hasta 300Mbps, pantalla AMOLED de 5,5 pulgadas, procesador de 8 núcleos Qualcomm, 3GB de RAM, así como sensor de huella dactilar para desbloquearlo al instante. Asimismo incluye 32 GB de memoria y batería de larga duración con carga rápida “QuickCharge 3.0” que en 30 minutos carga el 50% de la batería.