El Parlamento celebró de enero a abril 13 plenos y 78 sesiones en comisión para votar un total de 229 propuestas. La inmensa mayoría (198) salió adelante y una de cada cuatro lo hizo por unanimidad. El PSOE vio avaladas las 51 iniciativas que presentó en la legislatura, mientras el PP se quedó solo en el 45% de las votaciones. Los socialistas y los emergentes coincidieron en 133 ocasiones, pero fueron incapaces de pactar un Gobierno.

La XI Legislatura de la democracia pasará a la historia por el inaudito bloqueo institucional que impidió la elección de un presidente del Gobierno, provocó la disolución automática de las Cortes y abocó a nuevas elecciones. Sin embargo, en el efímero periodo en que las Cámaras estuvieron operativas (del 13 de enero al 2 de mayo) se desarrolló una intensa actividad que se caracterizó por el alto grado de coincidencia entre los mismos diputados que fueron incapaces de elegir un Jefe del Ejecutivo. “El consenso de los grupos parlamentarios ha sido el verdadero protagonista de la XI Legislatura, pues se aprobaron el 85% de las 229 iniciativas que llegaron a debatirse en comisión o en pleno del Congreso”, concluye el informe de la consultora Political Intelligence, que ha analizado todas y cada una de esas propuestas.

“Dicho consenso se alcanzó por unanimidad, o la práctica unanimidad de los grupos parlamentarios, en el 24% de las ocasiones”, añade el texto, que contrapone la realidad de los datos con “la percepción generalizada de la opinión pública”: “La mayor fragmentación parlamentaria y la falta de mayorías claras tras el 20 de diciembre tuvo como principal efecto un nivel de diálogo y acuerdo como no se había visto en los últimos cuatro años”.

PSOE y Podemos evidenciaron una gran consonancia programática, en contraste con el desencuentro Sánchez-Iglesias

La atomización política, si bien frustró los intentos de elegir presidente del Gobierno, no trajo consigo un enfrentamiento entre partidos tradicionales y emergentes, ni entre izquierda y derecha. Sí se apreció un distanciamiento entre el Grupo Popular y el resto, al verse los de Mariano Rajoy “al margen de este clima de consenso generalizado”. Consecuencia de ello, “los populares se quedaron solos en el 45% de las votaciones, lo que dificulta sus posibilidades de llegar a gobernar ante la escasez de parejas de baile con las que poder hacerlo”, excepción hecha de aliados naturales como los regionalistas UPN y Foro Asturias.

En el polo opuesto aparecen PSOE y Ciudadanos, cuya sintonía no solo se reflejó en el acuerdo de gobierno alcanzado por Pedro Sánchez y Albert Rivera, sino también en el día a día parlamentario. Dicho pacto “se ha visto ratificado en el 44% de las iniciativas que lograron aprobarse (68% si se tienen en cuenta también aquellas en las que se lograron acuerdos con la unanimidad de otros grupos), siendo una de las coaliciones más estable”.

Además, los socialistas mostraron una gran coincidencia con Podemos, con quien votaron más veces de forma conjunta (47% de ellas “en solitario o con nacionalistas, 71% con otros partidos”), evidenciando así que el distanciamiento Sánchez-Iglesias “no llegó a escenificarse a nivel parlamentario”.

16 acuerdos PP-PSOE-Cs-Podemos

En total, fueron 229 las iniciativas debatidas y votadas en sesión plenaria o comisión. De ellas, se aprobaron 198 (86’5%), 39 por unanimidad y otras 16 por acuerdo de los cuatro principales partidos. “En términos absolutos, durante estos 111 días de legislatura se presentaron 5.376 iniciativas, lo que supone una media de 48 por día”, recoge el texto. Esos números están por debajo de la media “registrada en los dos últimos periodos legislativos: 76 al día en el caso de la X Legislatura (2011-2015) y 97 en la IX (2008-2011)”. Pero todo debe encuadrarse en el contexto de excepcionalidad que marcó el primer cuatrimestre de 2016, donde las negociaciones para tratar de formar Gobierno y el fracaso de Sánchez en su investidura fueron el foco de toda la actividad parlamentaria.

El conflicto entre los poderes legislativo y ejecutivo a cuenta del control del primero sobre el segundo fue otro de los asuntos destacados. Una circunstancia que alteró el funcionamiento de las Cortes, pues “de las 38 comparecencias que llegaron a incluirse en el orden del día de alguna de las comisiones parlamentarias, solo 22 se llegaron a realizar”. Los ministros Margallo, Montoro y Guindos fueron los tres únicos miembros del Gabinete que dieron explicaciones a las Cámaras.

El Gobierno se negó a ser fiscalizado por un Parlamento que no le había dado su confianza y solo Margallo, Montoro y Guindos comparecieron

La función de control se completó con un total de 2.973 iniciativas presentadas: 2.603 preguntas para respuesta escrita, 120 peticiones de comparecencia al Gobierno, 47 preguntas orales en comisión, 22 preguntas orales en pleno y 181 peticiones de otras comparecencias en comisión. En el apartado de orientación política, fueron 946 las medidas (714 proposiciones no de ley en comisión y 232 proposiciones no de ley en pleno). La función legislativa, por último, se saldó con 45 iniciativas: 37 proposiciones de ley de los grupos, cuatro de las comunidades autónomas, una de diputados, un real decreto-ley y dos propuestas de reforma de Estatuto de Autonomía.

El Parlamento celebró desde su constitución el 13 de enero un total de 78 sesiones en comisión y 13 plenos. Lo tratado y votado allí refleja, según Political Intelligence, “el alto grado de consenso alcanzado por todos los grupos parlamentarios, ya que alrededor del 86% de las iniciativas que llegaron a debatirse fueron aprobadas”. Un hecho que desmonta “la imagen de conflictividad, disenso y falta de entendimiento que, al menos en el terreno mediático, se desprendía de las negociaciones de investidura”. El informe pone en valor el hecho de que 143 de las 198 iniciativas aprobadas salieran adelante “con enmiendas transaccionales acordadas entre el grupo parlamentario proponente con otras formaciones de la Cámara, algo que pone de manifiesto la gran predisposición de diálogo que se ha respirado en el Congreso”.

Asimismo, el escrito destaca las diferencias que encuentra con el periodo legislativo anterior. Estamos “ante un evidente cambio en las dinámicas de negociación y consenso parlamentario, muy alejadas de las existentes” de 2011 a 2015. “Por entonces, la mayoría absoluta ostentada por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y Senado convertía en excepción, y no en norma, la aprobación de iniciativas que provinieran de otros grupos que no fueran el Popular. Y a la inversa, es decir, a la aprobación de proyectos de ley o proposiciones no de ley de manera unilateral por parte del Grupo Popular”.

Otro dato a destacar es el éxito de las iniciativas socialistas. Las 51 que presentó el grupo presidido por Pedro Sánchez recibieron el aval del Parlamento, un 100% de efectividad. Podemos logró sacar adelante 38 de sus 49 propuestas; el PP, 29 de 35; y Ciudadanos, 25 de 28. Por bloques, el que más sintonía presentó es el que Sánchez bautizó como “la vía 199”, por el número de escaños que sumaban: PSOE-Ciudadanos-Podemos. Estos tres grupos “llegaron a acuerdos para sacar adelante iniciativas hasta en 78 ocasiones, 133 si se añaden los acuerdos por unanimidad o, lo que es lo mismo, casi en el 60% de las votaciones”.