Carmen Iglesias, directora de la Real Academia de la Historia, ha sido la primera mujer en ocupar un cargo de esta responsabilidad. Liberal confesa, critica tanto a los nuevos como a los viejos partidos por cometer los mismos errores y advierte del peligro que conlleva hacer caso a los “fanáticos o salvadores del mundo” porque los “paraísos” siempre acaban en tragedia.

La figura de Carmen Iglesias es una de las más representativas de la élite intelectual española de nuestro siglo. Ella está acostumbrada a romper barreras en un mundo tradicionalmente masculino; ha sido la primera mujer directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y la primera mujer miembro del Consejo de Estado.

Actualmente sigue en la primera línea de batalla como directora de la Real Academia de la Historia, un cargo al que también accedió como pionera en 2014.

Su situación profesional no le impide hablar abiertamente de cuáles son las carencias y problemas de esta nueva etapa política. Muy crítica con las supuestas “élites” del poder, reivindica la meritocracia en el sistema y el papel de la mujer en todos los ámbitos de la vida pública.

“Me parece mal que se haga un debate sólo de mujeres, tenemos economistas que son igual de brillantes que ellos. Soy muy recelosa de las cuotas en política y en cualquier sitio, creo que las mujeres que destacan pueden hacerlo por sus propios medios. El mérito debería estar por encima del nacimiento y ser independiente de la clase social, sexo o raza. Pero la lucha por el poder aterra”, explicaba Carmen durante el foro organizado por Vanity Fair.

Otro de los aspectos sobre los que se puso el foco fue en las peculiaridades de la nueva política y en concreto sobre los partidos emergentes. Desde la perspectiva de una historiadora, los viejos errores tienden a repetirse y las promesas de “paraísos” siempre terminan en tragedia.

“Los fallos de los nuevos partidos están vinculados a los de los antiguos. Todos han descuidado la educación, la presencia del Estado donde verdaderamente era necesario. No se han creado ciudadanos, gente con conocimiento y que sepa de su responsabilidad. Este es el mayor fallo de la democracia. Me dan miedo los fanáticos, los salvadores del mundo, los que tienen la piedra filosofal para llevarnos a paraísos. Los paraísos siempre terminan en genocidios”, añadía Carmen durante su intervención.

Sobre las perspectivas de futuro, la directora de la Real Academia no descarta terminar “como en Venezuela” aunque también afirma que podríamos aspirar a ser Reino Unido, todo depende de las políticas que se apliquen a partir del 26-J.

“Podríamos llegar a ser Venezuela pero también podríamos llegar a ser Reino Unido. Podemos llegar a esta situación si se toman ciertas medidas y se dan las circunstancias. Ya hemos visto los resultados históricos de algunos de los planes que plantean: empobrecimiento, políticas pasionales en lugar de racionales, etc… Sin embargo, aquí hay élites de todo tipo bastante más estables que las de Venezuela y no existe la desvertebración histórica que podía haber allí”.

Según su criterio, el  principal problema es que la clase política “infravalora” el nivel cultural de la ciudadanía. Por otro lado, critica el exceso de “dependencia” de la sociedad civil respecto a sus gobernantes.

El nivel intelectual de la campaña ha sido lamentable. No hay argumentos, no se apela a la racionalidad, sólo a los sentimientos. Creo que es un nivel bajo y agresivo. El pueblo no está teniendo los debates que se merece. No responden a los estratos de la sociedad más informada. Minusvaloran a la sociedad civil. En España tenemos una reverencia enorme por los políticos y eso deriva en que tengan demasiado poder. El exceso de dependencia los convierte en la única conversación general de todos. Si todos somos culpables en realidad no hay nadie que lo sea, la responsabilidad tiene nombres y apellidos. En política también hay nombres y apellidos, incluso formaciones, que son responsables y culpables”, señalaba la directora de la Real Academia de la Historia.

Pero no sólo la clase política acapara la atención de los ciudadanos, desde hace tiempo la monarquía también está en el punto de mira tras la implicación de la Infanta Cristina en el caso Nóos y la abdicación del Rey en su heredero Felipe VI. Carmen Iglesias opina sobre ellos con conocimiento de causa, ya que fue tutora en la etapa universitaria de la Infanta y preceptora del actual Rey.

“Creo que la monarquía es necesaria según las circunstancias, ahora mismo aporta estabilidad con el cambio de presidente cada cuatro años.  En concreto Felipe es producto de la Constitución y de nuestra democracia. El cambio generacional ha sido positivo y oportuno. Respecto a la Infanta, me da mucha pena el desgarro de la familia real a propósito del caso Nóos. Cuando fui su tutora pude comprobar que tiene cosas muy positivas. Pero a veces se comenten errores y estos serán un antes y un después para ella misma”, sentenciaba.

Por último, la tertulia ha derivado al terreno ideológico. Liberal confesa, la directora de la Real Academia critica la poca aceptación del liberalismo en España, algo que achaca con “la mentalidad de la izquierda más radical” y con la confusión respecto al neoliberalismo económico.

“Me irrita mucho la desconfianza hacia lo liberal. En el buen sentido, esta corriente está vinculada a los mejores valores de nuestra cultura. Se basa en que cada uno, mientras no haga daño a los demás, puede hacer lo que quiera. La mala prensa tiene que ver con la mentalidad de la izquierda radical y con los que lo asocian al neoliberalismo económico”.