Scytel, Jobandtalent, Wallapop, la recién vendida Privalia o Ticketbis… España puede presumir de tener un tejido emprendedor bastante decente. No hay que caer en tópicos sobre si está en la Champions de las startups, que luego suena a ridículo, pero sí está fluyendo en talento y las ideas con bastante facilidad. ¿Pero la suficiente?

Ser un unicornio en el ecosistema emprendedor es solo una cifra. En concreto, una valoración de más de 1.000 millones de dólares. Quizá no sea lo más importante, pero el mercado lo ha delimitado como una barrera para diferenciar a quienes superan esa cifra a base de rondas de inversión y financiación.

Lejos de España, en cuanto al contexto europeo, fue a partir del año 2010 cuando empezó a germinar el verdadero boom emprendedor. Así, en sólo cinco años se han creado un total de 34 unicornios con una inversión en Venture Capital (VC) de 25.000 millones de dólares. Pese a esas cifras, todavía el continente europeo está lejos de alcanzar a la auténtica cuna de los unicornios, Estados Unidos, donde en el mismo periodo de tiempo han nacido 128 con una inversión de 222.000 millones.

Por lo tanto, en número de unicornios total e inversión en VC la economía estadounidense sí que aparece adelantada respecto a la europea. Sin embargo, el capital invertido desde 2010 es cerca del doble de eficiente en Europa, donde se ha producido un unicornio por cada 741 millones de dólares invertidos, mientras que en EEUU han sido necesarios 1.700 millones de inversión en VC para la creación de uno. Una diferencia aún más significativa si se tiene en cuenta que Europa y EEUU tienen un PIB similar, aunque la población europea es un 60% superior a la estadounidense.

Ésta es una de las principales conclusiones del estudio que ha presentado esta semana Liz Fleming, VP International de Spain Startup, y única persona perteneciente a la red de Kauffman Fellows en España que analiza, por primera vez, la inversión en Venture Capital en Europa  y mide su influencia real en la creación de empresas tecnológicas de escala, los unicornios. 

Según Liz Fleming, “frente a lo que se pueda pensar, en España la cultura del emprendimiento con startups ya está bastante extendida con proyectos interesantes que han recibido buenas rondas de financiación de fondos internacionales. Ahora toca consolidarlo y atraer la confianza de los Limited Partners (LPs) para dar a luz el primer unicornio”. Las estimaciones de Fleming son que dentro de dos o tres años surgirá el primer unicornio español.

Cinco aspectos para que surja el unicornio

Las bases para la proliferación de startups en España están dispuestas. Ahora falta que se cumplan algunos requisitos.

Cuestiones legales. España sigue siendo un país lento y burocrático. Una empresa necesita ritmos más rápidos, menos trámites y mayor flexibilidad.

Más inversión. De momento cuesta invertir en nuevas iniciativas. Todos los indicadores estiman que es un factor al alza, pero lejano a Estados Unidos.

Riesgos. Relacionado con el punto anterior, España se ha demostrado como un país timorato para el emprendimiento. Lógicamente los proyectos de éxito demuestran lo contrario, pero la aversión al riesgo sigue siendo algo elevada.

Ambición. Dar el paso de una startup de éxito a un unicornio no es sencillo. Por eso, aspirar a dar ese paso será clave en el entramado emprendedor.

Ventas precipitadas. Dentro del ecosistema startup siempre se ha entendido que el fin último de vender la empresa está dentro de los planes. Quizá esas ventas en España se llevan de forma temprana, por lo que no llegan a crecer lo suficiente.