Esta semana he asistido en Twitter a una de las conversaciones más absurdas que he tenido la oportunidad de leer en mi vida. Para ponerles en antecedentes, un usuario cualquiera (en adelante usuario 1) se quejaba del calor diciendo que “algo que te quita las ganas de follar no puede ser bueno.” Hasta aquí todo correcto; de repente, surge de las profundidades de la red social una usuaria (a la que llamaremos usuaria 2) y le pregunta: “Lo puedes borrar?” Tras cruzar varios tweets, usuaria 2 acusa a usuario 1 de sonar “alosexista, ergo, es patriarcal.” Sobre el alosexismo digamos que es algo tan simple como sentir atracción sexual hacia otras personas, es decir, la atracción sexual de toda la vida, que ahora le han cambiado el nombre.

HiloAsí, usuaria 2 continúa diciéndole a usuario 1 que “Da igual tu persona, egocéntrico de mierda. Vives en sociedad y oprimes. Eres un tumor que hay que extirpar,” que ella es “la única que se atreve a plantarte cara” y finaliza con un resonante “Espero que nunca pises mi ghetto, porque de ahí no sales.” Durante toda la conversación usuario 1 intenta razonar con usuaria 2 sin éxito alguno y en un momento dado se planta y dice que lo que ha escrito “así se va a quedar.”

Tal vez no seamos conscientes de que lo que hace continuamente usuario 1 es defender algo tan básico como su derecho a la libertad de expresión. Sus dos primeros tweets, los mires como los mires, no son ofensivos para el más común de los mortales, él no habla de asexualidad o alosexualidad, él dice, simplemente, que el calor le quita las ganas de mantener relaciones sexuales, y que por ese motivo, no entiende que a la gente le guste el calor. Habla de cómo se siente él con respecto a las altas temperaturas. Si te sientes ofendido u ofendida por un comentario tan banal, tal vez el problema sea tuyo y no de la sociedad en su conjunto.

De un tiempo a esta parte, vengo observando en redes sociales algo que no sé bien como denominar. Han surgido ciertos movimientos en torno a la opción sexual o a la identidad “cisgénero” que están intentando que escribamos las palabras terminadas en “e” para que sea todo más inclusivo. En este caso, mi frase terminaría como “inclusive” y se convertiría en algo carente de sentido. La palabra alosexual, tampoco existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no quita para que con el tiempo todo pueda llegar a aceptarse, solo depende del uso que se le dé en la sociedad hispanoparlante, así que ahí no voy a entrar, pero, créanme, tampoco lo voy a utilizar. La cuestión del uso del lenguaje es meramente anecdótica, me da igual cómo hable o escriba nadie y menos si es lo que les identifica como grupo, no quiero que nadie renuncie a su categorización social. Lo que realmente me preocupa es lo que hace usuaria 2, esto es, intenta hacer valer su derecho por encima de la opinión del usuario 1. Y no, esto no funciona así. Tú tienes derecho a expresarte, el otro a que no le guste tu opinión y así comunicártelo, y tú con las mismas, aceptar su comentario o ignorarlo (ambas son válidas), pero a lo que nadie tiene derecho es a pedirte que te calles tus opiniones porque ofenden su sensibilidad. Aclaro que  se trata de opiniones que no traspasan los límites de la legalidad en ningún momento.

A partir de aquí, se vuelve todo mucho más complicado, porque por mucho que nos intenten hacer creer que tenemos que respetar todas las opiniones, eso no es así. Les pondré un ejemplo extremo. Si yo digo: “creo que todo aquel que delinque merece la pena de muerte” es muy probable que alguien me comente la estulticia de tamaña afirmación. Es posible que yo al hacer tal afirmación no haya tenido en cuenta los diferentes tipos de delitos y su gravedad, no he considerado que no es lo mismo un hurto que un asesinato. En resumen, no he meditado lo suficiente sobre mi opinión o es una opinión poco informada y por lo tanto, algunos pueden considerar que la misma, no merece la menor consideración ni respeto. Y no se equivocarán. Y esto mismo ocurre con las religiones, las opciones políticas, y cualquier opinión en general. No, no tenemos que respetarlas, tenemos que respetar a las personas, pero no sus opiniones. Por supuesto, cuando vayamos a discutir una opinión u opción, lo mínimo es mantener las formas y no entrar en el insulto o la amenaza. La razón se consigue con argumentos válidos, no con tonos de voz elevados, amenazas lanzadas al viento o con el recurso del insulto. Dicho esto, es hora de que empecemos a pensar que tal vez, solo tal vez, las opiniones no son como los padres, podemos cambiarlas si alguien nos presenta la cuestión desde un prisma que no habíamos considerado. No es malo cambiar de opinión, en ocasiones conlleva crecer como ser humano.

Y vayamos a la conversación que nos ocupa. Veo numerosos errores en ella, todos cometidos por usuaria 2. Comencemos:

Lo primero y más importante, cuando intentemos conseguir que alguien no haga uso de su derecho a la libertad de expresión, seamos concretos en lo que preguntamos. Si me preguntas si puedo borrar mi tweet, la respuesta más probable es que sí, puedo borrarlo; sin embargo, te estarás quedando en la superficie porque lo realmente importante aquí es si quiero o si debo borrarlo. Es necesario que empecemos a diferenciar lo que podemos, lo que queremos y lo que debemos hacer, porque rara vez coinciden.

Mi siguiente crítica se refiere al razonamiento utilizado por usuaria 2 “suena mazo alosexista, ergo, es patriarcal”. Ese razonamiento no es válido. Es una falacia de la lógica llamada afirmación del consecuente. Nos faltaría la primera premisa, que si no me equivoco, y siempre empatizando con usuaria 2, sería: “la alosexualidad es patriarcal”. Pero veamos el error con un ejemplo: “cuando duermo tengo los ojos cerrados. Ahora tengo los ojos cerrados. Por tanto, estoy durmiendo.” A pesar de que en este ejemplo la primera premisa sí es válida, la conclusión es falsa ya que puedes tener los ojos cerrados porque te molesta la luz, has estornudado, estás pestañeando, etc. A diferencia del ejemplo que utilizo, la primera premisa de usuaria 2 no sería válida porque la atracción sexual es fruto de la naturaleza y no una construcción social, como es el patriarcado. También su conclusión (“ergo, es patriarcal”) es falsa por lo anteriormente dicho. De cualquier manera, pedir borrar algo como lo escrito por usuario 1 solo porque a tu fina epidermis le ha molestado, es una aberración. Es como si yo, que soy alérgica al pelo de gato, le pido a todos los usuarios de internet que borren sus vídeos y fotos de gatos porque me resultan opresivos. Una gilipollez como un piano de cola y un ímprobo e inútil esfuerzo, si nos ponemos.

Por otra parte, asumir que lo que ellos llaman alosexualidad y yo llamo sexualidad a secas, es patriarcal, nos lleva a la conclusión lógica de que sentirse atraído por mantener relaciones sexuales es algo propio y exclusivo de los hombres. Es la única forma de concluir que el sexo es patriarcal. Y esa asunción es tener una visión muy equivocada de este mundo ya que elimina la posibilidad de que la mujer pueda sentirse atraída por mantener relaciones sexuales, dejándonos un papel meramente pasivo. Como mujer, puedo afirmar que me gusta el sexo más que comer con los dedos y adoro comer con los dedos; y a las mujeres de mi entorno también les apasiona un buen polvo. Así que no, el sexo en sí mismo no es patriarcal porque, repito, no es una construcción social, es un acto propio de la naturaleza practicado por todos los mamíferos.

La siguiente afirmación que vamos a analizar es la que realiza usuaria 2 ante el comentario de usuario 1 sobre “Qué tiene de malo para el feminismo ser alosexual?” a lo que ella contesta: “El abuso/violaciones a personas asexuales.” Bien, si no he comprendido mal, es peor la violación/abuso cuando la víctima es asexual que cuando se trata de cualquier otra persona. Esto es de una perversión moral que prefiero ignorar. Además, considerar el apetito sexual, tanto de mujeres como de hombres, como el causante de las violaciones sobrepasa la definición de “mear fuera del tiesto”. Que sientas atracción y mantengas relaciones sexuales consentidas, no es causa de violación. La violación es toda relación sexual no consentida. Y toda violación es deleznable y repugnante per se. Como también son repugnantes las exigencias de usuaria 2 en cuanto a que usuario 1 borre sus comentarios y las amenazas finales contra la integridad física de usuario 1. No merece la pena ni comentarlo. El respeto a las propias opiniones hay que ganárselo. A pulso. Con argumentos. No con totalitarismos.

Por último, si damos un vistazo a la biografía de Twitter de usuaria 2, observamos que se define como “mujer/agénero”… Pero vamos a ver, o eres mujer o careces de género, pero las dos juntas son una incoherencia, a no ser que lo que intentes sea identificarte con un movimiento social de moda. También se define como “grisexual” palabra que de nuevo, no existe, y buscando en el todopoderoso Google, encuentro que significa “persona que experimenta atracción sexual hacia otras personas sólo bajo unas limitadas y específicas circunstancias u ocasiones.” Repetimos el patrón de inventarnos palabras, esta vez para un trastorno mental tipificado desde hace años en el DSM, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

bio

Desde el punto de vista psicológico es completamente normal intentar identificarte con un grupo. La categoría grupal nos proporciona identidad y posición social, otra cosa muy diferente es autoconvencerse de que algo que se parece mucho a un trastorno mental como es el trastorno de deseo sexual hipoactivo, te define como persona. Cuando se padece un trastorno mental o un simple malestar emocional, una de las cosas más importantes para la persona que lo sufre es no sentirse estigmatizado, que no le asignen una etiqueta como loco, enfermo, débil, etc., algo muy comprensible si pensamos que tener una enfermedad mental no es nada del otro mundo, al contrario, es tan natural como constiparse. Sin embargo, transformar un malestar psicológico como es la falta de deseo sexual en tu seña de identidad, en lo que te define como ser humano, es negarte la posibilidad de recibir un tratamiento y poder experimentar una atracción sexual normalizada, porque ¿quién quiere renunciar a lo que le define como persona? La respuesta a esa pregunta es: nadie.