Unidos Podemos conseguiría representación en circunscripciones pequeñas de la España rural y menos poblada -Palencia, Segovia, Albacete o Guadalajara-, gran tarea pendiente del partido morado. El PSOE sufre los efectos de la polarización y solo mejora el resultado de la alianza Iglesias-Garzón en cuatro de las 19 autonomías. El socialismo vasco se hunde hasta la marginalidad -un escaño de 18- a cuatro meses de las elecciones autonómicas.

El sorpasso comenzó en la periferia y en las grandes ciudades y se ha hecho global gracias al crecimiento de Unidos Podemos en la España rural. La coalición de Pablo Iglesias y Alberto Garzón aventaja en 4’4 puntos y una decena de escaños al PSOE tras empezar a superar el principal hándicap que siempre tuvo Podemos: la falta de tirón en las Castillas, Extremadura, Aragón o la Andalucía interior. A día de hoy, y según el barómetro preelectoral del CIS, Unidos Podemos obtendría escaños en todas las circunscripciones salvo nueve -Ávila, Soria, Zamora, Ciudad Real, Cuenca, Cáceres, Teruel, Ceuta y Melilla-, evidenciando así la capilaridad y consistencia de su proyecto. Hace unos meses, sin aliarse con IU, Iglesias se quedó en blanco en 15 territorios.

La alianza de las fuerzas a la izquierda del PSOE mejoraría la representación que Podemos e IU obtuvieron por separado el 20-D en 15 provincias y podrían lograrlo en otra más. Así, se estrenarían en Palencia, Segovia, Salamanca, Albacete, Guadalajara y Jaén, estarían cerca de hacerlo en Teruel y sumarían diputados adicionales en Granada, Sevilla, Zaragoza, Baleares, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Álava, Vizcaya y Murcia. Además, las confluencias ganarían dos actas en Barcelona, una en Pontevedra y quizás otra en Castellón. Este último escaño dependería de si Compromís-Podemos logra arrebatarle el primer puesto al PP.

La coalición de izquierdas mejora los resultados de Podemos el 20-D en hasta 15 provincias

La crecida es, pues, generalizada y se debe a que Iglesias y Garzón han conseguido que sus respectivos electorados apoyen sin fisuras la coalición -se especulaba con que la parte más escorada de IU y/o la más moderada de Podemos podría no hacerlo- y además continúan creciendo a costa del PSOE. Si en diciembre sumaron el 24’4% de los votos, ahora están ya en el 25’6%. Mientras, Pedro Sánchez se deja ocho décimas (pasa del 22% al 21’2%) y las tímidas subidas de Mariano Rajoy (medio punto, hasta el 29’2%) y Albert Rivera (siete décimas, hasta el 14’6%) no se materializan en escaños. Al contrario: pierden representación porque Podemos e IU optimizan sus resultados, superan a Ciudadanos en casi toda España y alcanzan al PSOE en toda la mitad norte de la península y en los archipiélagos.

El sistema electoral español, al establecer la provincia como circunscripción y otorgar un mínimo de dos escaños a cada una, sobrerrepresenta los territorios menos poblados y pone muy caro el escaño allí. Si hubiera una sola circunscripción y el sistema fuera proporcional puro, Podemos e IU hubieran sumado 85 diputados en diciembre y no 71. Esta particularidad les obliga a crecer en todas las provincias si quieren dar un salto importante en el Congreso. Iglesias ha reconocido en varias ocasiones que su principal objetivo ante el 26-J es mejorar el resultado en esa España interior, de población envejecida y tendencia más conservadora, que tantos escaños elige. Castilla y León, por ejemplo, designa 31 diputados, los mismos que Barcelona -pese a tener la mitad de electores-.

Diez diputados más en el interior

La meta parece estar cerca de lograrse, puesto que hoy Iglesias triplicaría resultados en escaños en Castilla-La Mancha (de uno a tres), duplicaría en Castilla y León (de tres a seis) y sumaría tres más por Andalucía y uno o dos más por Aragón. Justo la decena de diputados que el CIS estima que sacará al PSOE el 26-J. Se hacen así valer los 734.000 votos de IU que en diciembre no valieron ni un acta -todos menos los de Madrid- y se optimizan los restos de Podemos.

Los socialistas pagan caro su pérdida de peso en el norte y ni siquiera logran contener el retroceso en el sur. La polarización PP-Podemos en una realidad ya en lugares como Baleares o Pontevedra -donde Iglesias triplica a Sánchez y empata con Rajoy-, mientras se mantiene el statu quo en las grandes capitales. El escenario que comenzó a dibujarse en las municipales de 2015, con las plataformas apoyadas por Podemos superando al PSOE en esas ciudades más pobladas, se consolida en Madrid, Barcelona, Valencia o Vizcaya. Los socialistas cosechan ahí la mitad o menos de los apoyos que se lleva la coalición de izquierdas.

El PSOE logró en 2008 nueve de los 18 escaños vascos; ahora, apenas se llevaría uno y sería quinta fuerza

Especialmente preocupante es la situación del PSE. El socialismo vasco se quedaría sin representación en Álava y Vizcaya y solo lograría un escaño -por Guipúzcoa- de los 18 en juego. Sería el peor resultado de su historia y dejaría al actual presidente del Congreso, Patxi López -cabeza de lista vizcaíno-, fuera de la Cámara baja. Un drama para una federación que hace solo ocho años se adjudicó la mitad de los parlamentarios (9) y fue crucial para que Zapatero revalidara mandato. Podemos, que ganó allí en diciembre, parece haberle arrebatado todo el espacio y es ya primera fuerza también en escaños (7), por delante del PNV (5) a solo unos meses de las elecciones autonómicas.

Los socialistas ya ni siquiera tienen el consuelo de Andalucía. Aunque allí está la única provincia en que el CIS cree que mejorarán -Málaga-, el retroceso de Sevilla, Jaén y Almería permitiría al PP empatarle a 20 diputados. Podemos subiría tres (hasta los 13) y Ciudadanos se quedaría con los mismos ocho, al compensar en Huelva lo que pierde en Málaga. Además de en Andalucía, Sánchez ya solo saca más escaños que Iglesias en las Castillas y en Extremadura. Por delante tiene 15 días de campaña, el clavo ardiendo del 32’4% de españoles que irán a votar pero aún no saben a quién y la esperanza de que Iglesias y Garzón tocaran techo hace un mes, cuando anunciaron a bombo y platillo su acuerdo. Fue en esos días cuando el CIS realizó el trabajo de campo de su estudio.

LA BATALLA DE LOS INDECISOS:

El 82’2% de los españoles asegura que “con toda seguridad” o “probablemente” acudirá a votar el 26-J. De ellos, el 32’4% se muestra indeciso sobre la papeleta que finalmente depositará en la urna. Son unos 9’2 millones de electores y los partidos dirigirán todos sus esfuerzos en esta campaña a tratar de seducirlos. Un 24’3% de los dudosos rechaza decir entre qué opciones se debate, pero el resto sí muestra sus preferencias, siendo las fronteras PSOE/Unidos Podemos y PP/Ciudadanos las más porosas:

-El 12’3% duda entre PSOE y Unidos Podemos (1.133.368 electores).
-El 10%, entre PP y Ciudadanos (921.437).
-El 9’4%, entre PP y PSOE (866.151).
-El 8’9%, entre PSOE y Ciudadanos (820.079).
-El 2’8%, entre Podemos y Ciudadanos (258.002).