Según recoge el último informe ConsumerLab de Ericsson Tecnología wearable y el Internet de las Cosas, los teléfonos inteligentes podrían tener los días contados. No es que vayan a desaparecer, pero sí que podríamos llegar a tener una menor dependencia de ellos, pasando a ser los wearables los nuevos protagonistas de la vida conectada a internet.

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Puede que esto ahora suene a imposible, teniendo en cuenta que vivimos pegados al móvil las 24 horas del día, pero casi la mitad (43%) de los usuarios cree que los wearables podrían sustituir a los smartphones a partir de 2020.

Y es que estos dispositivos son cada vez más independientes e inteligentes, haciendo en muchas ocasiones innecesario tener que mirar la pantalla del móvil para llevar a cabo algunas acciones. De hecho, un tercio de los encuestados afirma que los wearables se utilizarán para realizar la mayoría de las funciones de un smartphone en menos de cinco años.

Seis de cada diez usuarios afirman que la utilidad de los wearables va más allá de la salud y el bienestar. Y son los dispositivos relacionados con la seguridad personal, como botones de pánico y localizadores personales, los que despiertan más interés.

El ‘boom’ de los wearables llegará después de 2020

La posesión de wearables entre los usuarios de smartphones se duplicó el pasado año. Sin embargo, los consumidores prevén que al menos tendrá que pasar otro año para que la actual generación de wearables tenga una difusión masiva.

Será después de 2020 cuando los wearables de seguridad personal y la ropa inteligente se conviertan en la tendencia dominante en el mercado. Para entonces se espera que ya exista todo un ‘boom’: ya uno de cada tres usuarios cree que utilizará al menos cinco wearables conectados de aquí a 2020.

Los wearables marcan el camino hacia el Internet de las Cosas

La tecnología wearable acelerará también la convergencia de los mundos digital y físico, acercando a las personas hacia el Internet de las Cosas. Hoy un 25% de propietarios de relojes inteligentes los usan para controlar en remoto otros dispositivos digitales de hogar y un 30% usan búsqueda por voz en sus relojes.

Aunque pueda sonar a película futurista, un 60% de los consumidores cree que en los próximos cinco años será habitual el uso de pastillas digeribles y chips subcutáneos, no solo para monitorizar datos de salud vitales, sino también para abrir puertas, autenticar transacciones e identidad, y para controlar objetos.

Jasmeet Singh Sethi, experto sobre percepción de consumo de Ericsson ConsumerLab, asegura que “hoy en día ya hay signos visibles de una menor dependencia de los smartphones por parte de los usuarios de smartwatches: un 40% de ellos interactúan menos con sus teléfonos inteligentes”.

“Aunque los consumidores muestran un mayor interés por los dispositivos relacionados con la seguridad, también vemos una disposición hacia la tecnología wearable más allá de la generación actual. En cinco años, caminar con un sensor digerible que monitoriza la temperatura corporal y ajusta automáticamente el termostato cuando llegas a casa puede convertirse en realidad”.

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