Hace sólo cincuenta años en España aún había un 15% de analfabetos y la universidad era sólo para una élite. Ahora el analfabetismo prácticamente ha desaparecido, el 70% tiene educación secundaria y cerca de un 20%, también educación superior… Pero esa España que tanto ha avanzado sigue claramente por debajo de la media de la OCDE en nivel educativo y en años de escolarización, y las diferencias entre comunidades autónomas siguen siendo profundas.

Mis padres tuvieron que conformarse, por obligación, sólo con cursar estudios primarios. Y ya fueron más completos que los estudios de sus propios padres (ejem, sí, mis abuelos), que más que primarios fueron leves… a lo sumo. Mis padres tuvieron que conformarse, por obligación, con empezar a trabajar a tiempo completo en un momento poco claro entre su última infancia y una muy primigenia adolescencia. Y así hasta su jubilación, hace casi nada.

Mi hermana y yo, nacidos en los setenta en la extrema periferia del sur de Madrid, fuimos en comparación privilegiados. Colegio en los ochenta, instituto en los noventa y universidad hasta –en mi caso- apurar los primeros dos mil. Una evolución, la de mi familia, tan poco original, o tan generalizada, que ciertamente se acompasa a la perfección con el recorrido que hacen los profesores Ángel de la Fuente (Fedea y CSIC) y Rafael Doménech (BBVA Research y Universidad de Valencia) en su más reciente estudio sobre El nivel educativo de la población en España y sus regiones: 1960-2011.

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Fuente: De la Fuente, Á / Doménech. R. (2016).

Y es que en la España de 1960, ésa que aún sólo aspiraba a dar el salto de la alpargata al 600, aún había un 15% de la población mayor de 25 años que era directamente analfabeta, el 78,5% se tenía que conformar con estudios primarios, menos de un 4% alcanzaba diferentes niveles de educación secundaria y no llegaba al 3% los que cursaban educación superior, simplemente una élite.

El estudio de De la Fuente y Doménech utiliza los registros censales para analizar, década tras década, la evolución del nivel educativo alcanzado progresivamente en el país. Y el camino muestra una mejora constante (aunque el punto de partida era pobre que la posibilidad de mejora era evidente). Ya a principios de los setenta empezó a recortarse discretamente el analfabetismo (11,95% de la población adulta) y a crecer con modestia –poco, muy poco- las cohortes que terminaban primeria, secundaria y los estudios superiores. [Ver tabla completa].

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Fuente: De la Fuente, Á / Doménech. R. (2016).

La tendencia de mejora de la escolarización y de la duración de la misma empieza a hacerse evidente a lo largo de los ochenta, se dispara en los noventa y se consolida ya en los primeros dos mil. Según el informe, en el año 2011 el analfabetismo en España es residual (un 2% de la población adulta), los ciudadanos con sólo estudios primarios se ha reducido al 25%, los que tienen estudios secundarios supera el 40% y más de un 20% tiene algún tipo de formación superior.

“Esta considerable mejora del nivel medio de formación se ha traducido en un incremento de casi el 110% en el número medio de años de educación de la población adulta, que han aumentado de 4,70 a 9,79 años” en ese medio siglo de la historia de España, según subrayan los autores del informe, publicado por la Asociación Española de Ciencia Regional. El estudio, en todo caso, sólo mide el nivel de estudios alcanzado y la extensión y duración de la escolarización, y no la calidad del conocimiento como hacen otros baremos como el famoso informe PISA en el que España sale sistemáticamente mal parada

Y aun así… a la cola de los países avanzados

El estudio, en todo caso, sólo mide el nivel de estudios alcanzado y la extensión y duración de la escolarización, y no la calidad del conocimiento como hacen otros baremos como el famoso informe PISA, en el que España sale sistemáticamente malparada. Sin embargo, la positiva evolución sobre el nivel educativo de los españoles resulta evidente, con avances de mayor intensidad en las tres últimas décadas.

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Fuente: De la Fuente, Á / Doménech. R. (2016).

Pero incluso en este ámbito, el del nivel educativo de la población del país, también hay peros. Y el pero fundamental es que España sigue estando a la cola en comparación del resto de países avanzados.

“La mejora de la situación educativa española es mucho menos llamativa cuando se analiza en términos relativos al promedio de los países de nuestro entorno, porque los niveles de formación han mejorado también rápidamente en todos los países de la OCDE”, subrayan los autores. “La mejora muy notable del nivel medio de formación de nuestro país, sin embargo, no ha servido para sacarnos de las últimas posiciones entre los países analizados”.

Dime dónde vives…

La evolución positiva con carácter general del nivel educativo de España es clara. Tanto como la disparidad entre las diferentes comunidades autónomas. Las diferencias entre regiones se ha ido reduciendo con el tiempo, pero “con pocas excepciones, las comunidades de la mitad norte del país, incluyendo a Madrid, se sitúan por encima del nivel educativo medio o en su entorno, tanto al comienzo como al final del periodo muestral, mientras que el suro y Levante lo hacen por debajo de la media nacional”, concluye el estudio.

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Fuente: De la Fuente, Á / Doménech. R. (2016).

Una disparidad que se manifiesta tanto en nivel educativo como en número de años de escolarización de la población. Con mucha diferencia, es Madrid la comunidad que presenta una situación plenamente homologable a la de los principales países de la OCDE. “Por el contrario, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura se situaban cerca de los países de la OCDE con menores años de escolarización de la población adulta”.

En paralelo, los autores subrayan la correlación existente entre las comunidades con peores resultados en el ámbito educativo y las regiones con peores registros tanto en productividad como en desempleo. “El nivel educativo es un determinante crucial de la productividad y de la probabilidad de empleo (…) Las regiones con un menor nivel de capital humano se caracterizan por presentar niveles de productividad que están en torno a 30 puntos procentuales por debajo de los de las regiones con más capital humano y por duplicar sus tasas de desempleo”, apuntan los autores.

“Todo ello termina dando lugar a enormes diferencias en el PIB por persona en edad de trabajar, que también muestra una elevada correlación con los años de escolarización“. Según la estimación de los dos expertos, “los años de escolarización son capaces de explicar un 80% de la varianza en el PIB por persona en edad de trabajar”.

 

IMAGEN: Flickr | Juan Manuel Alijo Lebrón.