La plataforma desvía a una sociedad irlandesa todos los ingresos que genera el alquiler de viviendas en pleno boom del turismo, mientras en España sólo paga impuestos por los ingresos de una filial que se encarga de dar servicios de marketing a la matriz. Con trece empleados, el gasto en salarios supera los 1,2 millones de euros.

Airbnb no deja de crecer en la España del boom del turismo. La plataforma digital de alquiler de apartamentos de uso superó el año pasado las 120.000 viviendas anunciadas en el país (casi el doble que el año anterior) y alcanzó los 2,6 millones de huéspedes (también el doble que en 2014). Pero de ese enorme negocio la Hacienda española no ve casi nada.

Como otros colosos de internet, Airbnb tiene en Irlanda su sede central para Europa. Y allí es donde tributa por los ingresos y beneficios conseguidos con su negocio principal, que es el cobro de comisiones tanto a los propietarios de los pisos como a los inquilinos que en ellos se alojan. Irlanda aplica un tipo en su impuesto de sociedades de sólo el 12,5% sobre los beneficios, frente al 25% que se aplica ahora en España (y que el año pasado era del 28%).

La presencia formal en España del gigante Airbnb se limita a una filial que realiza labores de marketing y publicidad. Nada. Airbnb Marketing Services SL es la única subsidiaria del gigante con sede en el país, en Barcelona en concreto. Y a efectos fiscales ni Airbnb ni ninguna otra de sus filiales tienen actividad alguna en España relacionada con el alquiler turístico. Ninguna actividad más allá de esos trabajos de publicidad que realiza para la propia matriz Airbnb Inc. y para Airbnb Ireland.

Ingresos de 2,6 M, beneficio de 100.000 euros

Airbnb Marketing Services, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, obtuvo en 2015 un beneficio de sólo 107.924 euros, que, no obstante, supone cuadruplicar los resultados del año anterior. La compañía declara unos ingresos de 2,62 millones de euros, en línea con los 2,76 millones obtenidos en 2014.

La aportación directa de la filial local de Airbnb a las arcas públicas nacionales se limita, según la cuenta de resultados, al pago de 81.285 euros en concepto de Impuesto de Sociedades en el ejercicio 2015.

En paralelo, las cuentas anuales también reflejan que Airbnb Marketing Services afrontó unos gastos de personal (salarios más prestaciones) por un importe superior a los 1,2 millones de euros durante el pasado año. Y eso a pesar de que la compañía sólo cuenta con una plantilla de 13 empleados (10 con contrato fijo y otros tres con temporales u otros tipos).

Airbnb, una agencia de publicidad

Según la memoria anual de la compañía española, su objeto social “se limita a prestar servicios de marketing y de objetivos de mercado”. Y tan claro quiere dejar el grupo que la labor de la filial española es puramente la de ayudar a la mercadotecnia, que fue en enero de 2015 cuando se decidió cambiar la denominación de la empresa “para evitar generar confusión en el mercado en relación con el objeto social y actividad de la compañía, que no está relacionada con la gestión de plataformas ni con la prestación de servicios online, sino, única y exclusivamente, con la prestación de servicios de marketing y análisis de mercados”.

“Nosotros pagamos impuestos en España por la actividad de Airbnb Marketing Services, pero no se puede estar pagando también impuestos por cosas que están sucediendo en otro país”, sostenía Arnaldo Muñoz, responsable de Airbnb en España, en una entrevista hace unos meses con SABEMOS.

El gran negocio de Airbnb es el cobro de comisiones por el alquiler de viviendas. La compañía cobra al propietario del piso turístico una comisión del 3% del importe del alquiler y a los inquilinos les aplica otra comisión de entre el 9 y el 12% en función de la duración de la estancia. Esto es, entre un 12 y un 15% de la cantidad abonada por el alquiler queda en manos de Airbnb, pero esos ingresos (y los beneficios obtenidos una vez descontados los gastos) no tributan en el país en que se genera, en este caso España, sino sólo en -la más atractiva desde un punto de vista fiscal- Irlanda.

Airbnb Arnaldo MuñozArnaldo Muñoz, director general de Airbnb en España. FOTO: Máximo García.

Fuentes del mercado apuntan que los ingresos de Airbnb por comisiones cobradas en España durante el pasado año podrían situarse entre los 30 millones y los 35 millones de euros. Pero el grupo sólo reconoce ingresos en España por esos 2,6 millones en labores de publicidad realizadas por encargo de su propia matriz. “Yo soy director general de una empresa que se llama Airbnb Marketing Services, y lo que hace esta empresa es trabajar en el marketing y las relaciones públicas de la plataforma en España. Y hay otra empresa que se llama Airbnb Inc, que tiene su sede en Dublín”, y ésta, sí, es la que gestiona el ingreso de comisiones por alquiler.

“¿Por qué se eligió Dublín? No sólo por temas fiscales, sino sobre todo por un tema de talento. (…) La mejor escuela a día de hoy en el área de servicios de asistencia al usuario está en Dublín, porque nuestros empleados proceden de eBay, de Paypal, de Facebook, de Google… Allí es donde está el talento, no es tema de diseño fiscal”, explica Muñoz, que subrayaba que esta práctica es plenamente legal. Y, en efecto, lo es. No hay fraude alguno, tan sólo ingeniería fiscal para optimizar la cuenta de resultados y tributar allí donde resulta más interesante.

Desde hace años, el argumentario oficial de Airbnb pone en valor el hecho de que la compañía (la irlandesa) ingresa esas comisiones de entre el 12 y el 15% del precio del alquiler y que sólo es esa parte por la que se paga impuestos en Irlanda. Mientras que el entre 88% y 85% restante se queda en manos de los propietarios de las viviendas y, por ende, tributaría en España. Los dueños de los pisos turísticos sí que pagarían impuestos en el país: ingresos que tributarían por IRPF en caso de los particulares y por IVA e impuesto de sociedades en caso de que los dueños sean empresas.