El nuevo túnel ferroviario de San Gotardo (Suiza), el más largo del mundo, unirá el norte y el sur de Europa en un recorrido a través de los Alpes que le supondrá al viajero apenas veinte minutos.

A su inauguración asistirán este miércoles los jefes de Gobierno de los países vecinos, los más directamente favorecidos por la majestuosa obra.

La presencia de los dirigentes políticos europeos refleja la importancia de esta gigantesca infraestructura ferroviaria, que reducirá el tiempo de tránsito por uno de los ejes de transporte terrestre más importantes de Europa y por el que pasan cada año 26 millones de toneladas de mercancías. De esa cifra, el 80 por ciento es carga en tránsito por Suiza, lo que evidencia la importancia para el comercio europeo de esta nueva vía férrea para trenes de alta velocidad.

Los Alpes han sido franqueados así gracias a la innovación técnica y a la precisión que se han requerido para atravesar 57,1 kilómetros de roca y a 2.300 metros por debajo del macizo del San Gotardo.

El esfuerzo y la gran inversión financiera, costeada enteramente por Suiza -cerca de 11.000 millones de euros- serán reconocidos mediante la presencia del presidente de Francia, François Hollande; la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, que serán pasajeros en el segundo tren que cruzará el túnel al inicio del periodo de explotación de prueba.

Los ocupantes del primer tren que atravesará el túnel, como parte de sendas ceremonias de inauguración de mañana, serán ciudadanos suizos ordinarios que ganaron este derecho en un concurso convocado por la compañía pública de ferrocarriles de Suiza. En los actos participarán 1.100 invitados oficiales y un número similar de ganadores del concurso que viajarán en los trenes, además de cientos de empleados del túnel, técnicos y artistas.

La seguridad será extrema y para ello las autoridades han movilizado a 2.000 militares, se ha previsto la vigilancia del espacio aéreo suizo y los invitados y todo el material que porten tendrán que pasar controles similares a los de un aeropuerto.

La inauguración constará de dos ceremonias simultáneas que se realizará en cada uno de los extremos del túnel. La del lado norte tendrá lugar en la localidad de Erstelfd (cantón de Uri), donde el presidente de Suiza, Johann Schneider-Amman, pronunciará un discurso. Del otro lado, en Polleguio (cantón del Tesino), la ministra de Medio Ambiente, Transporte y Energía, Doris Leuthard, hará lo propio. En ambos puntos se presentará a continuación un espectáculo creado especialmente para la ocasión, tras el cual los invitados podrán descubrir el túnel, llamado “de base” porque es de baja altitud (550 metros, como máximo), lo que evitará la fase de subida para los trenes.

Una vez el cruce efectuado, los invitados degustarán las especialidades culinarias locales antes del acto formal de entrega del túnel por parte de la compañía constructora a la autoridad competente. Un espectáculo aéreo sellará la histórica jornada.

Los organizadores han sido muy cuidadosos en incorporar a las festividades a la población, sin la cual esta obra nunca hubiese existido, ya que fueron los ciudadanos suizos los que le dieron luz verde en un referéndum celebrado en 1998.

En esa consulta popular, un 64 por ciento de votantes suizos aprobaron la financiación de los trabajos, así como el íntegro del proyecto “Las Nuevas Líneas Ferroviarias a través de los Alpes”, que consiste en cuatro túneles de gran envergadura, uno de los cuales es el de San Gotardo. Por eso, las celebraciones populares continuarán el sábado y domingo próximos en las localidades de Rynächt y Erstfeld, del lado norte del túnel; y Biasca y Pollegio, por el sur.

El periodo de explotación de prueba durará poco más de cinco meses, durante los cuales se realizarán hasta 3.000 recorridos de trenes de prueba y comerciales, mientras que el 11 de diciembre empezarán los recorridos regulares con trenes de pasajeros cada media hora.

Se prevé que solamente en el perímetro del sur de Alemania y el norte de Italia veinte millones de pasajeros podrían aprovechar cada año de esta ruta, que reducirá en una hora, por ejemplo, el trayecto entre Zúrich (Suiza ) y Milán (Italia), que quedarán conectados en 2 horas y 40 minutos.