Como si de una cruzada religiosa se tratase, los grandes operadores de telefonía están inmersos en la conversión de clientes de ADSL a fibra. El último ejemplo es Telefónica, que su gran base de usuarios de cobre le convierte en un blanco fácil para sus rivales, por lo que debe acelerar el paso de una tecnología a otra.

Los clientes de fibra, que muchos de ellos son convergentes -es decir tienen móvil y TV también con los servicios de internet-, cuentan con una factura más alta. Además, son usuario con menor tendencia a cambiar de compañía, por no verse envueltos en un largo proceso de portabilidad para cambiar de proveedor. De eso son conscientes los operadores, de ahí que, en estos momentos, gran parte de su guerra sea migrar a los clientes que tienen ADSL a la fibra. Mayor factura, mayor fidelidad.

Según cuenta este lunes el diario ‘Expansión’, Telefónica está gestionando el cierre de 11 centrales de cobre que ofrecen ADSL. Habría tres motivos para llevar a cabo esta acción: a) fidelizar a los clientes que dan el paso a la fibra, b) poder ofrecer nuevos servicios adicionales con esta tecnología, c) reducir el coste de operación y mantenimiento debido a la mejor calidad de este infraestructura.

Más allá de estos motivos, que todos son ciertos, hay otro aspecto fundamental por el cual Telefónica está obligada a avanzar en el reclutamiento de clientes de fibra: Orange y Vodafone tienen un caladero en las aguas de Movistar (con clientes de ADSL) para pescar nuevos usuarios de fibra, siempre con su factura más cara, y por eso hay que convertirlos al azul de Telefónica lo antes posible.

Vodafone y Orange ya están en ello

Hace unas semanas, en SABEMOS, quedó claro cuáles son las alternativas de Vodafone y Orange para seguir ampliando su cartera de clientes en fibra: cazar usuarios de Movistar. Ninguna de las dos ha desmentido sus intenciones, al menos -y de momento- con sus propios clientes.

El nuevo consejero delegado de Orange, Luarent Paillassot, durante su primera comparecencia pública dejó claro que migrar a sus clientes de ASDL a la fibra es una obsesión en estos momentos. Y visto el comportamiento de Vodafone en sus últimos resultados, parece que están en la misma batalla.

Por lo tanto, y aunque el cierre de las centrales de cobre sea algo obligatorio para Telefónica, detrás se esconde una batalla por la migración de clientes. En los contact centers de sus rivales hay grandes algarabías cuando llegan bases de datos de clientes del operador azul. Es más, se suele bonificar a los teleoperadores de manera diferente esas campañas y se hacen reuniones especiales para ir con más cautela. No se puede dejar de evangelizar a los clientes de Telefónica.

En estos momentos, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), existen más de 3 millones de usuarios de ADSL en Movistar. Durante los próximos años tendrán que dar el salto a la fibra, la cuestión será saber en qué compañía. Por eso, si Telefónica es capaz de captar su propia autocartera cuanto antes, será una batalla que tiene ganada.