Las empresas españolas son las terceras en el ranking de contratos adjudicados por el Grupo Banco Mundial y primeras entre los países no prestatarios. Los llamados bancos de desarrollo (BEI, IFC, ADB) mueven al año 28.000 millones de dólares en inversiones de infraestructuras y servicios en los países en vías de desarrollo.

Más allá de la financiación convencional en los principales mercados occidentales, existen vías alternativas que tratan de poner en contacto a las entidades privadas de los “países del primer mundo” con los agentes de los países en vías de desarrollo para buscar oportunidades de negocio.

Esta es la labor de instituciones como el Grupo Banco Mundial (Corporación Financiera Internacional-IFC), el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) o el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BEI).

La importancia de estos mediadores ha ido creciendo durante los últimos años; manejan un montante anual de aproximadamente 28.000 millones de dólares. Por su parte, España se ha convertido en unos de los grandes referentes a nivel global para estos mercados alternativos.

Las empresas españolas tienen una gran actividad en estos países porque son capaces de dar soluciones de primer nivel en ámbitos concretos de esos países (infraestructuras o energía) a partir de sus propia experiencia”, señalaba Isaac Martín, director general del área de Internacionalización de la Empresa en el ICEX, durante la 9ª Semana Multilateral.

En concreto las compañías españolas acapararon un total de 1.500 millones de dólares el año pasado, con un total de 200 contratos adjudicados a unas 100 empresas de base nacional.

España es además el tercer país a nivel mundial en número de contratos, por detrás de India y China, y el primero de la OCDE no prestatario (no recibe ayudas).

Entre las empresas nacionales que han obtenido licitaciones a través de estos instrumentos podemos destacar a Acciona Ingeniería, que consiguió un contrato de infraestructuras viarias en Bolivia por valor de 5,5 millones de dólares, o Indra Sistemas, la cual se hizo en Ghana con un proyecto de energía y minería por 10,3 millones.

Todas ellas licitaron a esos proyectos a través del Grupo Banco Mundial, cuyo departamento de inversión (IFC) ha pasado de gestionar 5.000 millones de dólares en 2005 a 15.000 millones en 2015.

“Somos conscientes de que estos mercados no son fáciles para acceder, tienen muchas barreras de entrada y son muy competitivos. Sin embargos creemos que son oportunidades para consolidar la base exportadora española y poner en marcha una estrategia de diversificación geográfica”, explicaba Francisco Javier Garzón, representante de ICEX España Exportación e Inversiones.

Estrategia multilateral

El objetivo de estas instituciones es poner en contacto a los responsables de los organismos en el mercado local con las empresas extranjeras privadas y a su vez a estas con sus potenciales socios locales. De esta forma se constituyen holdings que benefician a todos los actores implicados en los proyectos, estos son los llamados “enclaves multilaterales”.

Un ejemplo de esta estrategia es el llevado a cabo entre Acciona y el Banco de Desarrollo Iberoamericano en 2014. En este contexto se realizó una adjudicación al Consorcio SAG (Acciona y dos empresas brasileñas) para llevar a cabo un proyecto de desarrollo urbanístico en Rio de Janeiro por valor de 158,8 millones de dólares, el más importante de ese ejercicio.

“Es necesario canalizar el ahorro privado mundial hacia estos proyectos. No puede ser que existan actualmente 35 billones invertidos en fondos de pensiones y sólo un 0,5% vaya a financiar infraestructuras. Los bancos de desarrollo ofrecen rentabilidad a la vez que la oportunidad de desarrollar proyectos sostenibles”, señalaba Jorge Dajani, Director de Análisis Macroeconómico y Economía Internacional del Ministerio de Economía y Competitividad.