Con la llegada de las startups financieras que desarrollan su negocio totalmente de forma digital, la banca tradicional se ha tenido que poner las pilas. Incluso se han apoderado de un término, fintech, que surgió como concepto para definir los negocios financieros prestados a través de la tecnología.

Así, cada mañana aparecen titulares como “Las fintech quieren acabar con los bancos”, y similares. Todo muy trágico, rotundo. Pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que las entidades financieras tradicionales también deberían ser consideradas fintech. Hay muchos ejemplos.

El imaginBank de La Caixa, los sistemas de pago móvil de BBVA o el Twyp de ING. Por este motivo, parece ilógico la situación de enfrentamiento que existe, y no solo provocado por parte de las fintech, sino como reacción desde la banca tradicional. De hecho, las fintech son simples negocios de nicho. Es decir, nunca podrán llevar a cabo la totalidad de servicios que puede ofrecer una entidad bancaria.

Estas startups focalizan su negocio en herramientas de pago, cambio de divisas, financiación colectiva, comparadores… Y, lo que es más importante, en muchos casos son los propios bancos sus clientes. Es el caso de Captio, app para gestionar gastos que tiene entre sus principales clientes al BBVA, como contó en SABEMOS.

Por lo tanto, parece razonable que no sean rivales, ni siquiera competidores, sino actores que se sitúan en el mismo sector, pero con actividades diferentes. Lo dicen los propios implicados. El director general de Spotcap en España, Diego Bestard, aseguró a este medio que la relación de las fintech con la banca tradicional es buena. Asume que las entidades financieras tienen mayor tamaño y más recursos, y que eso a su vez puede generar problemas estructurales.

Con todos estos condicionantes, desde Spotcap han desarrollado cincos puntos para entender la relación de las fintech con la banca. A fin de cuentas, tienen más similitudes y capacidad para trabajar juntas, que no rivalidad.

Innovación

Las fintech se caracterizan por su innovación al combinar las cualidades de las startups tecnológicas con la inteligencia financiera. Aspiran a trabajar de manera natural en los nichos que no han sabido cubrir los bancos. Sin embargo, y al contrario de lo que se pueda llegar a pensar, los bancos sí que innovan. Además, siguen teniendo una gran capacidad económica para invertir y generar nuevas vías de negocio. Aunque para ello tengan que sacar la chequera.

Así, unas llevan en su ADN la innovación. La banca tradicional tiene que cambar a marcha forzada el paso, y poco a poco lo va consiguiendo.

Confianza

Según Spotcap, cuando se habla de dinero, no solamente hablamos de unos y ceros. Se habla de algo más: valores, esperanzas… hablamos de la vida de las personas. Hasta ahora los bancos han estado invirtiendo grandes cantidades en marketing, aumentando su gasto año a año. Han creado una gran conciencia de marca y consumidores fieles, construyendo más y mejores incursiones en la vida de los consumidores, especialmente en el ámbito digital.

Por lo tanto, ambas deben seguir creando una relación con sus clientes que sea fundamental para seguir creciendo. Están en la misma situación.

Regulación

La banca puede aunar regulación y tecnología de manera mucho más holística ahora mismo, debido a la ausencia de regulación en el plano fintech. Mientras que una regulación beneficiaría al fintech frenando a las empresas irresponsables de entrar en el mercado -y un sector fintech más regulado ayudaría a crear la anteriormente mencionada confianza del consumidor-, la realidad es que los bancos se benefician mucho más de la regulación, gracias al vacío regulatorio al que están asistiendo las fintech en España.

Este ámbito está por desarrollarse, pero ambas tendencias deben trabajar juntas, precisamente por lo que destaca Spotcap, para que no haya nadie que pueda hacer trampas. Y, una vez más, ambos segmentos están en la misma línea: necesitar una mejor regulación para desarrollar sus servicios.

Talento

En esta lista, Spotcap cree que se está produciendo un éxodo del talento que trabaja en bancos hacia las empresas fintech. ‘The Economist’ afirmaba hace poco que a pesar de que la cultura de la banca y las fintech es completamente diferente, confían en la misma gente para lograr el éxito de sus empresas. La razón de fondo no requiere mucha imaginación: las fintech quieren reforzarse gracias a este talento que sale de los bancos.

Desde Spotcap aseguran que se necesita de un talento diferente al de la banca, pero el desarrollo desde esas apps ofrecidas como nuevos servicios, demuestra que al final precisan de un talento semejante para el desarrollo tecnológico.

Atención al cliente

“Por favor, espere detrás de la línea” no es lo que el cliente quiere oír, especialmente cuando están intentando hacer una transacción bancaria básica. La gente quiere ser capaz de gestionar sus finanzas sin problemas y el fintech es mucho más fuerte en este aspecto que sus competidores gracias a su habilidad de adaptarse a la vida de los consumidores.

Eso, en parte, es cierto, pero las entidades financieros han avanzado muy rápido. Muchas ya disponen de gestores personalizados que atienden por diversos canales. Así, una vez más, se demuestra que las distancias que hay entre la banca tradicional y las fintech no es tal.