La asociación del cuerpo técnico del Consejo de Seguridad Nuclear denuncia que el centro incumple la normativa al clasificar un incidente en la central tarraconense con el nivel más leve, que no obliga a hacer un informe para justificarlo ni a realizar una inspección posterior. Y advierte de que el comunicado del CSN oculta que se tardó varias horas en tomar la decisión de cómo solucionar el problema.

El pasado 23 de mayo los operarios de la central nuclear de Ascó II, en Tarragona, detectaron un problema mientras realizaban la recarga de combustible nuclear del reactor. Se percataron de que había un nivel anómalamente bajo de ácido bórico mientras ejecutaban la acción, lo que les obligó a paralizar la recarga para acabar, horas después, añadiendo más boro para poder concluir la labor.

El ácido bórico se añade al agua de los reactores nucleares para absorber los neutrones sobrantes y así mantener la reacción bajo control. Así que el hecho de que el nivel de boro durante la recarga sea más bajo del previsto puede provocar un aumento descontrolado del ritmo de reacción.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió una nota informativa ese mismo día, el pasado lunes, en el que se informaba del suceso y se anunciaba que se le concedía un nivel 0 en la escala INES, la clasificación que se utiliza internacionalmente para clasificar la gravedad de los fallos en las centrales nucleares. El nivel 0 es el más leve de la escala, con el que se considera que no ha habido el más mínimo problema de seguridad y no obliga ni a emitir un informe exhaustivo de las causas del incidente ni a realizar una inspección reactiva posterior para aclarar el suceso.

El propio cuerpo técnico del CSN denuncia que resulta incomprensible que al fallo detectado en Ascó II –propiedad en un 85% de Endesa y un 15% de Iberdrola- se le asigne el nivel más leve de la clasificación, y advierten de que se le debe asignar el nivel 1 de la clasificación internacional de sucesos nucleares y radiológicos.

“La clasificación como nivel 0 en la Escala INES no obliga a realizar un informe que sustente tal clasificación, por lo que desconocemos las razones que han llevado a clasificar como nivel 0 en contra de lo establecido en el manual de la INES, razones que entendemos deberían ser públicas”, sostiene la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN) en un comunicado.

El CSN ya relajó los criterios

La gravedad de los fallos registrados en una central nuclear se clasifica según la denominada escala INES, que valora los sucesos del 0 al 7 (siendo el 0 una simple anomalía que se considera no ha supuesto un problema de seguridad y el 7 un accidente de consecuencias extremas, como Fukushima o Chernóbil). Se da la circunstancia de que el pasado septiembre el CSN modificó unilateralmente, para rebajarlos, los criterios que se utilizan para clasificar los sucesos, como desveló en exclusiva SABEMOS.

Entonces la dirección del amplió los supuestos que directamente se consideran de nivel 0 y que hasta ahora podían ser tratados como de nivel 1 (que ya tiene la categoría de incidente, no de mera anomalía o desviación). Desde el pasado septiembre, se consideran automáticamente como fallos de nivel 0 todos aquellos que, aunque se estén incumpliendo las especificaciones técnicas de funcionamiento (ETF) de las instalaciones, hayan pasado inadvertidos para las compañías eléctricas titulares de la central nuclear.

Esto es, si los gestores de la central no tienen conocimiento del incidente y, por ello, no pueden tomar medidas para solucionarlo en los plazos fijados, a partir de ahora no se considerará más que una anomalía.

Más grave, pese a la relajación de condiciones

La asociación de técnicos del CSN, sin embargo, denuncia que el fallo de Ascó II de la pasada semana no puede considerarse nivel 0 ni siquiera con la relajación de los criterios introducida por la cúpula del centro, dado que los operarios de la central nuclear se percataron al instante del problema pero no tomaron medidas para solucionarlo con carácter inmediato.

Es indefendible concluir que el incumplimiento fuera inadvertido, ya que entre el momento en que se conocieron los primeros resultados de los análisis de la concentración de boro que indicaban el incumplimiento y el momento de la adopción por parte del titular de las medidas requeridas (detener la carga del combustible y comenzar a corregir la concentración de boro) transcurrieron algunas horas, cuando las especificaciones técnicas de funcionamiento (ETF) requieren que se adopten de manera inmediata”, denuncian los técnicos del CSN. “Este incidente se trata de un incumplimiento de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), por lo que según el manual de usuario de la Escala INES, debería ser clasificado como nivel 1 en dicha escala”.

“Esta Asociación discrepa del tratamiento que está dando el CSN, tanto en la clasificación preliminar en la escala INES del incidente, como en la información que se ha publicado de la que se han omitido detalles significativos“, subraya ASTECSN. Y es que desde la asociación del cuerpo técnico, además, se denuncia que en el comunicado emitido la pasada semana por el CSN se oculta el retraso de varias horas en la toma decisiones, y “de la redacción [del comunicado] parece entreverse que el titular de la central actuó de acuerdo a las especificaciones técnicas de funcionamiento, lo cual no se corresponde con la realidad”.

Imagen: Flickr | Javier Leiva.