La historia de Carmen es también la historia de Fermín, Martina, Tomás… la de miles de abuelos que no pueden ver a sus nietos. Pero también la de esos nietos separados de sus abuelos. Se trata de un drama social sin grandes titulares y soportado en silencio. Pero la justicia entra en juego y, cada vez más, los abuelos se atreven a denunciar estas situaciones.

Un abuelo que no ve a su nieto no es abuelo. Por eso, Carmen solo es una abuela huérfana. ¡Cómo va a denunciar a su hijo! Por culpa de éste lleva casi tres años sin tener contacto con su nieta. Aunque en realidad sí la vio hace unos meses. Fue a escondidas, como si cometiera un delito. Se trató de un encuentro secreto organizado por su nuera. Apenas tuvo tiempo de abrazarla y de darle un regalo.

Todo comenzó por una disputa sobre una herencia familiar. El hijo no estuvo de acuerdo con el reparto y, en plenas desavenencias entre padres y hermanos, decidió que la mejor manera de castigar a la familia era prohibirles ver a la niña.

Esta historia nos la cuenta la abogada Marian Reyes, de Lemorne Abogados. Explica que este tipo de chantaje en el que los menores se ven involucrados como moneda de cambio en la resolución de conflictos es uno de los motivos habituales de la separación entre abuelos y nietos. En algunas ocasiones, añade, ni siquiera se les permite conocerlos.

Aunque la causa mayoritaria, con un 90% de casos, tiene que ver con la ruptura de los padres, según explica Marian a SABEMOS. Por norma general, cuando hay una ruptura termina con una mala relación entre los padres, y eso automáticamente cierra la puerta a los abuelos. “Esto provoca que el hombre o la mujer actúe contra los abuelos con la misma maldad que contra su pareja”.

Otras formas de dejar huérfanos a los abuelos

Pese a la que la separación de los padres es el golpe más certero para que los abuelos dejen de ver a sus nietos, hay otras causas que conducen al mismo final. Guadalupe de la Fuente, presidenta de la Asociación Abuelos Separados de sus Nietos, cuenta a SABEMOS que ellos tienen recogidos otras dos tipologías que también suelen darse.

La primera de ellas tiene que ver con el suceso trágico en el que fallece el padre o la madre. En ese caso, asegura, el viudo coge a su hijo y puede rehacer la vida en otra ciudad. Eso termina provocando un distanciamiento inevitable y a veces definitivo.

Por último, hay otra causa que se ha generalizado a partir de la crisis: es la de hijos que extorsionan a los abuelos a nivel económico, pidiendo algún tipo de compensación o ayuda para ver a los niños. Esta se sumaría al simple chantaje de la mala relación. Es decir, no dejar ver a los nietos para hacer sufrir a los abuelos. Solo por hacer daño.

Cuando la justicia es la única solución

Marian Reyes nos explica que nuestro Código Civil protege tanto a unos como a otros. Es decir, esto no se trata solo de que los abuelos puedan ver a los nietos, sino que éstos puedan tener relación con los abuelos.

Art. 160: No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes y allegados.

En caso de oposición, el Juez, a petición del menor, hermanos, abuelos, parientes o allegados, resolverá atendidas las circunstancias. Especialmente deberá asegurar que las medidas que se puedan fijar para favorecer las relaciones entre hermanos, y entre abuelos y nietos, no faculten la infracción de las resoluciones judiciales que restrinjan o suspendan las relaciones de los menores con alguno de sus progenitores.

En concreto, el artículo 160 del CC, recoge el derecho que tienen los abuelos a relacionarse con sus nietos. Para poder ejercer este derecho tienen la posibilidad de interponer una demanda en reclamación de un régimen de visitas con los menores, lo que les puede ser otorgado o denegado en el caso de existir causa justa.

En este sentido, Guadalupe afirma que los casos han ido en aumento, poco a poco, porque antes no se denunciaban. Algo de desconocimiento legal, que a los abuelos les pilla mayores y que siempre es duro enfrentarse a un hijo o hija, ha hecho que el proceso sea más lento, pero ahora ya se ha tomado conciencia de la situación.

Sobre la legalidad, la ley protege no sólo el derecho de los abuelos a ver a sus nietos, sino también el de estos niños a crecer junto a sus abuelos, puesto que éstos son necesarios y, a veces, imprescindibles en su educación y desarrollo. No obstante, para que el litigio sea favorable al abuelo se debe demostrar que será beneficioso para el niño. Asimismo, habrá estudios psicosociales que habiliten a los abuelos para ver a sus nietos y que, de esta forma, su desarrollo infantil se vea favorecido. Siempre será el juez el que evalúe que los abuelos puedan o no ver a los niños.

Sobre los precedentes legales, el Tribunal Supremo, pronunciándose sobre una sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla, que denegaba las visitas entre abuelos y nietos, alegando la existencia de malas relaciones con los progenitores. Pues bien, según nuestro Alto Tribunal, estas malas relaciones no pueden ser consideradas como una justa causa, ya que quedaría en manos de una de las partes el establecimiento de este derecho. Le bastaría al progenitor alegar una mala relación con el abuelo para impedir el ejercicio de este derecho.

¿Merece la pena denunciar?

La realidad, según nos relata Marian Reyes, es que crece el número de denuncias. “Cada vez más la jurisprudencia está unificando los criterios para la concesión de visitas, excepto en el caso de que haya alguna causa de que haya algún perjuicio para el menor, por malos tratos o temas similares. Si no afecta psicológicamente al menor, no tiene que haber problemas”.

En cuanto a las posibilidades de que los abuelos salgan victoriosos en esta batalla legal, suelen ser altas. Marian nos habla desde su experiencia personal y asegura que “por lo general hay un grado de satisfacción alto. Lo bueno es que la jurisprudencia apoya bastante la línea que es favorable para los abuelos”. Además, añade que “la situación legal de los padres no debe implicar nada en la decisión que se tome con los abuelos”. Por eso, independientemente de que la relación de los padres “sea a muerte”, no tiene que ver nada con el derecho de los abuelos, que además está recogido en el código civil, a ver a sus nietos.

Aunque todo tiene un lado menos amable. La presidenta de la Asociación comenta con pesar que “un problema es que los jueces suelen dar regímenes de visitas, pero muy cortos y unas pocas horas al mes. Se puede decir que se trata casi como delincuentes a los abuelos”.

La batalla continúa. Cada vez tiene más visibilidad. Un abuelo solo es abuelo si tiene un nieto.

Imagen | Flickr – Enric Fradera