Verdaderamente si alguien nos hubiera vaticinado hace dos o tres años la situación del panorama político actual y el nivel de los personajes que nos están gobernando, pensaríamos que se trataba de una broma de mal gusto. Pero la cruda realidad es la que es y, muy a nuestro pesar, nuestro pais está viviendo situaciones realmente sorprendentes e inverosímiles pero a la vez profundamente preocupantes.

Así nos encontramos en Madrid con una alcaldesa que bajo un halo de torpe progresia izquierdosa y rodeada de un grupo de jóvenes valores como Rita Maestre, Celia Mayer y Guillermo Zapata están dejando el Ayuntamiento como un solar a base de absurdas e inoportunas ocurrencias siempre pensando en contentar a sus bases y, lo que es mas grave, borrando del mapa de un plumazo iniciativas y grandes proyectos para la capital que vienen madurándose y estudiándose desde largo tiempo atrás. Parece ser que para Carmena y su tropa lo de crear riqueza y generar empleo no es algo prioritario y menos si esas iniciativas vienen de la mano de grupos inversores extranjeros y/o de la gran banca española…

Pero el escenario de Madrid es ampliamente superado por la ciudad de Barcelona. Parafraseando a mi buen amigo Jose Maria Garcia: “Nunca Barcelona podía haber llegado a menos y Ada Colau a más”. Pero esto es lo que conlleva que una buena parte de los ciudadanos de esa gran ciudad hayan votado a una activista radical, criada en el populismo callejero que en estos momentos tiene un debate interno consigo misma porque está muy cerca de los violentos guerrilleros urbanos y ello le impide alinearse con la Ley y la policia autónoma catalana que es lo que un político responsable debería hacer desde el minuto uno.

Mención aparte merecen los dirigentes de la CUP, Anna Gabriel y Josep Garganté. No deja de ser chocante que la una por sus estrafalarias ideas de tener a sus descendientes en tribus y el otro por incitar al odio y la violencia desde su propia epidermis (basta con leer sus tatuajes), estén ejerciendo determinadas responsabilidades políticas al servicio de ideas y postulados profundamente inquietantes.

Pero todo lo expuesto no es mas que un reflejo de una realidad incuestionable: esta es la grandeza y la miseria de la democracia. De tal forma que tenemos a los políticos que nos merecemos. Ni más ni menos. Porque aunque parezca mentira, Carmena, Colau, Jose Maria González (Kichi) y otros muchos están en sus actuales cargos por votación popular. Precisamente por esta razon deberíamos hacer una reflexión sosegada y tranquila para que en lo sucesivo no tengamos que lamentarnos ni quejarnos amargamente después de las próximas elecciones del 26 de junio.

Creo honestamente que España es una democracia madura y que puede y debe recuperar la senda de la seriedad, la honestidad, el esfuerzo y el trabajo. Nuestro país necesita políticos con experiencia y de una elevada formación intelectual y moral. No es de recibo ni es en absoluto justificable que la decepción a la que nos ha llevado la corrupción de los grandes partidos y la crisis generalizada sufrida estos últimos años derive en millones de votos de castigo que han ido a engordar el poder de los antisistema y de los partidos que con financiaciones inconfesables están intentando acercarse peligrosamente a las instituciones. Por tanto en las próximas elecciones es primordial votar responsablemente. Con sentido del Estado. Siendo conscientes de que nuestro pais no se merece estar en manos de mediocres a los que entre otras muchas cosas les parece decente apoyar a terroristas y que no tienen ningún rubor en propiciar la ruptura de nuestro pais. El 26-J, votemos responsablemente. España se lo agradecerá.