El 80% de los europeos mayores de 60 años ayudan financieramente a sus hijos. El turismo es el sector más beneficiado por este tipo de consumidores, que realizan una media de tres viajes al año.

La recuperación del consumo tras la crisis ha sido uno de los mayores retos tanto para las empresas como para los gobiernos en el mercado europeo. Pero no todos los agentes han salido igual de perjudicados tras la recesión, algunos han incrementado su poder adquisitivo e incluso gastan más que hace ocho años.

Este es el caso de los denominados consumidores senior, personas mayores de 65 años que actualmente ejercen de motor en la economía europea. Tanto jubilados como en activo, estos individuos han mantenido un nivel de gasto estable durante la crisis y el 32% tienen intención de incrementarlo en el corto plazo, según el último estudio publicado por el banco BNP Paribas.

La respuesta de estas figuras ante los problemas derivados de la crisis ha sido fundamental. El 80% de los seniors europeos ayuda financieramente sus hijos con los gastos corrientes, el ahorro o la vivienda (alquiler o hipoteca) y el 32% tiene al menos un hijo viviendo es casa.

Sin embargo, este colectivo es el que mejores perspectivas presenta de cara al futuro; el 10% cree que su poder adquisitivo ha aumentado en el último año y el 31% tiene intenciones de incrementar su ahorro durante 2016.

El sector turístico es el que más se ha beneficiado de la buena salud económica de este grupo, que aprovechan estos años para irse de vacaciones o escapadas de fin de semana. De hecho, el 40% se han ido al menos tres veces en los últimos doce meses. Los jubilados de Europa del este son los que menos viajan en comparación a sus vecinos del norte y de la parte occidental.

Por otro lado, el colectivo de mayores de 60 está muy integrado en el nuevo espacio digital, con Internet como segundo medio más consumido tras la televisión. El 40% de estos consumidores utiliza la red como su principal fuente de información para sus compras.

Otro dato diferencial respecto a estos consumidores es su interés por la economía colaborativa; los españoles, franceses, italianos y portugueses tienen una opinión mucho más positiva sobre estos sistemas que el resto de la media europea. Sin embargo, estas prácticas recogen menos del 50% de opiniones positivas en Reino Unido y los países de Europa Central y oriental.