Todo empezó con un tuit de José Esteban Mucientes, colaborador de SABEMOS y polemista esporádico de twitter, cuando esta semana bromeaba sobre las entidades bancarias y el hecho de que se estén digitalizando. Preguntaba de forma retórica “si los ordenadores son en realidad calculadoras”.

El caso es que Mucientes tiene razón y motivos para bromear sobre el tema. Desde hace unos meses hay instaurada una obsesión por la transformación digital y los procesos de digitalización. ¡Y este es el problema! Transformación digital no es lo mismo que digitalizarse, pero es que el juego de palabras puede ser confuso.

No hay semana que transcurra sin un foro de transformación digital organizado por bancos, consultoras, empresas inmobiliarias, turísticas… da lo mismo. Lo importante es hablar de dicha transformación. La cuestión es que, entre periodistas y ponentes, estamos jugando al teléfono ‘escacharrao’.

Los periodistas, inundados de trabajo hasta arriba y sin tiempo para la reflexión y el análisis, estamos mezclando términos. Y las empresas, que muchas no tienen claro ni una cosa, ni la otra, también mezclan conceptos sin piedad.

Digitalizarse: esto es comprar ordenadores, ponerse internet… y sí, esto es un proceso que se lleva dando en muchas empresas desde los ‘90.

Transformación digital: convertir los procesos corporativos de una empresa de cualquier tamaño en gestión digital. Por ejemplo, las clásicas facturas que se acompañan con sus tickets y demás, y se llevan a Administración a final de mes; transformarlo en un proceso automatizado (en modo digital) mediante herramientas tecnológicas. Problemas tan complejos como el aprovechamiento de los colosos volúmenes de información, estructurada o no, que las compañías son capaces de generar, o tan simples como la organización de las vacaciones con Slack.

El problema es mezclar términos. Ninguna entidad bancaria está en fase de digitalización. No. Todas tienen ordenadores y conexiones a internet en sus oficinas. Lo que seguramente no tengan son gestiones centralizadas de, por ejemplo, los gastos antes mencionados; comunicaciones digitales integrales con los clientes en diversos canales online, etc.

No corramos demasiado

Según el ‘Informe ePyme14’, que realiza un análisis sectorial de la implantación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la pyme española, solo el 28% de las microempresas españolas tiene página web, por el 75% de las pymes y grandes empresas. Por otra parte, el uso de redes sociales se eleva al 31% en las microempresas (36% pymes), mientras que la utilización de servicios Cloud solo es usado por el 8% de estas empresas de menos de 10 empleados.

Así pues, no parece, incluso, que hablar de digitalización sea tan descabellado. Sigue habiendo empresas que envían albaranes en papel, los archivan en papel y los tratan en papel. Para ellas, la transformación digital -esa de la que estamos aburridos- es algo que por el momento ni sueñan.