España es el país europeo en el que más han crecido las ventas en hipermercados y supermercados durante el primer trimestre del año. Sin embargo, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas es el que más ha incrementado su precio en los últimos meses.

Ni la repetición de elecciones ni la incertidumbre sobre el futuro político afectan al consumo interno en España, que una vez más repunta como motor de la recuperación económica.

En esta ocasión, son las ventas en hipermercados y supermercados las que han experimentado un incremento trimestral del 3,1%, según un informe de la consultora Nielsen.

Con este dato, España lidera el ranking de las cinco grandes economías europeas, por delante de Francia (+2,2%), Reino Unido (+0,5%), Italia (+0,1%) y Alemania (-0,4%). Además, el consumo nacional supera también la media de la UE en su conjunto, que apenas se incrementa un 1,5%.

En concreto, los españoles compraron un 2,2% más de unidades en kilos y litros, un volumen que no se registraba desde el tercer trimestre de 2014.

Los países más débiles dentro del Top 5 registraron volúmenes de compra cercanos al 0% y se caracterizaron por un marcado escenario deflacionista durante los últimos meses, como es el caso de Italia, donde los precios cayeron un 0,8% hasta marzo, o Alemania, cuyo descenso alcanzó el 1,6%.

La paradoja consumo-precio

Llama la atención que el apetito comercial de los españoles se reactive cuando más altos están los precios. En el caso del primer trimestre del año, el incremento de los precios ha sido de un 0,8% en total. Es decir, los consumidores están pagando más por más.

En concreto, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas es el que más creció por precio según el último IPC de abril, con una variación anual que ya alcanza el 2%. Según los datos del INE, la subida en el precio de las frutas frescas y del pescado fresco son los principales motivos de la subida de precios en España.

Esta idea se ve reforzada por el hecho de que sólo el 30,6% de los españoles afirma haber ahorrado en el último mes, un 5% menos que en 2015. Además, la tendencia al gasto parece que se va a prolongar durante los próximos meses, ya que casi el 74% de los encuestados señalan que no tienen intención de seguir ahorrando.