Las críticas del expresidente Aznar a su sucesor, la millonaria fianza impuesta al PP por el ‘caso de los papeles de Bárcenas’ y la promesa del Gobierno a Bruselas de hacer nuevos recortes tras el 26-J eclipsan los mensajes polarizadores de Génova, que ya empezaban a tener un efecto positivo en las encuestas. Un espontáneo desbarata la presentación de los cabezas de lista de Rajoy.

Una vez más, hechos sobrevenidos frustran el trabajo estratégico del PP. La sombra de la corrupción ha reaparecido esta semana con fuerza –amenaza judicial de embargo si no se deposita una fianza de 1’2 millones por el caso de los papeles de Bárcenas-, al tiempo que trascendía el compromiso de Mariano Rajoy con Bruselas para adoptar tras el 26-J “nuevas medidas” encaminadas a cumplir el objetivo de déficit y, como guinda, José María Aznar volvía a criticar la gestión de su sucesor, poniendo el dedo en la llaga de la pérdida de identidad del partido. Una cascada de contratiempos en pleno repunte electoral del PP, que según las encuestas comenzaba a obtener réditos de sus intentos por polarizar la campaña.

Los esfuerzos de Génova tendrán que redoblarse para volver a imponer ese marco. El lunes estuvo informativamente marcado por la decisión del juez José de la Mata de imponer una fianza de 1’2 millones al PP como responsable civil subsidiario en el caso que investiga la presunta corrupción de sus extesoreros y la caja B que el partido habría manejado durante años. La rueda de prensa que Andrea Levy ofreció tras la reunión del Comité de Dirección estuvo en gran parte dedicada a dar explicaciones sobre este asunto.

De nada sirvieron los intentos de la vicesecretaria de Estudios y Programas por colocar mensajes como la alerta ante los “populismos de extrema derecha radical y extrema izquierda radical” que crecen en Europa o la crítica al PSOE por ausentarse de la manifestación del domingo en favor de los opositores venezolanos. Al limbo se fueron, igualmente, sus referencias a la politización de la final de la Copa del Rey o a la crisis interna del Gobierno catalán.

Aznar vuelve a la carga contra su sucesor en el diario que fue referencia para 456.000 votantes del PP en la campaña de diciembre

Todo el interés mediático se fue al millonario aval, que el partido tendrá que abonar si no quiere ser embargado. Lo hará, garantizó Levy, aunque la decisión de De la Mata no es “ni una multa ni una condena” y se deriva, como todas las decisiones que en este caso afectan al PP, de la versión de Bárcenas. Ya por la tarde, los populares difundieron un comunicado abundando en esa línea y criticando la “confianza absoluta” que la Justicia deposita en las palabras de su extesorero.

El escaso espacio que dejó este asunto lo ocupó otro muy poco provechoso para los de Rajoy: los ajustes que el Gobierno comprometió ante Bruselas hace 20 días. El presidente del Gobierno en funciones envió al jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, una carta para tratar de evitar la multa por incumplir el objetivo de déficit en 2015. Europa ha pospuesto cualquier decisión para después de las elecciones, en un intento por no influir en la contienda, pero el líder del PP trata de preparar el terreno para quedar finalmente exonerado. Rajoy prometió a Juncker “adoptar nuevas medidas, si se requieren” en la segunda mitad del año para cumplir las exigencias presupuestarias.

La misiva, difundida por El País, resta crédito a la promesa del PP de bajar los impuestos tras el 26-J y hace pensar en nuevos recortes del gasto público. Génova aseguró que con mantener el rumbo actual y apostar por la eficiencia y la creación de empleo será suficiente, pero el resto de partidos criticó con dureza que el jefe del Ejecutivo esté prometiendo rebajas impositivas al tiempo que garantiza a la Comisión nuevos esfuerzos para reducir el déficit. “Rajoy miente sin pudor cuando le vuelve a decir a los españoles que va a bajar los impuestos y a Juncker le dice lo contrario… Dice una cosa bien distinta en Bruselas y otra en España”, declaró Pedro Sánchez en un desayuno informativo. Y en la misma línea se manifestaron Albert Rivera y los portavoces de Podemos. Pablo Iglesias, en un encuentro con la revista Mongolia, tiró de ironía y señaló que los populares habían “elegido muy bien su lema para esta campaña: con-fianza”.

A la defensiva

Y el PP ha tenido que estar a la defensiva. Con el añadido de que el martes se le abrió un tercer frente, el de las tensiones internas. José María Aznar copó la portada de ABC y su tribuna de la tercera página con un alegato en favor de la estabilidad presupuestaria. El texto incluía duras críticas a Rajoy y a la comparación “errada”, “inexacta” y “forzada” que su Ejecutivo hizo entre la gestión de la legislatura 2011-2015 y la de 1996-2000 para concluir que Rajoy redujo el déficit más que Aznar. Moncloa respondió así a las declaraciones del expresidente del Gobierno en un foro económico la semana pasada, donde Aznar también alertó sobre los peligros del exceso de endeudamiento.

“Tengo que lamentar que la respuesta oficial a mis palabras haya sido una errada comparación con la primera legislatura del gobierno del Partido Popular que yo presidí”, escribe el presidente de honor de la formación. A su juicio, el símil fue errado “por inexacto”, además de forzado “porque entonces se cumplió el objetivo de déficit que nos permitió entrar en el euro –como saben de primera mano los actuales ministros de Hacienda y de Economía-, y ahora, lamentablemente, no.” Además, se consiguió “sin prórrogas, porque el euro no esperaba, y renunciando a subir los impuestos, que en realidad se bajaron”.

El exjefe del Ejecutivo aprovechaba para reclamar “un pacto nacional de estabilidad y crecimiento” entre los partidos constitucionalistas destinado a reforzar el compromiso con la reducción del déficit, mejorar la imagen exterior de España y dotar de “sentido y horizonte a los muchos esfuerzos que en los últimos años han hecho los españoles”.

El Gobierno garantiza que no habrá nuevos recortes tras las elecciones, pese a que Rajoy prometió a Bruselas mayores esfuerzos para contener el déficit

Todo ello en el diario que, según el CIS, fue referencia para el 14’2% de los votantes del PP que se informaron de la última campaña a través de la prensa escrita. Una bolsa potencial de 456.000 electores, aunque el impacto trascendió con mucho de esa cifra. Porque numerosos medios se hicieron eco de la tribuna de Aznar y la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, fue preguntada por ello en la entrevista que concedió a la cadena Cope.

“Al señor Aznar le tocó reducir el déficit como nos ha tocado a nosotros y lo hizo con la misma responsabilidad de gobierno”, indicó Santamaría para tratar de zanjar la polémica. Acto seguido, hizo un elocuente llamamiento a la “unidad y responsabilidad”. El ministro de Economía, Luis de Guindos, destacó que el actual Gabinete ha menguado el desequilibrio presupuestario en un contexto de recesión, mientras Aznar lo hizo aprovechando un crecimiento económico del 3%. Una “diferencia fundamental” para Guindos, a quien el expresidente cita en su artículo.

Tanto Guindos como Santamaría tuvieron que dar explicaciones, asimismo, por la carta de Rajoy a Juncker y tratar de tranquilizar a la sociedad. ‘No habrá más recortes porque no son necesarios’ es el mensaje acuñado por el PP para intentar sortear este obstáculo que, junto a las palabras de Aznar y las novedades del caso Bárcenas, marcan la agenda esta semana.

Génova había diseñado una intensa actividad de partido para estos días -como corresponde en precampaña-, destacando los actos de Rajoy el martes en Madrid y el miércoles en Valencia. El primero de ellos, la proclamación de los cabeza de lista del PP, estuvo marcado por otro hecho sobrevenido y contraproducente: la irrupción de un espontáneo megáfono en mano al grito de “sois la mafia”. El equipo de seguridad tardó unos segundos en reducirle, ante las cámaras de televisión y mientras el sujeto continuaba profiriendo alaridos. Sería la imagen que coparía el foco en otro hito de esta semana horribilis para los populares.

Un espontáneo irrumpió en el acto del PP en Madrid este martes. | EFE