El partido morado nombrará a cinco de los nueve miembros con derecho a voto del consejo directivo de la coalición Unidos Podemos. La alianza se compromete a buscar siempre el “consenso” pero, si no fuera posible, los de Iglesias podrán hacer valer su posición de fuerza. IU recibirá finalmente el 24% de las subvenciones por votos y no el 26%, como se estableció en el preacuerdo.

Cinco miembros designados por Podemos, tres por Izquierda Unida y uno por Equo. Esa será la composición del consejo directivo de Unidos Podemos, la coalición articulada por Pablo Iglesias y Alberto Garzón para las elecciones del 26-J. Dicho consejo directivo será el órgano de gobierno de la alianza, donde también se integran otras nueve fuerzas minoritarias de izquierda. Todas ellas aportarán un representante a la dirección, que tendrá voz pero no voto. Así consta en el escrito de constitución de la entente, ya validado por la Junta Electoral Central tras solventarse los últimos flecos pendientes.

“Este consejo directivo será el máximo órgano de coordinación de la coalición. La representación la ejercerán de manera directa o mediante persona en quien deleguen”, recoge el texto. A renglón seguido, apunta que “las decisiones en el seno de la comisión no contradirán los acuerdos alcanzados y se tomarán en la medida de lo posible sobre la base del consenso y, excepcionalmente, de acuerdo a los porcentajes establecidos para la misma”. Por si quedara alguna duda al respecto, también se garantiza que “la representación en este espacio, y siempre que sea necesario tomar decisiones, está ponderada con el siguiente peso: Podemos 70%; IU 25%; Equo 5%.” Es decir, la formación morada tendrá una permanente posición de fuerza sobre sus aliados, aunque la coalición se comprometa a tratar de tomar todas las decisiones de común acuerdo.

Podemos tendrá mayoría absoluta en la dirección de la coalición, aunque cree que siempre se alcanzará el consenso

El preacuerdo que Podemos e IU alcanzaron hace dos semanas se desarrollaba en cinco bloques: coalición electoral, visualización de las organizaciones, programa, recursos y candidaturas. El primero de ellos incluía todo lo relativo a la dirección y coordinación de la alianza, estableciendo que “la participación en los órganos de gobierno de la coalición se establece en la proporción 1/4 y las decisiones en lo referente a representación ante las juntas electorales y la administración de los recursos electorales se adoptarán siempre de manera mancomunada”.

Desde IU trataron de restar importancia a la situación. Preguntada por este diario, la federación de izquierdas mostró su pleno convencimiento de que “todas las decisiones importantes se tomarán por consenso, como ha venido haciéndose hasta ahora”. Además, destacaron el hecho de que vayan a tener tres miembros en esa comisión, cuando lo inicialmente previsto es que tuvieran uno -como el resto de fuerzas minoritarias- y Podemos cuatro.

Desde Podemos, mientras tanto, rechazaron entrar en “elucubraciones” sobre posibles disensos en el seno de la coalición y emplazaron a un futuro próximo en el que ofrecerán los detalles sobre el modo en que trabajará el consejo directivo de Unidos Podemos. “Es un asunto lo suficientemente importante y lo comunicaremos como se debe, pero de momento no hay más información sobre ese órgano de coordinación”, apuntó el gabinete de prensa de la formación morada. También el partido de Iglesias considera que habrá sintonía en la toma de decisiones, puesto que “la coalición se ha hecho sobre unas bases comunes que hacen pensar que el consenso será siempre factible”.

Si no lo fuera, y ateniéndose a lo presentado ante la Junta Electoral, sería el criterio de Podemos el que se impondría, al contar con la mayoría absoluta en la dirección.

Menos subvenciones para IU

En cuanto a las subvenciones que percibirán los integrantes de la alianza, el documento final incluye un leve cambio que perjudica a los de Alberto Garzón. Así, el apartado relativo a los ingresos por votos establece que se repartirán entre Podemos e IU en “proporción” a lo que cada uno aporta a la coalición. Y ese peso se determina teniendo en cuenta los votos que obtuvieron en diciembre, excluyendo los territorios donde hubo confluencias -Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana-.

El nuevo reparto de las subvenciones electorales hace que IU se lleve unos 100.000 euros menos de lo inicialmente previsto

De los cerca de cuatro millones de votos que obtuvieron entre los dos en el resto de España, el 79% corresponde a Iglesias y el 21% a Garzón. Como la tendencia desde el 20-D es favorable al segundo y desfavorable al primero, se incluye una prima de tres puntos porcentuales para IU, detrayéndose de Podemos. De modo que al final el 24% de las ayudas por votos recibidos que obtenga Unidos Podemos irá a parar a las arcas de IU, mientras el 76% lo ingresará la formación morada. En el preacuerdo de hace dos semanas, sin embargo, esa prima era de cinco puntos y no de tres. En términos cuantitativos, y basándonos en lo que estiman las encuestas, la formación de Garzón deja de ganar con el cambio unos 100.000 euros.

Si finalmente Unidos Podemos obtiene 5’5 millones de votos, como calculan los sondeos, el Estado le reportará 4’46 millones de euros en ese apartado de subvenciones electorales por sufragio recibido -a razón de 0’81€ por papeleta, siempre que se logre al menos un escaño-. El 24% (1’07 millones), será para IU. Con el anterior reparto, que le otorgaba el 26%, hubieran sido 1’16 millones. Podemos, obviamente, gana en la misma proporción. Hay dos excepciones: en Baleares, Iglesias renuncia al 20% de la subvención en favor de MÉS; en Huesca, el partido Democracia Participativa se hará con el 10%, gracias a que Podemos baja su cota del 76% al 66%.

“Han estado de acuerdo las partes”, zanjó el partido de Iglesias al ser cuestionado por este cambio que reportará a sus arcas cerca de 100.000 euros más de lo inicialmente previsto. “Ya se dijo que la configuración final de los detalles quedaba pendiente de negociación”, indicó IU, también quitando hierro a la cláusula que rebaja su montante de ingresos por ayudas públicas.

En Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana, donde la alianza electoral tiene sus propias características -entre otras razones, porque la integran más partidos-, el reparto de las subvenciones es distinto. En Comú Podem se compromete a utilizar el dinero obtenido en función de los votos a “impulsar los proyectos que decida la propia coalición”. Los remanentes se distribuirán del siguiente modo: 29% para Podemos, 29% para Barcelona en Comú, 29% para ICV y 13% para EUiA (la marca de IU en Cataluña).

En Marea, la confluencia gallega, establece un salomónico reparto entre Podemos, Anova y Esquerda Unida, otorgando el 33% a cada uno. La candidatura valenciana, por último, destinará el 44% de las subvenciones a la formación morada, otro 44% a Compromís y un 12% a EUPV, la rama autonómica de IU.

Además, cada formación recibirá 21.167’64€ por escaño (en el Congreso o en el Senado) y 0’32€ por voto cosechado por cada senador electo.