(Atención, esta review contiene numerosos spoilers de X-Men: Apocalipsis. Abstenerse de leer hasta que ya hayas pasado por la sala, si tienes intención de hacerlo)

X-Men: Apocalipsis es la historia de un grupo de rebeldes egipcios que sacrifican sus vidas para deshacerse de En Sabah Nur, un mutante superpoderoso de color azul con ansias de grandeza darwinistas. A partir de ahí te cuentan cómo los X-Men, un grupo de mutantes superpoderosos de color mayoritariamente azul le liberaron y le ayudaron a cumplir su sueño, como si de un concursante de Operación Triunfo se tratase.

Todo empieza en Egipto, un lugar en el que En Sabah Nur gobierna con mano de hierro y con un importante énfasis en las energías renovables. Egipto, paraíso de la ingeniería y del autoconsumo, un lugar en el que lo mismo el dictador ordena construir paneles solares en las pirámides para efectuar rituales de cambio de cuerpo, que permite que los conspiradores te cuelen en el diseño un complejo mecanismo para demoler la estructura en pocos segundos.

El caso es que el sacrificio de un grupo de valientes comprometidos con la libertad acaba por las ambiciones del dictador. Todo hasta que la CIA libera al monstruo de su encierro milenario.

Ya en la edad moderna, nos encontramos a Magneto viviendo la vida loca, sudando en una metalúrgica polaca con un chalecito en las afueras y una hija que, básicamente, es Blancanieves. El caso es que los policías del pueblo, después de identificarle como el criminal que es, acuden pacíficamente a pedirle que se entregue. Lamentablemente, son atacados por los pajaritos de la moza, provocando que uno de ellos dispare, por error, una flecha, segando la vida de madre e hija. Porque Magneto, un superviviente del Holocausto paranoico donde los haya, se ha ido corriendo al bosque sin una mala palanca de hierro con la que proteger a los suyos.

Mientras tanto, Apocalipsis recluta a una ladrona africana que, al parecer, es una firme creyente en las leyes y las normas. No le gusta su pelo, se lo tiñe y la recluta como asistente personal.

Las escenas subsiguientes vienen a ser como un draft de la NBA o el patio de mi colegio cuando era niño. Apocalipsis y los X-Men van eligiendo equipo para la pachanga. Cíclope, Jean Grey, Rondador Nocturno, Bestia, Mística y se quedan del lado del Profesor X –no sé si me gustaría llevar a mi hija a un colegio donde si tiene pesadillas un tipo en silla de ruedas va a hacer el esfuerzo de sentarse en su cama para tranquilizarla–. Mientras, Tormenta, Mariposa Mental, Magneto y Arcángel se ponen del lado del malo. Se da a entender que la amplificación de los poderes que ejerce Apocalipsis incorpora cierto grado de control mental. Nótese que todos ellos, buenos y malos, han sido integrantes de los X-Men en alguna ocasión, así que a la hora de establecer recuento de víctimas, no nos dejemos a ninguno. El único que no quiere jugar es el Arma-X de Barry Windsor Smith, que está en plena historia del origen y bastante tiene con lo suyo.

bws

Apocalipsis utiliza al Profesor X para destruir todo el arsenal atómico de la humanidad, lo que puede sonar a buena noticia hasta que te paras a pensar en los problemas de tener un montón de cabezas nucleares en órbita, capaces de generar una reacción en cadena peligrosilla. Y lo secuestra porque le dan envidia sus poderes y se los pide. Es muy de pedirse cosas. Entonces destruye la mansión y a todos sus habitantes.

Bueno, lo intenta, porque llega Mercurio a salvar la película con otra de las escenas de superhéroes más divertidas y sobradas que se recuerda. Lo bueno de este personaje es que ha sido diseñado con tanto poder que, reconozcámoslo, van a tener que romperle la pierna cada vez que salga al campo de batalla o la cosa pintará siempre muy mal para los adversarios. Es una especie de Messi pero en inteligente, locuaz y gracioso (a propósito).

Por cierto, La Bestia se toma la molestia de construir un avión casi con sus propias manos y se lo destruyen antes de sacarlo a volar. Menos mal que Striker, que parece Stifler pero no, es otro actor, tiene una alternativa en el hangar.

Al final, Apocalipsis destruye El Cairo  (población: 7,7 millones de habitantes) para construirse la pirámide con la que siempre ha soñado Calatrava, y le pide a Magneto que se encargue de destruir los edificios del resto del planeta. Porque los edificios son ¿malos? Algo me perdí ahí. Probablemente es como El Protegido de Shyamalan a ls octava potencia. “Si lo destruyo casi todo sólo sobrevivirán los más fuertes y ellos serán la base de mi imperio”. Algo por el estilo, sin pensar en que “los más fuertes” también tendrán que dormir bajo techo y tal.

Así que provocan la muerte de más de diez millones de personas, poco más o menos, teniendo en cuenta el nivel de destrucción mostrado en pantalla, haciendo que el Superman de Zack Snyder parezca una hermanita de la caridad. Para colmo, complacen a Apocalipsis al liberar la Fuerza Fénix, una de las peores amenazas para la supervivencia de la humanidad. Tras este cúmulo de catastróficas desdichas, los X-Men vuelven a su casa para reconstruirla y estrenar la Sala de Peligro.

Después de los créditos, una escena que sólo entenderán quienes conozcan a Mr. Siniestro o se acuerden de que su nombre era Nathaniel Essex. Yo llevo leyendo cómics de los X-Men toda la vida y he tenido que buscarlo. Podemos imaginar que será el malo de la siguiente entrega –Bryan Cranston ha mostrado su interés en interpretarlo–, aunque te dejan caer algunas otras opciones, aunque vagamente, como Proteus, el peligrosísimo hijo de Moira.

Cosas que hemos aprendido de X-Men: Apocalipsis

-Los X-Men son una clara amenaza contra la humanidad. En serio, Apocalipsis no hubiera hecho casi nada sin el apoyo y la ayuda de Moira, Charles y Magneto. Aunque no veamos a sus víctimas, con el nivel de destrucción causado Eric ha asesinado al menos a muchos miles de personas. No sé si “queda bondad en él”, pero es un asesino de masas.

-Bryan Singer intenta reirse de X-Men: La decisión final, de Brett Ratner, y al mismo tiempo de sí mismo, al señalar que las terceras partes son siempre las peores. Tal vez no ha sido una gran idea, si tenemos en cuenta las críticas que ha cosechado.

-A Sansa no le queda bien el pelo echado para atrás, le hace raro.

-Menos mal que los Vengadores mataron a su Mercurio, las comparaciones eran odiosas.

-En 1983 teníamos mucha mejor tecnología de la que recordaba. Porque de los heroinómanos con chándal de táctel y los teléfonos fijos me acordaba, pero de los superaviones y la tecnología chachi no.

-Fassbender encarna en la película a un tipo con más de 50 años.

-El pelo de Havok es un claro homenaje al mítico Kurt Rambis. Tenían que haberse atrevido con el bigote y las gafas de culo de botella.

havok

-¿Por qué parece que la película podría llamarse ‘Así se quedó calvo Charles Xavier’?