El misterio de cómo una empresa de transporte puede vivir sin vehículos propios y conductores, y ser de las más grandes del mundo, sigue su curso. Y va más allá. El siguiente paso que pretende dar Uber es ahorrarse las comisiones de los conductores mediante el uso de coches autónomos (autoconducidos). Todavía queda tiempo para que suceda y, además, sí que tendrá que pagar los vehículos, pero seguro que la ecuación está hecha y les salen las cuentas.

La cuestión es que Uber ha comunicado de manera oficial que lleva algún tiempo haciendo pruebas con un coche autónomo para implementarlo en su servicio de transporte de pasajeros. En concreto, las pruebas se están llevando a cabo en Pittsburgh con un Ford Fusion. Todo empezó hace 15 meses en el Centro de Tecnología Avanzada que hay en dicha ciudad.

Después de todos estos meses, y siempre midiendo los tiempos en sus planes de comunicación, Uber ha invitado a un periodista local a dar una vuelta en el coche. Según las primeras palabras del redactor, cree que es “una tecnología incipiente”. Además, asegura que le asombra el entramado de sensores que hace funcionar el coche.

Sobre los experimentos que están llevando a cabo, primero han tenido un proceso cartográfico en el que han radiografiado palmo a palmo toda la ciudad. Y desde hace unas semanas ya están haciendo pruebas con el vehículo.

Una tecnología sin marcha atrás

El futuro de los coches conectados y, lo importante, autotripulados, todavía queda algo lejos. Pero eso no es motivo para que muchas compañías sepan que ese es el camino y haya que estar, desde ya, a la vanguardia.

Así, Uber se ha unido a Google, Carnegie Mellon y algunas universidades para seguir investigando. A esto se añade que Ford, Google, Lyft, Uber y la división de automóviles de Volvo han formado la Coalición de Autoconducción con el fin de hacer lobby sobre esta tecnología.

Además, aunque este tipo de coches no se espera que lleguen de momento, sí hay que estar posicionados. Por ejemplo, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de EEUU ya ha manifestado que el próximo mes de julio podría tener los primeros reglamentos que regulan la circulación de estos vehículos.

Todo esto, de momento, está en pruebas. De hecho, desde Uber admiten que el cliente podría tomar el control del vehículo. Es decir, suprimen el conductor para que, llegado el momento, sea el propio usuario el que se lleve a sí mismo.