El mundo se ha vuelto muy listo. Aunque inteligente sería el concepto adecuado. Las lavadoras, el coche, los hogares… internet ha impulsado un mundo de objetos conectados que, de forma lógica, arrastró a los teléfonos móviles. ¿Pero hay espacio para dispositivos ‘tontos’?

A simple vista parece que no. La mayoría de la gente cada vez contrata servicios móviles con más datos disponibles. El consumo de video a través del smartphone se ha disparado. Los operadores tienen tarifas con más internet: 2Gb, 5Gb… 20Gb. Pero curiosamente, tras tanta inteligencia, resulta que los ‘móviles tontos’, los que no tienen conectividad a la red, siguen funcionando en ventas y, pese a que representa un porcentaje menor en el número de ventas a nivel global, tienen una cuota de mercado bastante interesante.

Mercados como el Sudeste asiático o África, con millones de potenciales compradores, sobre todo porque empiezan a tener una pequeña clase media-baja que puede acceder a determinadas compras en electrónica de consumo, pueden representar un espaldarazo para estos ‘móviles tontos’.

Y los datos lo confirman. En 2015, el 25% de los terminales móviles comercializados en todo el mundo fueron este tipo de dispositivos sencillos “feature phones”, el 8% en España, según indica a Efe el director general de la consultora IDC en España, José Antonio Lorenzo.

El pasado año se vendieron 540 millones de móviles sin conexión a internet e IDC prevé que la cifra baje hasta los 220 millones en 2020, ya que los teléfonos inteligentes se les acercarán cada vez más en precio y este es el principal factor a la hora de comprar. Por su parte, Gartner estima que en 2016 el 18% de los terminales móviles que se venderán en todo el mundo no tendrá conexión a internet.

El precio de estos teléfonos, el de las conexiones en determinados países y la falta de infraestructuras de redes de internet siguen propiciando la compra de estos móviles. En los mercados más maduros, donde reina el teléfono inteligente, son tres las razones por las que se siguen adquiriendo este tipo de aparatos, según Lorenzo.

Aún hay quien sólo desea estar comunicado mediante llamadas y mensajes de texto y, por tanto, no necesita un smartphone. Otros, por contra, requieren de un segundo terminal que ofrezca una duración prolongada de batería. Y, por último, los que optan por estos móviles porque siguen siendo los más baratos y los planes de pago asociados a su uso son también más económicos.

Los operadores marcan el camino

Los operadores de telefonía conocen muy bien a sus clientes, por eso, los movimientos que hacen –con intención- dejan entrever cómo se mueve el mercado. Un claro ejemplo ha sido el lanzamiento de Card Phone por parte de Orange. Se trata de un dispositivo del tamaño de una tarjeta de crédito y de 35 gramos, que gracias al nuevo servicio de MultiSIM lanzado por el operador narana, permite recibir llamadas de la misma línea al mismo tiempo en varios dispositivos diferentes.

De esta forma, es un ‘móvil tonto’ ideado como complemento del móvil principal para ocasiones puntuales, como hacer deporte, ir a la playa o a la piscina o cualquier actividad que requiere esfuerzo físico, momentos en los que llevar un smartphone de gran tamaño puede resultar incómodo o el terminal se puede perder o dañar (o ser sustraído). La operadora lo ofrece por 29 euros en un pago único (1,21 euros al mes durante 24 meses en pago a plazos) o gratis asociado a promociones.

“Solo hacer llamadas”. ¿Pero la gente sigue llamando? La pasada Navidad, Vodafone regaló las llamadas a sus clientes en fechas concretas. El aumento de los servicios de voz fue de un 26%. Es decir, la gente quiere seguir llamando, a veces es mejor que utilizar WhatsApp. De hecho, se ha vuelto muy común ver a la gente grabando mensajes de audio en el móvil. Por lo tanto, ¿no sería mejor tener un terminal con el que solo llamar? A lo mejor no son tantos tontos quienes se dedican a esto de los ‘móviles tontos’.