El coloso de los contenidos Netflix ha impulsado Fast.com, un medidor de velocidad cuyo principal objetivo, digan lo que digan, es perjudicar a Movistar y otras operadoras que no le siguen el juego.

Se trata de un producto que mide únicamente la velocidad de descarga basándose en cómo funcionan en cada red los servidores de Netflix. ¿Qué significa eso? Básicamente, que si la operadora no tiene un buen acuerdo con la compañía que dirige Reed Hastings, los clientes van a tener una calidad percibida mucho más baja.

Diversas pruebas realizadas por SABEMOS confirman que Fast.com premia sistemáticamente las conexiones de cable de Vodafone, con quien tienen acuerdos comerciales y de interconexión de redes, y castiga más allá de lo razonable a Movistar. El mismo test que para Fast.com otorga a Movistar una velocidad de 10Mb arroja a través de otros medidores de velocidad otra de 100Mb.

¿Por qué Movistar sale especialmente penalizada? Básicamente, porque ambas empresas mantienen un enfrentamiento sobre la estructura de la red. Movistar, que cobra por los llamados acuerdos de ‘peering’ directo, no quiere ofrecer a Netflix el servicio de forma gratuita, como ésta pretende.

Netflix, por su parte, ni se ha molestado en buscar otras alternativas para dar mejor servicio a través de la capacidad que Movistar está obligada a ofrecer a sus competidores en el marco de la regulación de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC).

En resumen, ambas compañías mantienen una dura batalla, que además ni siquiera es original del mercado español. Y Fast.com nace como una pistola más del gigante de los contenidos para disparar a las operadoras que no le siguen el juego.

Porque, recordémoslo, Fast.com no es un servicio que mida la velocidad de Internet, mide la velocidad de Netflix. Y Netflix, por ahora, por más peso que esté teniendo en las redes, todavía no ha copado Internet.